El título en inglés, dice: ¨Las buenas noticias, no son noticias¨. Sin embargo este artículo comienza con una buena noticia¨.
La Nación del 3 de Mayo, publicó un artículo titulado: ¨El Público hizo tres cuadras de cola para entrar en la Feria del libro¨.
Es una buena noticia, por cierto. Por cuanto una numerosa concurrencia de porteños y de otros lugares con mucho entusiasmo llegaron al lugar para disfrutar de un momento agradable y necesario para nuestra ciudadanía, no obstante la situación socio-económica y de seguridad en la que estamos inmersos.
Los organizadores del evento cultural, también prepararon diálogos, conferencias y mesas redondas con algunos autores de libros expuestos.
El mismo periódico de la fecha citada, publica otro artículo titulado: ¨El perverso sistema de los pagos de sobresueldos. El circuito de pagos en negro a los señores funcionarios existentes, desde el gobierno militar de 1955 y anterior¨.
El autor del citado artículo, es el periodista Mariano Obarrio, redactor de La Nación, quien manifestó lo siguiente: ¨Varios testigos relataron a La Nación, como pagaban. Los cobraban casi todos los altos funcionarios. Una oficina creada a sus efectos, coordinaban los pagos. ¨Los sobresueldos se pagaban del día 1º al 10 de cada mes¨. La implícita contraprestación a ese ingreso en efectivo debía ser el ¨silencio¨. En cualquier caso, nada se firmaba, nada quedaba registrado y todo se hacía con sigilo.
A mi juicio, creo que la corrupción de nuestro país, nace con la llegada al poder, de nuestros ¨honorables¨ políticos. Sarmientos decía: ¨Cuando los políticos se van, vienen los pillos¨. No estaba equivocado.
No nos engañemos; casi todos los funcionarios intervinientes en la cosa pública, metieron ¨la mano en la lata¨, nunca faltaron ¨comedidos¨ para estos menesteres; llámese Revolución Libertadora, Contubernio Político, Menemismo, Radicalismo y Militarismo.
Pensar que estos señores juraban por la Patria y los Santos Evangelios. Hipocresía que repitieron durante años de décadas infames.
¨Gracias¨ a ellos, hoy tenemos un país endeudado eternamente con los préstamos usurarios del infaltable Fondo Monetarios Internacional (FMI).
El autor es miembro del Centro de Estudios Literarios y Periodísticos del Taller-Escuela Mariano Moreno.



