Los seres vivos somos campos electromagnéticos que deberíamos estar en equilibrio con el campo electromagnético terrestre.
La vida es imposible sin electromagnetismo y un desequilibro a este nivel prolongado en el tiempo afecta la salud.
Nuestro cerebro genera sus propios campos electromagnéticos. Estos campos son microcosmos del campo terrestre.
Nuestros ritmos biológicos se ven afectados, hoy en día en forma creciente por la creciente contaminación electromagética impuesta por el estilo de vida "tecnológico e hiperconectado".
Como es casi inevitable el uso de pantallas en la vida diaria, la idea es hacer diariamente a partir del anochecer una abstinencia de tecnología y una actividad al aire libre en espacios verdes que nos reconecte con el biocampo de la Tierra.
El electromagnetismo artificial debilita el sistema inmune y puede producir desde insomnio hasta depresión crónica, ansiedad, alergias, dolores de cabeza, nerviosismo desequilibrios endócrinos, alteraciones de la libido, etc.
Bioqca. Mónica A. Rímoli
Postgrado Ayurveda



