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» Este artículo corresponde a la Edición del jueves, 24/ago/2017 de La Auténtica Defensa.

El Rincón de Aléthea:
Supersticiones
Por Angela Monsalvo




Nuestra sociedad a lo largo de su desarrollo ha crecido escuchando narrativas sobre las supersticiones. Hoy, en pleno siglo XXI, a pesar de la cultura adquirida en todas las ramas del saber, continúan estando vigentes.

A través de la historia, el término "superstición" ha sido utilizado con dos sentidos muy cercanos entre sí; el de una falsa creencia o conocimiento y el de una creencia disfrazada de conocimiento.

Tanto los primeros sacerdotes que viajaron incursionando por el Nuevo Mundo, dejándonos tan admirables relatos de la vida tribal y exótica, como aquéllos laicos que descubrieron los mismos hechos durante la edad de la razón, utilizaron la palabra superstición, para referirse a los rituales paganos y tradiciones o actitudes religiosas.

La superstición es la creencia o la interpretación que una persona efectúa de algo, o de un acontecimiento, que de ninguna manera puede explicarse vía la razón, porque se le atribuye al mismo un origen vinculado a lo sobrenatural, lo mágico, o a una realidad paralela.

Las supersticiones le otorgan un poder absoluto y total a determinados objetos, dándoles un poderío increíble.

La cultura occidental y el resto de las culturas cuentan con una importante cuota de creencias en diversas supersticiones que fueron transmitiéndose a través de las distintas generaciones.

Entre las tantas supersticiones existentes encontramos:

El abrir una sombrilla en un lugar cerrado. Esta superstición se originó en la Época Victoriana. En este período las sombrillas generalmente hechas de madera o con marcos metálicos tenían radios muy voluminosos. Su tránsito por las calles era engorroso, pues podían lastimar a los transeúntes con quiénes se encontraban.

El pasar por debajo de una escalera. Los antiguos egipcios habían impuesto la idea de que todo lo que había en el mundo de forma triangular era sagrado. Ésto se asoció a la forma triangular que se produce cuando la escalera se apoya contra una pared. Se estableció la creencia de que toda persona que pasara por esa área perdería su espíritu, pues el mismo quedaría atrapado en el triángulo que formaba la escalera

El espejo roto. Los antiguos griegos usaban un recipiente de agua para estudiar los reflejos y poder predecir el futuro. Si el espejo aparecía distorsionado, se creía que dañaría el alma del observador. Si alguien rompía un espejo, el resultado sería que tendría siete años de mala suerte antes de que el alma pudiera sanar completamente.

Es creencia que los gatos negros causan mala suerte desde el tiempo del antiguo Egipto. En general ésto puede variar según la región en que se lo considere de buena o mala suerte,ya que puede ser tomado por un símbolo de mal agüero como en Occidente dónde se lo suele asociar con las brujas y la magia negra.

En muchas culturas, se cree que si un gato negro se cruza en el camino de una persona, ésta tendrá una tragedia. No todos creen que el gato negro es malo, ya que, los japoneses, los británicos y los irlandeses, creen que traen buena suerte.

El desafortunado número 13. La culpa de esta superstición la tiene la mitología nórdica (vikinga), la cuál narra que un día los dioses organizaron una cena con doce invitados a la que se presentó Loki sin haber sido convocado, quedando la mesa conformada por 13 comensales.

Durante los juegos que se llevaron a cabo a lo largo de la misma, Loki engañó al dios Hodr para que matara con una rama de muérdago a Balder, el dios de la luz, la felicidad y la reconciliación.

En la actualidad se le conoce a este número como la docena del diablo, porque es también el número total de participantes en un coven, sabbat o aquelarre (12 brujas y el mimísimo satanás).

El número 13 es evitado en muchos deportes como el de Fórmula 1. Algunas líneas aéreas se saltan ese número en sus asientos y hasta hay hoteles que eliminan el piso 13 o la habitación con ese número. En algunos países hasta llegan a evitar colocarlo en la calle.

Si prestamos atención a algunos personajes históricos, veremos entre ellos que el número 13 tuvo gran importancia como lo fue en la vida del compositor alemán Richard Wagner, pues pareció perseguido por ese número. Nació en 1813, la suma de las letras de su nombre y apellido son 13, los números de su año de nacimiento suman 13, compuso 13 óperas y falleció un día 13.


 
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