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» Este artículo corresponde a la Edición del domingo, 18/mar/2018 de La Auténtica Defensa.

Opinión:
Inflación; ¿tendencia a la baja?
Por Mara Pedrazzoli




Febrero mostró una aceleración y también un registro mayor respecto al mismo mes del año pasado, interrumpiendo así el movimiento a la baja de los últimos meses de 2017. Tres factores son esenciales para comprender la dinámica en nuestro país: la evolución de los "precios regulados" por el Estado, las paritarias y la trayectoria del tipo de cambio.

Según informó el INDEC la inflación de febrero fue de 2,4% en la comparación respecto al mes previo. Eso representó una aceleración de la suba de precios ya que en enero habían aumentado 1,8% respecto a diciembre de 2017 (de esta manera, el acumulado para el primer trimestre es de 4,2%).

La inflación interrumpió así la tendencia a la baja registrada en los últimos meses del año pasado -sin contar el rebote en diciembre explicado por la devaluación. A su vez, al comparar ese derrotero con las variaciones registradas el año pasado se ve una leve acentuación de la tendencia alcista: en febrero de 2017 la inflación mensual fue 2,1% y en enero 1,6% (3,7%).

La estacionalidad característica de la dinámica de precios explica que las subas más significativas se registren en los primeros meses (a veces primer semestre) del año; esto debido a que se ajustan las tarifas de los servicios públicos y se actualizan los importes de las obras sociales y los gastos en educación que tienen un peso importante en la canasta de gasto de los argentinos. En febrero de este año, el sorpresivo aumento del tipo de cambio (que acompañando el ritmo internacional extendió por unos meses su tradicional volatilidad de fin de año) también acentuó la suba de precios.

En 2017 el Banco Central incumplió su meta inflacionaria por una diferencia notable, apuntaba a marcar un incremento de precios del 17% anual: la inflación fue del 24,7% anual según datos del INDEC. Lo anterior en un contexto de paritarias que fueron empujadas fundamentalmente por la cláusula gatillo: en el sector privado registrado el salario promedio aumentó 28% en 2017 mientras que en el sector público el aumento fue de 26% anual. Ambos le ganaron por unos puntitos a la inflación. Se desconoce la evolución de las remuneraciones del sector informal de la economía.

Este año el Central apunta a una meta de inflación del 15% anual, que se reconoce como poco creíble. Las consultoras privadas hablan de un 20% anual proyectado con optimismo para 2018 (15% + 5% de la clausula gatillo pasada).

Tres factores son esenciales para comprender la dinámica de precios en Argentina, y en general en toda América Latina: la evolución de los "precios regulados" por el Estado, las paritarias y la trayectoria del tipo de cambio. Desde el gobierno sostienen que el impacto de la suba de tarifas concluirá el año próximo, aseguran que transitamos un camino a una baja paulatina de la inflación. En tanto, ponen énfasis en el cierre de paritarias, para este año los esfuerzos se centran en lograr una suba de salarios del 15% anual, escalonado y sin ajuste automático. Minimizan el impacto del tipo de cambio.

Por lo pronto la inflación anual acumulada en lo que va de 2018 es del 25,2% según datos del INDEC. Y se observa una tendencia similar en los incrementos mensuales a la registrada en 2017. El tipo de cambio, por el contrario, da vueltas.

Cuatro sindicatos de peso dentro de la CGT ya cerraron sus convenios -antes de tiempo- y en línea con la propuesta oficial. Estos fueron el gremio de Aguas y Obras Sanitarias conducido por José Luis Lingieri (7,5% en abril y otro 7,5% en septiembre, con claúsula gatillo a fin de año y una diferencia de 2,8% a pagar en el primer bimestre por la recomposición de la inflación de 2017), la UTA que nuclea a los colectivos de corta y larga distancia (15% en tres tramos, más cláusula de revisión a los seis meses y un bono de 1.500 pesos no remunerativos por el desfase de la cláusula gatillo de 2017), el sindicato de Comercio conducido por Armando Cavalieri (10% en abril y 5% en agosto) y los eléctricos de Luz y Fuerza liderados por Guillermo Moser (11% a partir de marzo y el 4% restante en junio, más una revisión no automática en septiembre).

En los próximos días el gobierno nacional prevé cerrar otros acuerdos sin clausula gatillo con dos gremios importantes: los estatakes dirigidos por Andrés Rodriguez de UPCN (que activaron la gatillo de 2017 por una suba de 4,8% a pagarse en cuatro tramos consecutivos entre marzo y junio) y el sindicato de la construcción que encabeza Gerardo Martínez de la UOCRA (quienes recibieron un incremento del 4% por el desfase de la inflación de 2017).

En ese contexto, con una inflación similar a la de 2017 pero con el tipo de cambio alborotado y buena parte de la cúpula sindical cerrando paritarias a la baja, se lleva a cabo la pulseada por la suba programada del salario docente y del sector bancario. La primera implica negociaciones a nivel provincial (hubo acuerdo en nueve jurisdicciones) y un ajuste automático para que el haber mínimo se ubique 20% arriba de salario mínimo, vital y móvil (SMVM). Las diferencias persisten en CABA y Buenos Aires ya que SUTEBA, FED y UDOCBA rechazan la propuesta oficial del 15% a cobrar en tres tramos, con posibilidad de revisión en octubre y premio por presentismo (de hasta 6.000 pesos en cuotas bimestrales). A su vez, es poco probable que se alcance un aumento justo en el SMVM este año considerando la suba de apenas 13% obtenida en 2017 cuando se excluyó de la mesa de negociación a la CTEP -que representa a los trabajadores informales y buena parte de los movimientos sociales que reciben beneficios atados al SMVM. Por su parte, el sindicato de bancarios liderados por Sergio Palazzo defiende una propuesta de aumento del 19,5% en un tramo, con cláusula gatillo.

La incidencia del tipo de cambio sobre la dinámica de precios es fundamental en países que son exportadores de productos agroalimentarios e importadores de insumos y maquinarias para abastecer al sector industrial. Buena parte de los alimentos en América Latina tiene un "precio dolarizado", es decir, que como se exportan el precio interno equivale al tipo de cambio multiplicado por el precio internacional (no se vende en el mercado interno por menos de ese valor). Por otro lado, los industriales introducen en sus costos la paridad cambiaria también al cotizar el precio de sus insumos y maquinarias que usan para producir. Es decir que la mayor parte de los productos que se venden en el mercado interno tienen la influencia de los vaivenes del tipo de cambio.

Por factores externos (expectativas de que EEUU aumente su tasa de interés que provocan una salida de capitales de los países emergentes) que se contagian en el comportamieto del mercado financiero local y por motivos locales (como el creciente déficit comercial y la sequía que acortará las exportaciones agrarias de este año) que afectan directamente al volúmen de reservas que acopia el Banco Central, el tipo de cambio muestra en los últimos meses un comportamiento altamente volátil. Desde el gobierno se ocupan de comparar su trayectoria con la denominada inflación nucleo para mostrar una baja incidencia.

¿Qué es la inflación núcleo? Es un invento de los EEUU, que aplica bien a otros países "centrales" y quiere decir aquella que ocupa o de la que puede ocuparse el Banco Central. Aquella vinculada con la actividad doméstica. En EEUU están preocupados por una baja inflación, ya que ella indica que la economía no se recupera. Mes a mes su Banco Central (la Reserva Federal) analiza el comportamiento de la inflación núcleo antes de decidir si sube o baja la tasa de interés, por lo pronto no hay señales de reactivación así que las expectativas de suba de tasa se postergan. La inflación núcleo, en EEUU, Argentina y otros países del mundo, excluye dos componentes que quedan fuera del alcance de la política del Central: la inflación en alimentos y los precios regulados.

En nuestro país, apuntar a la inflación núcleo no tiene asidero intelectual. La canasta de consumo de los argentinos está fuertemente abarcada por el costo de los alimentos y los servicios públicos. La inflación es resultado de la puja distributiva entre las cámaras empresariales y los sindicatos, del aumento del tipo de cambio (que impacta directamente sobre el precios de los alimentos) y de las tarifas de servicios públicos. Se esperan nuevas subas de agua y gas en abril, también resta un ajuste en electricidad y otro en transportes públicos. Se espera, como dijimos, un comportamiento más volátil del tipo de cambio. En ese contexto se entiende que los sindicatos den batalla y endurezcan posturas

Mara Pedrazzoli / Mg en Economía


Fuente: Secretaria de Política Económica del Ministerio de Hacienda de la Nación.

 
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