Esta fecha encuentra sus albores en una tradición pagana adoptada por los cristianos para honrar a la madre de Jesús y que, en España, hasta 1965, estuvo asociada a la festividad de la Inmaculada Concepción.
En la mayoría de los hogares, la familia se reúne para homenajear y a la vez agradecerle, a uno de los pilares fundamentales de la misma como lo es la figura de la madre.
Esta festividad, fue evolucionando en las sociedades, a lo largo de la historia. Su celebración hunde sus raíces en las aguas del Nilo, pues los antiguos egipcios rendían culto a la diosa Isis, entre cuyos numerosos títulos se encontraba el de "Gran diosa madre"
Algo similar sucedía en la Grecia Clásica con Rea, madre de Hestia, Deméter, Hera, Poseidón, Hades y Zeus.
Para los romanos, era Cibeles, diosa de la madre Tierra y símbolo de la fertilidad, la cuál era el centro de una celebración que se denominaba Día de la Alegría o Fiesta Hilaria.
Posteriormente, los primeros cristianos comenzaron a honrar a la Virgen María, madre de Jesús, una celebración que derivó en la actual festividad de la Inmaculada Concepción, fijada esta celebración por el Papa Pío IX.
El Día de la Madre, tal como lo concebimos hoy, disociándolo de la Inmaculada Concepción, tuvo un importante hito en el presidente de Estados Unidos, Woodrow Wilson, quién lo declaró como fiesta nacional.
El Congreso de nuestro país, aprobó este festivo en el año 1914, gracias al empeño de la escritora Julia Ward (primera mujer en entrar en la Academia de las Artes y las Letras estadounidenses), así como la campaña pública desatada por Ann Jarvis que, en 1905 fundó la Asociación Internacional "Día de la Madre", en recuerdo de su propia progenitora.
El día que una mujer se convierte en madre, lo será ya para siempre. Dará igual que sus hijos sean mayores y que hayan formado sus hogares y en algunos casos que tengan nietos.
Continuará preocupándose por ellos, como el primer día, aunque vean que ellos son plenamente autónomos. Hará lo mismo que hacía cuando eran pequeños, cuidarlos, velar por ellos, preocuparse por ofrecer lo mejor de ella misma y lo hará incluso cuando le dicen que no necesitan nada, lo hará igual, a pesar de que piensen que no es capaz de entenderlos o que no puede hacer nada por ayudarlos. Ella no va a solucionar sus problemas, pero puede ofrecer su hombro para que se apoyen y deben tener la seguridad de que siempre lo hará.
Desde esta columna les deseo a todas las madres un ¡Feliz Día!



