Creen que intervino un ex empleado de la firma, porque los ladrones sabían dónde estaba escondida la recaudación.
Rutina: el tradicional café Tongoy, de avenida Rocca, sin más clientes que atender, cerró sus puertas la madrugada del sábado, aproximadamente a la 1:30. Horas después, uno de los dos dueños, Claudio Dappiano, llegó al lugar a las 5:30 para comenzar una nueva jornada de trabajo y se encontró con la amarga sorpresa: uno de los vidrios laterales del ingreso estaba roto.
"En tantos años -relata Hugo Castro, socio de Dappiano- de trabajo, varias veces nos han roto algún vidrio, pero sólo por maldad. Aun así, Gustavo no ingresó al local hasta que llegó la policía, porque el o los ladrones podían estar todavía adentro. Cuando ingresó con los uniformados, comprobaron que no había nadie. Pero faltaba la recaudación.
Castro relata que si bien no hubo saña, porque el o los ladrones no hicieron destrozos, sospechan o más bien tienen la certeza de la intervención de al menos un ex empleado. "Si vos no sabés dónde escondemos la plata, te aseguro que no la encontrás. El que nos robó, sabía perfectamente dónde está el escondite y cómo acceder", dijo a La Auténtica.
El último robo que sufrió Tongoy fue hace cinco años atrás, pero en esa oportunidad, Hugo Castro lo padeció en carne propia cuando un hombre le apoyó una cuchilla en momentos en que abría el local.
Hugo Castro, uno de los dueños de Tongoy, mostrando el vidrio que los delincuentes rompieron para acceder al local.



