El concejal Carlos Gómez tenía 11 meses cuando, en 1975, secuestraron y desaparecieron a su mamá y dos de sus tíos. Su papá pasó a la clandestinidad y tampoco regresó a casa. Ligado toda su vida a la UCR, asegura que este Gobierno es "anti Derechos Humanos", aunque considera que en la era kirchnerista "se han politizado". Y recuerda a los padres que apenas conoció: "A medida que uno va creciendo, piensa que la herida va a ir cerrando, pero no lo hace jamás".
Le contaron que su viejo era un tipo gracioso, que siempre estaba dispuesto a dar una mano. Que un día se gastó el dinero de una herencia en juguetes que repartió entre los chicos de su barrio. Le han dicho que su mamá era muy cariñosa y que, junto a sus dos hermanos, la familia entera salía a pasear por las calles de Campana a bordo de un fitito blanco. También sabe que el día que la Policía fue a buscar a su viejo, los compañeros le dieron tiempo para que salga corriendo por el campo. Y que los que se llevaron a su mamá y a dos de sus tíos, dejaron solas en la casa a sus primas de por entonces solo 6 y 7 años. Con estos y otros retazos, fue reconstruyendo de a poco los primeros momentos de su vida. Él apenas tenía 11 meses cuando todo se le vino abajo.
"Cuando empecé a militar en política, mi abuela no quería saber nada, me decía que me iban a llevar a mí también", cuenta Carlos Gómez, hijo y sobrino de desaparecidos, quien en la víspera de este 24 de marzo, que marca el 42º aniversario del inicio de la última dictadura cívico-militar, accedió a compartir su historia con La Auténtica Defensa. Como muchos otros vecinos, sus padres -Jorge Rubén Gómez y Elba Josefa Isaurralde- y dos de sus tíos -Enzo Raúl Gómez y Juana María Isaurralde-, dos hermanos casados con dos hermanas, fueron secuestrados en el anochecer de la presidencia democrática de Isabel Perón. Pero el terror desatado por la Triple A solo empeoraría con el paso al gobierno de facto.
La desaparición de los Gómez-Isaurralde dejó en total cinco chicos sin padres, que se criaron entre distintos familiares. "Salimos todos derechos, mal no nos han criado, pero la verdad es que en ese momento nos castigó mucho la vida", afirma Carlos. Y si bien no todos participan del movimiento por los Derechos Humanos, comparten el sentimiento de la terrible pérdida. Una que le dejó, asegura, cicatrices que nunca cerrarán.
-¿Sabés el destino que tuvieron tus padres?
-A nuestros viejos se los llevaron el 10 de diciembre de 1975. Papá en ese momento pasó a la clandestinidad, era del ERP. Trabajaba en TREFILA y era comisión interna, en una línea contraria a la burocracia sindical. Cuentan que lo fueron a buscar un día y que los compañeros pararon a la Policía y él salió por atrás de los campos del Tiro Federal. Después se fue al monte, a Tucumán, aunque antes estuvo en Villa Constitución, Santa Fe, donde tenía muchos amigos y estuvo durante el "Villazo".
-Mi mamá y mi abuela en algún momento fueron hasta Tucumán, porque se decía que lo habían matado allá, cuando agarra Bussi el poder en esa provincia. Pero se volvieron sin nada. Y después desaparecieron el otro hijo y las dos nueras de mi abuela, una de ellas mi vieja. Y no se supo más nada.
-En 2013 nos restituyeron los restos de mi mamá y mi tío, que estaban en una fosa común en San Andrés de Giles. El de mi tía Juana hace bastante que apareció, pero todavía no fue devuelto por un tema burocrático.
-¿Cómo fuiste conociendo la verdad?
-En la casa que nos criamos nosotros, la de mi abuela paterna, era como un tema tabú, vos no podías preguntar. Yo particularmente empecé a preguntar cuando tenía 10-12. Quería averiguar cuál era mi vida, de dónde carajo venía. Me confundía los nombres de mi mamá y de mi tía.
-En la zona del barrio Dálmine nuevo, donde me crié, había muchos desaparecidos. Fue un momento durísimo para nosotros. A medida que vas creciendo, te acordás lo que pasaste. No nos invitaban a los cumpleaños o te miraban raro. Te dabas cuenta de ese tipo de cosas. Creo que era por el miedo de lo que había pasado, nadie esperaba que desaparezca gente y no aparezca nunca más.
-¿Qué te dicen de tus viejos? ¿Cómo eran?
-De mi mamá, que era una persona muy dulce, que nos quería mucho. Que toda la familia era muy unida, y que andábamos siempre con mis dos hermanos más grandes para todos lados en un fitito blanco. Después, de papá nos han comentado que era muy buen tipo, muy gracioso, un militante de la primera hora que quería ayudar. Me contaron que un día recibió algo de plata que le habían dejado sus abuelos, y fue hasta Once y compró juguetes que después repartió a los barrios. Eran militantes políticos que tenían en ese momento la visión de cambiar al mundo, por ahí con cosas que uno no las comparte. Nosotros no nacimos en democracia, pero uno que tiene hijos como yo ahora, sabe que es lo mejor que nos pasó. Sé que para ellos hubiese sido muy duro perderme como yo los perdí a mis viejos. Estaba todo el tiempo tratando de encontrarlos entre la gente que pasaba en la calle, porque uno no sabía si estaban vivos o muertos. Un momento también muy duro fue cuando nos restituyeron los restos de mi mamá: parecía que se nos había muerto ahí. Pensar que hay hijos que nunca van a poder recuperar nada, te hace sentir todavía peor.
-¿Les contás a tus hijos sobre ellos?
-Si, uno les va contando las cosas que van pudiendo entender. Matías tiene 15 años, Emilia 12. Ellos preguntan, no eran como nosotros, y nosotros no somos como nuestros abuelos, que eran más rígidos y de esos temas no nos permitirán hablar. Creo que si hubiese sido distinto, no hubiésemos sentido tanto la pérdida. A medida que uno va creciendo, piensa que la herida va a ir cerrando, pero no lo hace jamás. Lo único que nos queda es recordarlos y reivindicarlos. Por ahí hay cosas que no comparto, o tal vez no soy tan militantes como ellos, aunque tampoco era un momento para hacer una revolución con un rifle y una honda como tenían en aquel entonces. Hoy nadie piensa así, por eso para nosotros la democracia es tan importante.
-Vos sos concejal, estás acostumbrado a hablar con el vecino. ¿Cómo creés que la ciudad ha tratado a sus desaparecidos?
-Creo que Campana es una de las pocas ciudades que a los desaparecidos y a sus hijos les ha dado mucho la espalda. Creo que en estos últimos años, en los que (desde H.I.J.O.S.) hemos crecido un poco, se ha logrado mover el tablero de la Memoria, Verdad y Justicia, demostrándole a los vecinos qué ha pasado. Igual, hay gente que no ha denunciado ni ha contado su verdad por el miedo, hay familiares de desaparecidos que no han hecho ni denuncias por los momentos duros que han pasado. En ese sentido, sabemos que Campana es una ciudad muy conservadora. Y sabemos que Tenaris, una de las fábricas donde más desaparecidos hubo, sigue teniendo mucho poder.
-¿Cuál es tu relación con H.I.J.O.S. Escobar-Campana-Zárate?
-Cuando empezamos en H.I.J.O.S. se sabía que podías tener doble militancia. Había chicos que militaban en un partido, otros que no. Pero acá hay una verdad: a los hijos de Campana les ha caído muy mal que integrantes de la primera hora, incluso los fundadores, hayan dicho que hay compañeros que se ponen la camiseta el 24 de marzo nomás. No es así: hay algunos que solo pueden hacer eso porque no soportan otra cosa. Somos todos diferentes. A mí me encanta que los 24 todos los hijos de Campana se pongan la camiseta, porque es para recordar a nuestros viejos y reivindicarlos. Hay hijos que no se han animado por el miedo, como dije anteriormente. Tampoco podemos ir señalando al que tiene derecho a decir cosas y al que no. Todos lo tenemos, y cada uno lo piensa y mira como quiere. Eso lo respeto.
-Siempre hice política en el radicalismo y cuando entré a militar en Derechos Humanos, no pensaba en la UCR ni nunca la metí en el medio. En los últimos años, no solo en la ciudad sino también a nivel provincial y nacional, se han politizado los Derechos Humanos. Han dejado a las Madres de Plaza de Mayo que salgan a aplaudir al genocida Milani, que ahora está preso. Yo las respeto a las Madres y a las Abuelas, pero ese tipo de cosas me cayó muy mal. Sabemos que este Gobierno es anti Derechos Humanos. Pero también hay que decir que tampoco da aplaudir a cualquiera y poner de jefe del Ejército a Milani.
CARLOS GÓMEZ. El concejal con la remera de H.I.J.O.S. durante la entrevista con La Auténtica Defensa
LOS PADRES DE CARLITOS. Jorge Rubén Gómez y Elba Josefa Isaurralde.



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