Andy Warhol dijo: ¨En el futuro, todos tendremos nuestros 15 minutos de fama¨. Y a juzgar por lo que vemos en televisión, si no se tienen se buscan.
La aparición de médicos especialistas en ¨opinar¨ gracias al tema Maradona, ha sido tristemente prolifera. Evidentemente la televisión brinda esos minutos de fama tan ansiados y muy pocos pueden resistirse a sus embrujos. Pero aún así, es doloroso ver como los valores, la ética y la moral corren sin rumbo, como arena entre los dedos cuando se prende una luz roja y alguien dice ¨estamos en el aire¨...
Además, no solo se trata de aparecer sino permanecer el mayor tiempo posible. Por lo tanto, no se escatima en recursos. Se dicen frases que alarmen. Otras que aumenten la incertidumbre. Especular, contradecir, juzgar y diagnosticar a distancia, son ingredientes imprescindibles.
Es fácil suponer que además de fama también buscan más clientes. ¡Sí! no me confundí... ¿o alguien duda que para estos profesionales un paciente es sobre todo, un cliente?
Lo peor de este circulo vicioso, es que como la fiebre de la fama le pica a la mayoría de una u otra forma, sin duda mucha gente se atenderá con estos profesionales solo para decir: ¨yo me atiendo con el de la televisión¨...
Cuando la llamada ¨TV basura¨ llegó para quedarse, reaccionamos previsiblemente. Hubo análisis, debates y luego la acostumbrada pasividad. Bajo la triste alfombra de ¨La televisión es para entretener y no educar¨ se escondió y justificó el permanente recurso a la vulgaridad y a la mediocridad para cumplir con éxito su cometido: hacer dinero.
¿Seremos lo que vemos? Se preguntaba un analista hace unos años. Según dicen... así es, pues lo que la TV refleja los dos principios esenciales en la sociedad actual: hacer dinero y divertirse.
La diversión, por su lado, se va circunscribiendo a lo fácil y termina en lo grosero y lo sórdido. Todas estas facetas de la vida humana siempre han existido. El problema actual, es que su difusión masiva las promueve al nivel de ejemplo, cuando debería corresponder a conductas más elevadas y talentosas.
¿Cómo le explicaremos a los niños frente al televisor, que ser médico, abogado, periodista, etc, no es eso que están viendo? ¿La televisión nos refleja o nosotros terminamos convirtiéndonos en lo que muestra la televisión? Quizás ayude un pasaje de Heráclito: ¨El alma queda teñida del color de tus pensamientos. Piensa sólo en aquellas cosas coherentes con tus principios y que puedan soportar la más intensa luz del día. El contenido de tu carácter es tu elección. Día a día lo que eliges, lo que piensas, y lo que haces, es en quien te conviertes. Tu integridad es tu destino... es la luz que guía tu camino¨.



