Anécdotas, algo de nostalgia y mucho blues. Héctor Starc junto su banda se presentó en Bisellia Teatro Bar. "Hoy nada me sorprende: lo que escucho ahora, ya lo escuché antes. No veo nada creativo", sintetizó el veterano guitarrista, quien supo ser parte del surgimiento del rock nacional.
Acodado en la barra le comento al hombre sentado al lado mío lo sólido que sonaba el grupo. Me responde que él era su manager. Así comienzo a conversar con "Pollo" Sarno, lo que al poco tiempo deriva en los inicios del rock nacional. Yo desde mi humilde escucha, él desde la voz que sólo puede dar la experiencia. "Los Gatos", "Almendra" y hasta "Los Shakers" son nombrados.
En ese big bang musical el "Pollo" conoció a Starc, cuando éste último formaba parte de "Aquelarre", banda conformada por Rodolfo García (batería y voz), Emilio del Guercio (bajo y voz), Hugo González Neira (teclados y voz) y Héctor Starc (guitarra y voz), en la que los dos ex miembros de Almendra, Rodolfo García y Emilio Del Guercio, aportaron una base rítmica muy sólida, complementada con el teclado blusero de Hugo González Neira y el sonido vertiginoso de la guitarra de Héctor Starc, al que apodaban "Bola de ruido" por el uso alto del volumen y la distorsión.
Sarno era el plomo, se encargaba de transportar los instrumentos. Después de girar algunos años por España "Aquelarre" se disolvió pero la relación entre él y el guitarrista continuó a lo largo de los años, confianza que decantó en el pedido de Starc para que fuese su manager. "A mi me gusta esta música, la que me toca el corazón", me dice con su voz gruesa y rasposa señalando con el mentón hacia el escenario, donde su amigo y los músicos que lo acompañaron hacían blues. "Ya no hay más bandas como las de mi adolescencia", concluyó con cierto dejo apenado y apurando el último sorbo del vaso.
MEMORIA
Traídos por "Tarde de Jazz Producciones" el sábado7 de Abril, la banda conformada por guitarras, teclado bajo y batería interpretó con naturalidad y soltura clásicos del blues, una fórmula destinada a sonar bien.
Starc es conocido por su memoria prodigiosa y su gran narrativa: entre canción y canción tomó el micrófono para contar alguna de las miles de anécdotas que juntó a lo largo de los años. Antes de interpretar una canción de B.B. King recordó la vez que el aclamado blusero vino al país y quiso intercambiar su guitarra con la de él. Luego pasó a Miguel Abuelo y riendo contó cuando le advirtieron que no se metiera con el cantante porque practicaba muy bien el boxeo en Peso Mosca....
Además de músico, Starc es empresario del sonido. Fue el primero que trajo equipos importados de calidad al país, con los que las grandes bandas como "Vox Dei" o "Manal" hicieron un salto de calidad en el vivo. También tiene una de las mejores colecciones de guitarras del país, donde se encuentran instrumentos que supieron ser de los exponentes más grandes de la escena: el Flaco, Lebón o Pappo, entre tantos otros.
BOLA DE BASURA
Ya debajo del escenario, Starc me dice: "Veo que hay un parate en todo el mundo, una bola de basura que no termina nunca. Gibson está por cerrar porque ya no vende más guitarras… Las cosas cambiaron. Para mí no hay ningún rock, ni acá ni en ningún lugar del mundo. Ahora es fácil tocar bien porque compras una guitarra por 2 mangos, ves un tutorial en YouTube y ya está. Falta gente que componga como Spinetta o Charly. Hoy nada me sorprende, lo que escucho ahora ya lo escuché antes. No veo nada creativo. Todo suena bien gracias a la tecnología pero gente como Cerati no hay más. Acá son toda copia de Calamaro desmejorados con el Indio Solari y algún sólo medio Rolling Stone. Seguramente hay un tipo que esta haciendo las cosas bien pero no tiene la posibilidad de que se lo escuche. Tengo 68 años y los saltos generacionales son difíciles. Veo tipos en los autos con el reggaeton al mango y me parecen locos. Igual, mi vieja pensaba lo mismo cuando escuchaba a los Beatles. Pocos lograron ese salto, como los Rolling, que los va a ver el abuelo, el padre y el chico", dijo antes de subir a su auto junto a su mujer.
La noche continuó con "5 cuerdas", grupo de blues que lidera el local Nicolás Montani. Joaquín Casas, de tan sólo 15 años, descosió la guitarra entre aplausos y alabanzas del público en interpretaciones descomunales. Ellos están próximos a editar su primer trabajo, el cual grabaron en los estudios de Botafogo, blusero de profesión que también le da clases a Joaquín, promesa oriundo de General Rodríguez que habrá que seguir de cerca en el futuro. Algunas de las canciones que sonarán en el EP, se escucharon en el escenario versiones de clásicos con una vuelta de tuerca.
Así, el sábado 7 de abril, diferentes generaciones se juntaron a rendir culto al blues: ese ritual de acordes que no siente las marcas del tiempo y nos sigue emocionando.
“Veo tipos con el reggaeton al mango y me parecen locos", dijo Starc antes de dejar Campana.



