Desde la más remota antigüedad el hombre ha disfrutado la sombra y la energía de los árboles.
La sabiduría de la Naturaleza, armoniza y sana. Los problemas de salud de los habitantes de ciudad se resolverían con un sabio contacto con el medio natural.
Cada árbol posee un espíritu propio, un aura particular que transmite energía a su entono.
Los árboles practican la ley del DAR: dan todo (frutos, madera, principios medicinas, sobra, amparo) y sólo necesitan ser tratados con respeto y amor. Son ellos los que verdaderamente necesitamos para hacer frente al cambio climático producido por la actividad irracionalmente depredadora de algunos seres humanos.
En la ciudad de Campana sobran vehículos y faltan árboles frondosos autóctonos para enriquecer el aire.
Para estar en comunión con un árbol hay que acercarse en silencio y con respeto para percibir la energía sanadora, apoyar las manos sobre la corteza, abrazar suavemente el tronco, admirar el follaje o apoyar suavemente espalda con todos los centros energéticos de la columna vertebral. Es un "baño" de energía sanadora.
Para estas Fiestas espero que mis lectores reflexionen y como regalo de navidad: planten árboles en familia!!
Bioqca. Mónica A. Rímoli
Postgrado Ayurveda
Imagen ilustrativa, selección del editor.



