"Yo te daré, te daré niña hermosa, te daré una cosa, una cosa que empieza con c : CAFÉ."
La bebida más consumida del mundo nació en Yemen, cuando un pastor de cabras del siglo IX vio que sus animales se portaban de una manera extraña tras comer los granos de una planta silvestre, hasta entonces desconocida. Hizo una infusión con las semillas crudas y no convencido con su sabor, las arrojó al fuego. No tardó en sentir el aroma delicioso que desprendían y repitió el experimento con los granos tostados, transformándose en el creador de la bebida más popular del planeta. Si hubiera patentado el descubrimiento, se hubiera hecho multimillonario. Durante mucho tiempo se consumió en el desierto por las tribus nómades. Su cultivo se restringía a Marruecos, Turquía y Persia. Recién en 1475 se abrió la primera cafetería en Constantinopla, actual Estambul.
Eduardo Casalins, un argentino que se dedica a la gastronomía y escribió por editoria Lea un libro llamado CAFÉ, UNA HISTORIA DE SABOR Y AROMAS , cuenta que demoró un par de siglos para que el café se transformara en un "boom". Fue en Italia que se impuso como moda al final de las cenas, con la intención de prolongar la velada.
En Argentina se consume un kilo de café por persona al año y al importar la mayoría lo compra con el grano verde, sin tostar. Son los "baristas", algo así como los sommeliers del café, los que indican el grado de tostado ideal para cada blend. Hay cafés americanos, árabes, africanos, asiáticos y polinesios. Pasión de multitudes, también tiene sus detractores, que lo consideran tan nefasto como el veneno. Por lo que a mí incumbe, deseo que llueva café en el campo. Como dijo Juan Luis Guerra, Ojalá que llueva café...
Fabiana Daversa. Foto: Alejandra Lopez



