Como si los que ya se aplicaron hubiera sido poco y como si los bolsillos de la mayoría de los vecinos tuvieran fondos infinitos, desde el Gobierno se tiene programados aumentos de los servicios públicos para todos los meses del primer semestre. Y en algunos casos, continuarán en la segunda mitad del año.
La electricidad subirá un 25% con respecto a noviembre del año pasado, en diciembre el valor de la tarifa se incrementó en un 40,5%. Con respecto al precio que paga hoy, la suba es del 18%. En abril y octubre continuarán los ya habituales ajustes anuales.
La boleta de gas crecerá también en esos meses, con el agregado de que habrá una nueva quita del subsidio a la producción del gas del 38% al 31%. Hasta 2016 se subsidiaba el 81% de ese costo: para 2019 terminara en 0%. Ya aumentaron en enero los combustibles; 6% de Shell, e YPF tardó un poco más y aumento 4 y 4,5%. La valuación fiscal de las propiedades también ha sufrido un fuerte ajuste por parte de la Gobernación Provincial, que ha significado no solo un aumento impositivo sino también un duro golpe a las actividades productivas y comerciales que ya vienen sufriendo las mermas en las ventas o el impacto de la apertura de las importaciones.
Con esto, vemos con claridad una cuestión que yo venía sosteniendo desde que empezaron estas políticas de austeridad: que estas políticas tienen comienzo pero no tienen fin, porque dañan el núcleo del consumo popular que termina siendo el sostén de del circuito económico ante la carencia de inversiones extranjeras.
En este sentido, sostenemos que es totalmente imprudente el sostenimiento de estas políticas en tanto no solo se daña la actividad productiva y de generación de empleo sino que también lesionan la calidad de vida de las y los ciudadanos.
Alejo Sarna / Vamos Campana



