Sus cuerpos fueron identificados el año pasado en el Cementerio de Darwin.
El pasado lunes, más de 200 familiares de caídos en la Guerra de Malvinas en 1982 visitaron las Islas. El principal objetivo del viaje fue poder tomar contacto por primera vez con las tumbas de 90 soldados cuyas identidades fueron reconocidas recién en 2017, 35 años después del conflicto bélico.
Esto fue posible gracias al trabajo del Comité Internacional de la Cruz Roja y el Equipo Argentino de Antropología Forense, tras un acuerdo entre los gobiernos de Argentina y Gran Bretaña.
Sus tumbas en el Cementerio de Darwin estarán ahora identificadas con placas, una oración religiosa y honores militares. Mientras tanto, las viejas lápidas de granito negra con la inscripción "Soldado argentino solo conocido por Dios" ya fueron traídas al continente para ser distribuidas entre los museos y recordatorios de Malvinas que existen por todo el país.
Dentro de los 246 pasajeros que aterrizaron el lunes en las Islas Malvinas, además de familiares y periodistas, también viajaron funcionarios, con el secretario de Derechos Humanos, Claudio Avruj, a la cabeza.
Para una jornada que se preveía dura, se instalaron carpas y también viajó un equipo de psicólogos para contener a los familiares. El acto tuvo fuerte carácter religioso y habló monseñor Enrique Seguí, arzobispo auxiliar de Buenos Aires y cercano al Papa Francisco, que en su discurso destacó la importancia de la "unidad y la paz".
Entre los familiares, tuvo la palabra Fernanda Araujo, Presidenta de la Comisión de Familiares de Caídos, quien aseguró que éste fue "el comienzo para que los familiares sigan volviendo a Malvinas".



