Un par de muchachos en bicicleta ofrecen el clásico afilado de cuchillos, confunden a sus clientes y les reclaman una fortuna por su tarea; lejos del precio acordado.
Durante esta semana retornaron a Campana los "afiladores", que lejos de ser esa persona amable que pululaba por la década del 70 con su flauta y su bicicleta adaptada; estos son los que desde hace unos años se aprovechan de lola confianza de la gente y luego de confundirlas con el precio o los servicios, terminan exigiendo (muy violentamente) un dinero excesivo, al punto que la ocasional vecina afectada debe decidir si pagar o perder el elemento afilado.
Y decimos "vecinas", porque en todos los casos que hemos conocido las perjudicadas han sido mujeres, a las que maltratan verbal y psicológicamente, reclamando como si ellos fueran las víctimas.
Por ejemplo, sugieren que afilar una cuchilla les costará $ 200, pero minutos más tarde reclaman más del triple aduciendo pulido, limpieza, etc.; además del afilado.
Los damnificados son claros y nos piden que difundamos: "No les des trabajo a estos sinverguenzas".



