Es un tema demasiado importante para dejar que, quienes generan o manejan desechos peligrosos no sean controlados correcta y eficientemente. Mientras tanto, quien debe ejercer el contralor que las normas ambientales se cumplan no puede de ninguna manera ser él mismo quien las viola.
Que somos una ciudad industrial, no cabe duda. Que las industrias generan de una u otra manera desechos contaminantes que perjudican el medio ambiente y a las personas que cohabitan el lugar es también algo que casi todo el mundo sabe. Pero, estos desechos deben ser tratados idoneamente de acuerdo a la característica de cada uno de ellos, en beneficio no solo de la gente, sino también de todo el planeta.
Así, existe lo que se denomina una política ambiental, que se halla perfectamente legislada, donde cada agente generador de sustancias contaminantes debe proceder a su tratamiento y/o aislamiento adecuado, siguiendo normas específicas que eviten la polución.
Si bien la conciencia ambiental es un hecho relativamente moderno a nivel mundial y a consecuencia casi estrictamente de hechos catastróficos que han ido ocurriendo, donde han resultado contaminadas grandes extensiones de tierra o importantes fuentes de agua o la contaminación del aire a extremos peligrosos; en los últimos treinta años ha comenzado a ser un tema de vital importancia para poder lograr el ansiado equilibrio de producir industrialmente sin afectar el medio ambiente.
Y es un hecho moderno, porque la industria ha comenzado a incidir de manera peligrosa con sus contaminantes a medida que ha ido creciendo; pero justo es decir que este crecimiento ha aportado nuevas tecnologías que han ido disminuyendo este peligroso efecto colateral de la mayor producción industrial y también también el crecimiento demográfico.
Argentina ha dado un paso muy importante en la materia a partir de la reforma constitucional de 1994, donde se trató a nivel parlamentario la problemática ambiental. En la provincia de Buenos Aires existen leyes claras y concisas de como se deben tratar y manipular los residuos especiales, como deben protegerse los cursos de agua y la atmósfera y por otra parte como debe ser la radicación de las industrias para evitar, ante un accidente, efectos nocivos en la población; siendo estas las leyes 11720, 11723, 5965 y los decretos 3395/96 y 806/97.
De esta manera, nuestras industrias y el municipio cuentan con el material teórico de como deben manejarse en materia ambiental, y sobre estas bases deben adecuar su producción. Por otra parte, el gobierno Municipal y el Provincial tienen la responsabilidad de controlar que estas normas se cumplan de manera eficiente e idonea a traves de la Dirección de Medio Ambiente Municipal y de la Dirección de Política Ambiental de la Provincia de Buenos Aires.
De esto surgen dos incógnitas: ¿Se cumplen las leyes a rajatabla, con responsabilidad y respeto hacia el medio ambiente y la gente? y, ¿Qué pasa si estas leyes no se cumplen?
Estas preguntas son las motivadoras de estos artículos, que persigue tratar de brindar un panorama de la realidad de nuestra ciudad, sumergiéndonos en un tema relevante para la calidad de vida y la salud de la población actual y la venidera; ya que los efectos más graves que se vislumbran son a largo plazo y las dificultades de sanear zonas afectadas rápida y eficientemente.
La realidad es que ni la Secretaría de Política Ambiental de la Provincia de Buenos Aires ni la Dirección de Medio Ambiente Municipal poseen la estructura necesaria como para fiscalizar permanentemente cada uno de los emisores; por lo cual es de suma importancia la acción de la sociedad en su conjunto para que, ante cualquier acontecimiento que crea improcedente o perjudicial para el medio ambiente; denuncie esto a dichos organismos para su pronta verificación, ya que el Medio Ambiente es también nuestra responsabilidad como ciudadanos.
Pero, ante estas denuncias los organismos oficiales y las autoridades municipales (lease esto poder Ejecutivo y Legislativo) deben accionar con firmeza y coherencia, sin medias tintas; ya que en ellos la población ha puesto su confianza a traves del voto, para que actúe en busca del beneficio común. La Ley es para todos por igual: pequeños talleres y grandes empresas y sobre todo para el propio municipio.
En este último caso, la Municipalidad de Campana se halla infringiendo la Ley , al depositar el residuo domiciliario en un campo a cielo abierto. Esta claramente tipificado en las Resoluciones 1142/02 y 1143/02, que los residuos domiciliarios deberán ser depositados en lugares específicos para ser tratados; llamese a esto ¨Relleno sanitario¨; siguiendo normas precisas que eviten que estos se transformen en un foco infeccioso y que a largo plazo contamine las tierras, cauces y napas de agua.
Si bien, hasta principios del 2002 el municipio de Campana lo hacía depositando los desperdicios en una planta ubicada camino al Morejón, llamada GRUPO HERA, como todos sabemos esta dejó de operar, y a partir de allí se ha vuelto a arrojar la basura en un predio privado ubicado en los límites de Campana, perteneciente al Partido de Zárate, sin ningún tipo de tratamiento, violando la Ley.
La realidad es que el Municipio de Zárate hace exactamente lo mismo, y ocurren casos similares en muchos partidos de la Provincia de Buenos Aires y del país; pero a lo que quiero llegar es que, de ninguna manera quien debe protegernos de los efectos contaminantes de terceros, quien debe ejercer su función de controlar que las normas ambientales se cumplan puede, por detrás, hacer caso omiso de las mismas. Este doble discurso afecta la seriedad de cualquier medida que quiera llevarse a cabo contra terceros en la materia, ya que no se está a la altura de los acontecimientos.
Se que esto suena duro y generará polémicas; pero es una realidad que debemos modificar. Así como le damos el correcto tratamiento a los residuos cloacales, siendo uno de los municipios más avanzado en la materia (Zárate los vuelca sin tratamiento al Río Paraná, y esto es un tema a tratar más adelante); no podemos dejar de lado el tratamiento del residuo domiciliario. No es tan dificil buscarle una solución y es una obligación conseguirla.
En lo que respecta a la industria de primera línea, éstas tienen departamentos específicos para la gestión de la problemática a la cual nos estamos refiriendo y muchas de ellas conforman el CICACZ (Comité Interindustrial de Conservación del Ambiente Campana - Zárate), donde se debaten políticas comunes y se mantiene una constante actualización en lo que a materia legal se refiere. Que quiero decir con esto, que en teoría deberían no tener grandes dificultades para alcanzar niveles de autocontrol tendientes a evitar que cualquier tipo de emisión peligrosa, sobre todo si tenemos en cuenta que en este tipo de empresas existe capital disponible para adaptar la infraestructura a las necesidades legales vigentes. En cambio a los talleres y a las pymes este nivel de autogestión es un poco menos probable, dado que no poseen responsables del área específico y también porque adaptar los procesos en ocasiones suele ser honeroso.
Sin embargo, una encuesta realizada en un vasto grupo de gente de la ciudad piensa que los principales emisores de contaminantes se encuentran entre las grandes empresas de Campana, y nos dan algunos datos importantes del por qué creen que es así. El 85% cree que Campana está fuertemente contaminado. De ese total, un 70% cree que es a causa de las grandes empresas de la zona, sobre todo del polo petroquímico. Un 50% estima que su salud se ve afectada a causa de esto. 16% de los consultados trabajan en alguna de las grandes empresas, de este subgrupo el 62% estima que no se efectúan los controles adecuados de Seguridad e Higiene ni de impacto ambiental dentro de las empresas. Un 23% estima que los niveles de contaminación están dentro de los límites permitidos. Un 8% se niega a contestar. Un 7% no le interesa el tema.
Del 100% de los encuestados, el 81% no sabe que es el CICACZ y un 14% tiene alguna idea, un 5% sabe que es una entidad relacionada con el medio ambiente, aunque ninguna supo definirla como un Comité Interindustrial.
El 67% cree que no existe un control eficiente de parte de los organismos oficiales, un 22% cree que directamente no existen. El restante 11% estima que son los adecuados.
Bueno, existen más items y subitems; pero no los quiero aburrir.
La conclusión a la que llego luego de esta encuesta es que pueden estar pasando dos cosas: 1- Que la gente realmente se sienta afectada por la contaminación en la Ciudad de Campana, aunque no lo denuncien.
2- Que no esten al tanto de cuáles es el tratamiento que las grandes empresas le dan al medio ambiente.
O a lo mejor, pueden ocurrir ambas cosas.
Esto deja un bache abierto y mucho tema para comenzar a tratar, para lo cual en lo sucesivo, intentaremos visitar las grandes industrias y entrevistar a sus responsables en la materia para ir desentrañando este tema y saber si la contaminación en Campana es un mito o una realidad.



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