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domingo, 28/jun/2026 - 18:31
 
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» Este artículo corresponde a la Edición del domingo, 16/may/2004 de La Auténtica Defensa.

¿Puede un país soberano postergar la deuda interna?




Los niños vienen creciendo mal, esto se ha comprobado en todas las provincias que se midieron los niños en 1995 y en el 2002. Los porcentajes de niños bajitos son más altos que aquellos que la OMS nos dice que es esperable encontrar. En una sociedad con adecuadas condiciones de desarrollo un 2,3% de los niños son bajos. En 1995 en el Chaco los niños con crecimiento insuficiente eran el 16,65%, en el 2002 en Corrientes el 21,46%, en Buenos Aires el 11,32 % de los atendidos en el sector público, pero en cambio en esta misma provincia el 3,6% de los niños son bajitos cuando se midieron todos los niveles sociales. Está demostrado que el crecimiento de los niños está directamente relacionado con las condiciones de vida. El 60% de las causas del retraso del crecimiento son las condiciones de vida, léase la pobreza las infecciones reiteradas, la contaminación, la parasitosis, nacer con desnutrición, el sometimiento al stress, a la pérdida de la contención a la pertenencia a familias que viven en condiciones de violencia, con padres que han sido excluidos de la escolaridad y el 40% a la alimentación inadecuada y /o insuficiente.

Las implicancias que tiene que los niños sean más bajitos, "petisos sociales" , que no crezcan de acuerdo con su carga genética son marcadores para su futuro y en el caso de las nenas también lo será para sus descendientes. Tendrán más riesgo de enfermar cuando sean adultos, están asociados a mayor repitencia escolar, menor capacidad laboral.

Los pediatras vemos que a nuestros niños les sigue estando vedado el derecho a crecer.

Villaimé, en 1828 decía" Si el resto de las condiciones permanecen iguales, la talla humana crece y el crecimiento se acelera cuando aumenta la riqueza de un país y mejoran la comodidad general, la vivienda, la vestimenta y la nutrición y disminuye el trabajo, la fatiga y las privaciones durante la lactancia y la juventud: en otra palabras, las circunstancias que acompañan a la pobreza retrasan la edad en la que se alcanza la estatura definitiva y reducen la talla de los adultos.

Un meticuloso estudio de la mortalidad infantil que abarca el período 1990-97(Sarasqueta, 2001) muestra que disminuyó del 25,6 por mil al 18,8 por mil a expensas de la disminución de la de más difícil de conseguir que es la del período neonatal inmediato. Esto se debió a una inversión en aparatología de alta tecnología tanto en el sector público como el privado, sin embargo no descendió en la misma escala la mortalidad posneonatal la que se debe a las condiciones de vida y a la inversión en capacitación del recurso humano y al fortalecimiento de los programas de la atención primaria. Por supuesto que era imprescindible el equipamiento, pero cuando no se contempla que el niño sobreviviente también necesitará de un cuidado de la salud, del acompañamiento de la crianza, de condiciones de habitabilidad digna, de una familia que pueda desarrollarse en una sociedad continente y no expulsiva. Se da la paradoja de que algunos creyeron falsamente que vivíamos cercanos al primer mundo, porque veían en este caso sólo hasta los 28 días de vida. Tan relacionada está la mortalidad infantil con la economía de un país que es un indicador económico, si bien hay excepciones, pero en todo caso estas excepciones son las de países donde la salud es una prioridad. En el 2002 murieron 11703 lactantes. Murió un bebé cada 45 minutos, una periodista lo comparó con la caída de 28 Jumbos, casi 4 veces más que los adultos que murieron en el ataque terrorista a las torres gemelas. Desde la evaluación de la Salud Pública eran evitables el 58,9% de ellas, pero desde la planificación económica de 25 años de política neoliberal donde se valoraba el riesgo país y no el riesgo de ser niño en un país que aumentaba la brecha entre el más rico y el más pobre , que el obrero pasó de tener una participación del 50% al 16% del PBI, que la deuda de los privados pasó a ser una deuda de todos, que vivía endeudándose no era lo esperable?

Los pediatras vemos que el derecho a la vida de los niños está condicionado por la injusticia social.

Los niños que, en la Argentina, se desarrollan en una familia de clase media tienen acceso a 3000 experiencias de lectura antes del ingreso a la escuela, los niños que se desarrollan en una familia con sus necesidades básicas insatisfechas sólo 20 veces. Esta asimetría marca una educabilidad en una etapa crítica que marcará el futuro del aprendizaje del niño. Los pediatras vemos que no todos los niños tienen el derecho al aprendizaje, aunque la escuela sea gratuita.

Los pediatras vemos la mortalidad infantil, el fracaso en el crecimiento, la enfermedad social en nuestro contacto con la realidad; los docentes ven la educabilidad, pero todos los argentinos vemos sin importar la clase social, la actividad o la desocupación que nuestros niños limpian vidrios a los autos, mendigan acompañando a los adultos o a sus madres adolescentes o solos, recogen basura, muchos viven las calles, que muchos otros crecen encerrados, porque ante la violencia exterior sus padres optaron por protegerlos de males mayores y los niños han dejado de tener actividades propias de la edad (correr, trepar, saltar, jugar están pasivamente frente al televisor todo su tiempo libre).

Nadie puede decir "yo no sabía", los derechos de los niños no se cumplen son parte de la deuda interna.

Para que la Convención de los derechos de los niños firmada por nuestro país en las Naciones Unidas, pueda ser cumplida que esta vez esté primero la deuda interna, para que el genocidio económico sea motivo de revisión histórica y no parte de nuestro futuro, para. que nuestros niños vuelvan a recuperar la comensalidad familiar, el juego, la educabilidad, la erradicación de la enfermedad evitable, para que la mortalidad se reduzca a la inevitable biológica que la deuda interna esté primero.

Los pediatras tenemos esperanza de vivir nuestra profesión con menor angustia de enfermedad social.

PD ¿Los países del grupo de los 7 también firmaron la Convención de los Derechos de los Niños de las Naciones Unidas?


 
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