Anoche cayó 2-1 frente a Boca Unidos, que lo golpeó dos veces en siete minutos, cuando el Violeta jugaba mejor. El domingo, el equipo de nuestra ciudad recibe al entonado Independiente Rivadavia: con un empate le alcanzará para salvarse del descenso.
Luego de esa cosecha de ocho puntos en cuatro partidos, tras sortear las salidas de Pablo Ruiz y Fernando Otarola y la lesión de Sebastián Blázquez, Villa Dálmine parecía ingresar en un momento de paz después de verse muy cerca de la zona roja. Sin embargo, la goleada sufrida el pasado viernes como local ante Central Córdoba (SdE), la derrota de anoche en Corrientes frente a Boca Unidos y los resultados positivos obtenidos por muchos de los equipos que pelean por mantenerse en la categoría todavía no le permiten alcanzar esa tranquilidad tan deseada.
Es cierto que el Violeta no es el equipo más complicado de esa pelea, pero el no poder concretar el objetivo mantiene viva la incertidumbre y eso afecta anímicamente a un plantel que ayer sufrió un duro golpe, no por el marcador final como sucedió ante Central Córdoba, sino porque terminó siendo vencido por un rival que no fue superior, pero que aprovechó un error del juvenil arquero José Castellano para abrir el partido cuando más controlado lo tenía el equipo de Felipe De la Riva.
Después fue todo cuesta arriba para Villa Dálmine, que tuvo chances inmediatas para empatarlo y que, sin embargo, quedó 2-0 abajo seis minutos más tarde. El rápido descuento de Ezequiel Cérica le dio vida, pero generar situaciones de riesgo desde la tenencia del balón no es la virtud del equipo de nuestra ciudad, que recién en la parte final del encuentro acarició un empate que no fue.
Por eso se volvió con las manos vacías de Corrientes y con esa sensación de que cualquier error que cometa le costara muy caro. Y, probablemente, con esa carga reciba el domingo a Independiente Rivadavia de Mendoza, un conjunto que a fuerza de triunfos logró salir de la zona roja y mantenerse con vida en la divisional y también en la carrera por el segundo ascenso.
Esta vez, por tratarse de un rival directo en la lucha por la permanencia, al Violeta le alcanzará con un empate (ver empate) para ponerle punto final a ese sufrimiento que es no tener asegurado todavía su lugar en el próximo Nacional B.
EL PARTIDO
Villa Dálmine saltó al campo de juego con dos cambios en su alineación titular. Uno obligado: Federico Acosta (primera aparición en el campeonato) por el suspendido Juan Alsina. Y uno táctico: el regreso de Horacio Falcón en reemplazo de Diego Núñez. Pero sin variantes desde lo posicional, con el objetivo de volver a ser un equipo "corto" entre líneas, para evitar dejar los espacios que el pasado viernes aprovechó Central Córdoba.
Esa búsqueda Violeta era positiva cuando el equipo lograba plantarse en mitad de cancha, pero peligrosa cuando retrocedía mucho sobre su campo, recostándose casi sobre su área. Igualmente, esto se daba ante un rival que manejaba el balón por momentos, pero que evidenciaba en el arranque del juego movimientos propios de un conjunto con muchas dificultades y sin confianza (llegaba a este cotejo con apenas dos victorias en las últimas 21 presentaciones).
En tanto, Cérica y Burzio esperaban su chance de contra ante una defensa que se presentaba abierta porque tanto Ricardone como Baroni intentaban sumarse al andamiaje ofensivo del elenco dirigido por Christian Bassedas. Igualmente, ambos necesitaban de extrema precisión por la soledad y dificultades con las que debían iniciar los avances.
El tono del encuentro comenzó a cambiar a los 17 minutos, cuando una pelota se filtró entre muchas piernas Violetas desde el centro hacia la izquierda, por donde apareció sin marcas Mariano Miño, quien enfrentó a Castellano y sacó un puntazo que "Pichu" bancó con firmeza.
Tras esa llegada, Boca Unidos entendió que su mejor negocio estaba por su sector izquierdo, donde Acosta tenía problemas para contener el dribbling de Miño y las apariciones del "Malevo" Ferreyra. Entonces, al área de Castellano empezaron a llegar centros que obligaron a trabajar tanto al arquero como a la zaga central. Incluso, tras uno de esos rechazos, Gonzalo Ríos probó violentamente de zurda con un remate que no se fue muy lejos del ángulo derecho del juvenil arquero del equipo de nuestra ciudad.
Villa Dálmine aguantó ese sofocón, recobró aire y pudo volver a plantarse más cerca de la mitad de la cancha. Incluso, dos corridas de Burzio por derecha generaron zozobra en el fondo correntino, aliviado porque el cordobés no pudo encontrar en ninguna de las dos oportunidades las llegadas de Cérica por el centro del área. A su vez, "Pastel" también construyó un gran avance (de muchos metros) por izquierda, aunque le faltó claridad cuando ingresó al área, porque no se decidió entre buscar el arco o a alguno de sus compañeros y, entonces, la jugada se diluyó.
Así, hacia el final de la primera parte, el Violeta había logrado salir indemne del mejor momento de Boca Unidos y, además, mostrar también sus fichas, apostadas todas al contragolpe y a encontrar desbalanceada a la defensa local. Igualmente, para el entretiempo, De la Riva se llevó tarea: corregir la marca en el sector de Acosta, una situación que lo mostró fastidioso y en diálogo constante con sus jugadores.
Y en el arranque del complemento, el equipo de nuestra ciudad mostró mayor solidez en todas sus líneas en los primeros minutos. Por eso, no sólo tuvo una chance clara en los pies de Cérica (remató desviado un balón que le bajó Burzio), sino que manejó la pelota en campo rival, aunque sin mostrar desequilibrio para lastimar.
Pero ese buen andar se derrumbó a los 8 minutos, en un tiro libre muy lejano que Ferreyra ejecutó con mucha rosca y viento a favor y que contó con la complicidad de José Castellano, quien falló en el cálculo y no pudo retener el balón que fue a buscar en lo alto de la noche correntina y que se le terminó metiendo junto al palo a pesar del esfuerzo que hizo para tratar de manotearlo sobre la línea.
En las acciones siguientes, el Violeta pudo haber alcanzado la igualdad en un remate de Palma que Ojeda controló en dos tiempos y, sobre todo, en un disparo de Burzio que el arquero correntino desvió al córner.
Así, el equipo de nuestra ciudad dejó pasar tres opciones de gol, mientras el local castigó con un tiro libre lejano y también en su primera jugada asociada del segundo tiempo, porque a los 14, tras un taco de Ríos, el juvenil Miño se metió en el área por izquierda y le sirvió el gol a quien había iniciado la acción para un 2-0 que era exagerado y golpeaba profundamente.
Sin embargo, Villa Dálmine no se cayó anímicamente. O, al menos, el rápido descuento le permitió mantenerse en partido y no entrar en la desesperación. Es que a los 17, tras un envío que cruzó toda el área, apareció Burzio para arremeter contra la línea de fondo y encontrar a Cérica, quien se estiró para empujar el balón al fondo de la red.
Entonces, el Violeta trasladó las dudas a su rival, pero se quedó con la ineludible responsabilidad de ir a buscar el arco de Ojeda. Y se sabe: a los de De la Riva el cuesta mucho el juego asociado y, sobre todo, encontrar desequilibrio sin los espacios que brinda el contragolpe. Por eso, a pesar de plantarse en terreno ajeno, no pudo generar situaciones de riesgo.
Pero siempre estuvo con vida. Por actitud y también por una brillante atajada de Castellano tras un violento zurdazo de Miño. Y para reforzar la búsqueda ofensiva, el entrenador uruguayo mandó a la cancha a Stábile y Mazzochi. Sin embargo, recién en el final tuvo chances claras. Primero, a los 42, en una doble acción que se inició con un solitario cabezazo de Mazzocchi que rechazó Ojeda y que luego continuó con la definición pinchada de Burzio que Ricardone despejó sobre la línea cuando el arquero había salido a buscar el rebote. Y finalmente, ya en tiempo de descuento, Formica dispuso de un tiro libre desde una inmejorable ubicación, pero Ojeda lo esperó en su palo y, aunque la pelota le picó ante y lo complicó, alcanzó a despejar el peligro.
Después, ya no hubo tiempo para más. Y entonces, Villa Dálmine se quedó con el gusto amargo de un partido que se le escapó en acciones puntuales y en errores que duelen. Y que todavía lo obligan a seguir haciendo cuentas, porque sigue sin poder asegurar la permanencia en el Nacional B.
SÍNTESIS DEL PARTIDO
BOCA UNIDOS (2): Juan Marcelo Ojeda; Rolando Ricardone, Marcelo Ortiz, Ariel Morales, Leonardo Baroni; Ataliva Schweizer, Diego Sánchez Paredes; Gonzalo Ríos, Mariano Miño, Osmar Ferreyra; e Ignacio Valsiangiácomo. DT: Christian Bassedas. SUPLENTES: Fabricio Henricot, Fernando Alloco, Martín Fabro, Germán Herrera, Marcelo Miranda, Leonel Niz y Cristian Núñez.
VILLA DÁLMINE (1): José Castellano; Federico Acosta, Ariel Coronel, Rubén Zamponi, Lautaro Formica; Fabrizio Palma, Horacio Falcón, Federico Recalde, Jonathan Figueira; Pablo Burzio y Ezequiel Cérica. DT: Felipe De la Riva. SUPLENTES: Francisco Mastrángelo, Ángel Alonso, Luciano Recalde, Leonardo Cisnero, Diego Núñez, Alex Stábile y Juan Manuel Mazzocchi.
GOLES: ST 8m Osmar Ferreyra (BU); 14m Gonzalo Ríos (BU); 17m Ezequiel Cérica (VD).
CAMBIOS: ST 15m Stábile x Falcón (VD); 26m Núñez x Palma (VD); 29m Herrera x Valsangiácomo (BU); 33m Mazzocchi x Figueira (VD); 43m Núñez x Ferreyra (BU); 45m Miranda x Miño (BU).
AMONESTADOS: Ferreyra y Schweizer (BU); Formica (VD).
CANCHA: Boca Unidos.
ÁRBITRO: Sebastián Ranciglio.
FEDERICO RECALDE DIO BATALLA EN EL MEDIOCAMPO, PERO NO ALCANZÓ.
GRAN REPENTIZACIÓN DE CÉRICA PARA DESVIAR AL FONDO DE LA RED UNA PELOTA QUE BURZIÓ PELEÓ CONTRA LA LÍNEA FINAL. IBAN 17 MINUTOS DEL SEGUNDO TIEMPO Y EL VIOLETA DESCONTABA TRAS QUEDAR 0-2.
HORACIO FALCÓN VOLVIÓ A LA TITULARIDAD EN CORRIENTES.
LOS 11 TITULARES QUE PRESENTÓ VILLA DALMINE EN CORRIENTES.
LOS PROMEDIOS: LA SITUACIÓN VIOLETA
Al no sumar puntos en las últimas dos fechas, Villa Dálmine sigue sin poder asegurar todavía su permanencia en el Nacional B. Ya sabe que hay tres equipos que no pueden alcanzarlo en los Promedios (Atlético Paraná, Central Córdoba y Douglas Haig), pero aún necesita poner distancia de un cuarto.
Para ello, hoy necesita tres puntos más en su cuenta. Pero, por el fixture, tiene un atajo: es que el domingo desde las 15 horas recibirá a Independiente Rivadavia, que también está inmerso en la lucha del descenso.
Por eso, en caso de empatar con el equipo mendocino, al Violeta le alcanzará para salvarse, no tanto por la unidad que sumaría, sino porque le estará restando dos puntos a un rival directo.
Ahora, en caso de perder ante la "Lepra", e imaginando el peor escenario por los resultados del resto de los involucrados en esta historia, el Violeta puede llegar a las últimas dos fechas necesitando todavía esos tres puntos.
En cuanto a resultados ajenos, lo que necesitaría Villa Dálmine es que se dé alguno de estos ejemplos:
-Si Crucero del Norte saca menos de 7 puntos de los 9 que le quedan en juego (en las últimas tres fechas recibe a Juventud Unida; visita a Los Andes y recibe a Gimnasia de Jujuy).
-Si Juventud Unida (G) suma menos de 10 puntos de los 15 que le quedan en juego (enfrenta hoy a San Martín; el lunes visita a Crucero del Norte; y luego, el jueves 20 visita a Chacarita por el postergado).
-Si Independiente Rivadavia suma menos de 7 puntos de los 9 que le quedan en juego (visita a Villa Dálmine, recibe a Atlético Paraná y cierra ante Brown de Adrogué).
Si Estudiantes de San Luis suma menos de 5 puntos de los 9 que le quedan en juego (recibe a Flandria, visita a Juventud Unida y cierra ante Los Andes).
#Imágenes ?? | Más fotos del partido jugado en Corrientes donde Villa Dálmine cayó 2-1 frente a Boca Unidos. pic.twitter.com/zVosRAakmc
— Club Villa Dálmine (@VillaDalmineOK) 13 de julio de 2017
#Imágenes ?? | Los once titulares de Villa Dálmine en la derrota 2-1 frente a Boca Unidos de Corrientes. pic.twitter.com/q4L26F8Jte
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Final del partido en Corrientes: @ClubBocaUnidos 2 (Ferreyra y Ríos) - Villa Dálmine 1 (Cérica). pic.twitter.com/4PiCFMXcjY
— Club Villa Dálmine (@VillaDalmineOK) 13 de julio de 2017



