Allá por 1820, la situación política, económica y social del actual territorio de la Provincia de Buenos Aires era complicada en extremo. Además de batallas y luchas intestinas que desangraban el país, una serie de levantamientos armados se sucedieron casi sin pausa. Con motivo de las llamadas reformas de Rivadavia, que afectaron distintos aspectos de la vida política, económica y religiosa de Buenos Aires, la resistencia adquirió cada vez más fuerza en diversos sectores de la sociedad.
En 1822 fue abortada una conspiración que contaba como cabecilla al Dr. Gregorio Tagle. Las reformas prosiguieron su marcha, así como la resistencia. Al año siguiente del primer intento, Tagle volvió a intentar el derrocamiento del gobierno, y la rebelión estalló el 19 de Marzo de 1823, al grito de "viva la religión y la Patria". Luego de algunas escaramuzas y de un tiroteo en la plaza mayor, los amotinados fueron derrotados, pero Tagle logró escapar.
En esas horas de confusión y delaciones cruzadas, se levanta una información sumaria en la que aparecen implicados en la fuga, el Coronel Dorrego,(quien algunos años después fuera Gobernador de la Provincia, asesinado por Lavalle en 1828) y el Padre Escola, dueño de la estancia en la que se crearía nuestro pueblo. Escola y Dorrego fueron acusados de ayudar a Tagle a huir a la Banda Oriental desde el puerto de Campana.
Escola, se excusó diciendo que efectivamente Dorrego y sus ayudantes habían estado en su estancia, pero con la intención de comprarla. En su descargo, describió su puerto a orillas del Paraná hasta donde se acercaban algunas barcazas vendiendo cañas y maderas; y como en el momento en que estaba reprendiendo a su peón Gregorio por el robo de algunas vacas, mandándolo a cortar palos para un chiquero; Fue que se enteró por su capataz, que había llegado Dorrego a un puesto de la estancia.
En una nota, el Coronel se excusaba por no querer "...pasar a las casas..." por estar sucio después de la travesía, y pidió quedarse en un ranchito que había en el monte. Se le acercó "...catre, cama y que comer...". Por lo menos, delante de los esclavos de Escola, Dorrego se cuidó de aparentar que su intención era adquirir el campo. Lo cierto es que el Padre Escola era un activo y destacado referente político, actuando tanto en la bulliciosa Buenos Aires como en la alejada campaña. En 1820, luego de la batalla de la Cañada de la Cruz, cuando Alvear convocó a una junta de representantes de la campaña, Escola fue nombrado Secretario de la misma, como diputado por la Villa de Luján. La Junta, que designó a Alvear gobernador, chocó contra los intereses de Buenos Aires, que nombró para el mismo cargo al mismísimo Dorrego. Disuelta la Junta, Escola fue detenido en San Nicolás y remitido al fuerte. Pocos años después, la coyuntura política cruzaría nuevamente los caminos de Dorrego y el sacerdote, por motivos tal vez diferentes, resentidos con el proyecto rivadaviano.
Volviendo a su visita al Rincón de Campana, declaraba Dorrego: "... hablamos de lo mucho que había allí trabajado, de la buena situación de la población y sobre todo de los ganados, proponiéndole si quería venderme quinientas cabezas para criar a lo que se negó. Volvimos al rancho por entre el monte y mostré vivos deseos de ver las rinconadas, sus arroyos y aguadas..." Al otro día, declaraba Dorrego "me propuso Escola ir al puerto frente del cual están dos rodeos (...) los peones eran un viejo chico flaco, bastante despreciable y otro más mozo. Con dichos peones tratamos, hablamos y hasta chanceamos con el canoero (...) volvimos por el camino Real a la Estancia...". Notemos como el topónimo "Camino Real" servía para denominar el camino que unía el casco de la estancia de Escola con el puerto. Su recorrido, -coincidimos con Fumiere-, sería muy cercano al recorrido de la principal arteria de nuestra ciudad (Rocca, Varela, Rivadavia, ruta 6).
A pesar de que algunos testigos complicaron -y mucho- a ambos, el expediente quedó inconcluso, archivado quien sabe en qué oficina de algún funcionario de aquel efímero gobierno, ocultando por más de 180 años las palabras de la esclava Lucía, quien afirmó que aquella tarde, ese hombre de sabanilla celeste en la casa de Escola, "era el Coronel Dorrego que dormía sentado en una silla…".
Dorrego, soldado de la Independencia, político y Gobernador de la Provincia.



