Recuperar lo que fuimos es una dura tarea que nos enfrenta con dos verdades, la primera es que somos tratados como piezas descerebradas de un sistema que nos consume, haciéndonos creer que somos nosotros los que lo consumimos. La segunda, es que tan sólo con el cambio individual no haremos absolutamente nada por la humanidad herida. Pasaremos de largo. Perderemos el tren. Desaprovecharemos la oportunidad. Estoy convencida que el compromiso con el otro, sea de la dimensión y con la causa humanitaria, filosófica o ecológica que sea, vamos a dejar nuestro nombre escrito en el Libro de la Vida.
Estoy rodeada de quienes piensan distinto y creen que mejorando su comprensión del mundo, estudiando o meditando van a colaborar con el cambio. Y les repito, no es suficiente. Tienen buena voluntad, pero su actitud ya está sistematizada. Son como los hippies o los punks, puro envase y remerita. Recen, mediten y estudien, pero hagan algo antisistema por el planeta, por los niños y por el entorno.
¿Quién nos hizo creer que una gaseosa era mejor que un limón exprimido? Cómo pudimos pensar por un minuto que una hamburguesa congelada tiene el mismo valor nutritivo que un bife a la plancha?
Nos hemos vuelto vagos, gordos, fláccidos, perezosos y de mente burguesa. Es hora de volver al eje, con la certeza de que la naturaleza estará siempre dispuesta a darnos una nueva oportunidad..
Fabiana Daversa. Foto: Alejandra Lopez
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