Dialogamos con Javier Murillo, quien volvió al club para entrenar a la "generación dorada". El objetivo es el campeonato Argentino Master de noviembre. Y si lo ganan, le apuntarán al Sudamericano.
En febrero pasado, Nicolás Kapitontchik convocó a un puñado de viejos camaradas para participar en una regata de Tigre y recordar los viejos tiempos. Nicolás no sólo logró completar la formación para un 8, sino que ganaron la regata y por varios botes de distancia. Ya después de subirse al podio y recibir sus medallas, nadie podía creer que ese bote de 8 se había juntado ese día: hacía 15 años que no remaban juntos. Le habían ganado, y sobradamente, a todos los botes que venían entrenando. El secreto era simple: todos habían sido parte de la "generación dorada" del Campana Bota Club, el único club argentino que tiene 2 campeones del mundo en sus filas. Y todos habían sido entrenados por la misma persona: Javier Murillo.
Diecisiete años después, Murillo vuelve a pisar el club, convocado por los ahora "Masters", quienes después de la experiencia de Tigre, vuelven a soñar con medallas. "Me preguntaron si les podía dar una mano y los volvería a entrenar. Por supuesto dije que sí. Pero nos pusimos objetivos: el primero es salir campeones argentinos en el máster de noviembre. Si lo logran, buscaremos salir campeones sudamericanos (marzo 2018). Y si lo logramos, apuntamos a ganar el campeonato americano (agosto 2018), en Estados Unidos".
La charla, igualmente, fue más amplia: "En el medio les dije que además de entrenar, querían que junten a todos los que tengan ganas de colaborar con el club, porque tenemos que ser el ejemplo de los que vienen atrás. Para ser el ejemplo vamos a empezar arreglando botes, arreglando el remorgómetro, ordenando el gimnasio. Es decir: vamos a ordenar el remo y vamos a ganar regatas".
Y, por el momento, las expectativas se están cumpliendo: "Lo están tomando con mucha dedicación y creo que los veteranos del Boat están más enchufados que cuando eran atletas. Como venimos, estoy seguro que vamos a tener resultados. El deslizamiento, el camino del bote, la sincronización te dicen cuando un bote está para pelear un podio", cuenta Murillo.
GENERACION DORADA
Del año 1990 al 2000, cuando Murillo estuvo a cargo del equipo, el CBC fue de menor a mayor y por varios años fue el referente del remo argentino. "Nosotros –cuenta Murillo – no íbamos al Sudamericano a participar, íbamos a ganarlo. Y no perdimos nunca. Era un trámite. Era siempre más difícil la selección interna dentro del Boat que ganar el Sudamericano. En los ‘90 éramos campeones del mundo, teníamos mayoría de botes en la Selección Nacional, y éramos el mejor club del país. Ganábamos todo el programa Senior A. El single, todas las categorías eran del Boat".
En la mejor época del club, Murillo manejaba un equipo de 25 remeros titulares y unos 12 aspirando a subirse. No había más lugarporque no había más botes: "Siempre –relata el entrenador- nos faltó material flotante para tener a todos en el agua entrenando. Cuando Sergio Fernández viajaba, ahí se subía Marcelo Kury. Y también ganaba. Esperando quedaba Mariano De Pánfilis, quien, cuando se podía subir porque tampoco estaba Kury, también ganaba. Es decir: si yo presentaba el single A, B y C de Campana, teníamos el podio completo. Y así en todas las categorías. Yo entraba al club a las 6 de la mañana y me iba a las 7 de la tarde. Los últimos 7 años, nunca sacamos menos que un segundo lugar. Y tres años seguidos fuimos el mejor club del país".
Murillo volvió a pisar el club luego de 17 años de abstinencia y se lamenta: "El material flotante ahora no existe. Está destruido. No hay remorgómetro, cuando fuimos el primer club del país en tenerlo. Los de la vieja época apuntamos a reconstruir todo eso. Mientras que pensemos que está todo bien no va a haber mejoría. Ahora el CBC está en el 12º lugar en el campeonato de clubes, cuando nosotros estuvimos 20 años primeros o segundos".
También es cierto que, además de capital humano, el remo necesita de dinero, un recurso que en el club hoy es escaso. Murillo concede, pero también aclara que el equipo no se financiaba necesariamente con la cuota de los socios. "Todo eso salía dinero y la ciudad de Campana nunca se echó para atrás. Y quien gobernaba, menos: sea Calixto Dellepiane o Jorge Varela. El comercio nos apoyó, Siderca y la Esso nos apoyaron también. Porque había resultados. En la época de Varela, la Municipalidad nos llegó a poner tres micros. Uno para los atletas y otros dos para la hinchada. ¿Por qué? Porque éramos la alegría de la ciudad. Éramos los mejores del país. Y todos los chicos, todos, eran de Campana. Muchos, la gran mayoría, talentos encontrados en los barrios y seleccionados durante la pretemporada. Hoy toda gente en su gran mayoría exitosa en lo que hace. Porque tienen disciplina, porque se fijan objetivos y son ganadores", cierra Javier.
"Como venimos, estoy seguro que vamos a tener resultados", ASEGURÓ JAVIER MURILLO, QUIEN A SU VEZ DESTACÓ EL TRABAJO QUE INICIARON PARA "ORDENAR" EL REMO DEL CAMPANA BOAT CLUB.
"LO ESTÁN TOMANDO CON MUCHA DEDICACIÓN", CONTÓ MURILLO SOBRE EL ENTRENAMIENTO QUE LOS MASTERS ESTÁN REALIZANDO TRAS VOLVER A JUNTARSE.



