InicioFarmacias#DifusiónArchivoBúsquedaSesiones HCD
  Ir a la edicion del dia
MEDIO DIGITAL DE CAMPANA
BUENOS AIRES, ARGENTINA
miércoles, 26/ago/2026 - 00:00
 
Parcialmente nuboso
10.3ºC Viento del Nordeste a 13Km/h
Parcialmente nuboso
Política y EconomíaInfo GeneralPolicialesEspectáculosDeportesNacionales
Twitter Facebook Instagram
» Este artículo corresponde a la Edición del jueves, 29/mar/2018 de La Auténtica Defensa.

El Rincón de Aléthea:
El cordero de Dios
Por Angela Monsalvo




"Yo soy la resurrección y la vida" --La Biblia.

"Ha sido inmolado Cristo, nuestra Pascua", exclamó San Pablo; estas palabras contienen una síntesis impresionante de lo que representa nuestra fe.

La Pascua judía, memorial de la liberación de la esclavitud de Egipto, prescribía el rito de la inmolación del cordero, un cordero por familia, según la Ley Mosaica. En su pasión y muerte, Jesús se revela como el Cordero de Dios inmolado en la cruz para quitar los pecados del mundo.

Según la costumbre judía en la Pascua debía limpiarse la casa hasta no dejar ninguna migaja de pan fermentado. Al salir a toda prisa del país, comenzando el éxodo masivo, llevaron consigo solo panes sin levadura. Pero, a su vez, estos "ázimos" que portaban eran un símbolo de purificación: eliminar lo viejo, para dejar espacio a lo nuevo.

Hoy, debemos sentirnos con mucha paz y alegría, percibiendo que surge en nosotros un amor silencioso, pero muy palpable de su luz; pues tenemos la dicha de saborear el amor que irradia hacia nuestro entorno amablemente Cristo al compartir su propia cruz.

Jesús lo ha recibido todo del Padre: naturaleza, vida, potencia, misión. Siente su amor profundamente, sabe que lo acompaña siempre y no lo deja solo nunca, pese al abandono que pueden hacer los hombres de Él.

A lo largo de su vida Cristo, muy pocas veces dice que Él ama al Padre, en cambio, muchas veces repite que el Padre lo ama a Él.

Cristo fue obediente hasta la muerte y muerte de cruz; por éso Dios lo exaltó y le dio un nombre superior a todo nombre; a fin de que ante el nombre de Jesús, toda rodilla se doble en los Cielos, en la Tierra y en los infiernos y toda lengua confiese que Jesús es el Señor, el Kyrios, para la gloria de Dios Padre. Logro obtenido mediante la Resurrección, la Ascensión, y el Señorío Universal que le fue conferido, Verbo de Dios encarnado, sobre todas las cosas.

¡Cristo ha resucitado! ¡Aleluya! Es la Pascua del Señor, el Día en que actuó el Señor, día de gozo y de triunfo. Cristo ya no está sobre el sepulcro. El Ungido ya perfuma el Universo y lo ilumina con nueva luz.

¡Cristo ha resucitado! y no es un hecho histórico hundido en el pasado, sin actualidad, ni tan sólo algo que afecta a Jesús, pero sin vigencia para nosotros. No. ¡Cristo vive hoy! Al haber resucitado nos muestra que Dios no abandona nunca a la humanidad.

Con la Resurrección gloriosa del Señor todo adquiere más sentido: la existencia humana, la historia de la humanidad y la Creación. A pesar de todas las apariencias y de los duros reveses, la historia de los seres humanos no camina hacia la destrucción y el caos, sino hacia Dios.

La resurrección de Jesús no es fruto de una especulación o de una experiencia mística, ni una historia piadosa o un mito. Es un acontecimiento real e histórico; sobrepasando ciertamente la historia, dejando en ella una huella indeleble.

Vivamos fielmente nuestra fe en la resurrección, dejémonos transformar por ella, caminemos por el mundo dando a los hombres la razón de nuestra fe y de nuestra esperanza. Con nuestra actitud, con nuestra palabras y con nuestro obrar. Así podremos ser mensajeros de la resurrección de Jesucristo, testigos de esperanza y constructores de su Paz.

¡Felices Pascuas de Resurrección a los lectores de esta columna!!!


 
P U B L I C I D A D






Av. Ing. Rocca 161 (2804) Campana - Provincia de Buenos Aires
Tel: 03489-290721 - E-mail: info@laautenticadefensa.com.ar
WhatsApp: +54 9 3489 488321.-