Charlas brindadas por Giorgio Bongiovanni
Les traemos a todos los lectores fragmentos de una serie de conferencias que el estigmatizado italiano Giorgio Bongiovanni está realizando en Italia.
Pregunta del público: ¿Cuál fue el encuentro más sensacional que has tenido con Jesús?
Giorgio: Es difícil responder a esta pregunta. Hace aproximadamente treinta años me encontraba en Sicilia y estaba recorriendo una calle a bordo de un coche FIAT 128 blanco, al costado del camino vi a un joven vestido como hippie, con cabello largo, tenía una casaca con flecos y con mocasines cheyenne. Su rostro era el del Consolador, el de la Sábana Santa, me profetizó lo que ocurriría. Me dijo: "Soy Yo, el Hijo del Hombre. Recoge las flores de tu jardín, hijo mío, he venido a decírtelo". Inmediatamente se lo conté a Eugenio Siragusa, yo le contaba todo a él.
Otra experiencia que tuve fue en 2001, mi hija aún no había nacido. Había mucha niebla y por lo tanto no iba a más de 30, 40 km. De repente una persona vestida de blanco me hizo señas para que me detenga en la banquina, en sus manos tenía un recipiente. Yo observo todo porque siempre estoy atento a las señales. Miro las patentes de los coches, las nubes, los árboles, a veces veo luces, pero luego me doy cuenta de que no son los Hermanos del Cielo sino que son luces de helicópteros o lásers de las discotecas. Me di cuenta de que era Jesús porque se dio a conocer de inmediato diciéndome: "-Sabes que tengo muchas legiones y muchos servidores" entonces le respondí: "-Señor quiero ser un servidor Tuyo". Y Èl me dijo: "-¡Si, lo eres! - y luego agregó - Te ordeno que recibas a un soldado de estas legiones en tu familia". Posteriormente nació Sonia Tabita. Creo que todos vosotros sois soldados de las legiones crísticas pero esa vez quiso anunciarme específicamente el nacimiento de un soldado Suyo.
Un día vi un rayo de luz que descendía desde el techo de mi casa y de la silueta de luz se materializó un joven hermoso, palestino, que llevaba una túnica. Se sentó a la mesa, Le ofrecí un poco de pan (paradójicamente fui yo quien Le dio la Comunión) y luego me dijo: "-Hijo mío, tenemos que comer el pan de la vida". Se levantó, comenzó a irse hacia atrás sin darme la espalda hasta que se convirtió en una antorcha humana de luz, un rayo láser y desapareció por el techo, de la misma forma que había llegado. No tenemos que sorprendernos cuando Jesús entraba en el Cenáculo atravesaba la pared, no tocaba a la puerta.
Tenéis que tener cincelado en vuestro corazón que Jesús está aquí, en todo lo que hacemos, incluídos los pecados que cometemos, porque somos conscientes de que nos equivocamos. El pecado no nos aleja de Jesús: si nos arrepentimos el Señor nos perdona y nos acercamos más a Él. Nos alejamos si no admitimos que nos hemos equivocado, o si le echamos la culpa a un hermano. No somos malos, no queremos hacer daño. Yo os conozco, sois todas buenas personas. Pecamos por buena fe, evaluamos mal algunas situaciones, las juzgamos en forma errónea, cometemos pecados de egoísmo porque nos queremos aprovechar de alguien, pero no son pecados de maldad, con el objetivo de hacer daño, o porque responden a una actitud diabólica. Sin embargo siguen siendo pecados por consiguiente cuando nos equivocamos tenemos que dirigirnos al Señor y admitirlo. Si nos comportamos mal con un hermano tenemos que ir a su encuentro, diciendo la verdad, admitiendo nuestro error, por más que hayamos actuado con buena fe. Si pecamos no nos alejamos de Cristo, Él siempre está cerca. Todo lo que hacemos durante nuestra jornada, los pecados y errores cometidos, tiene que ser ofrecido a Cristo: esta Causa es Suya, nuestra vida es Suya. Nosotros no tenemos una misión: somos colaboradores de la misión de Jesús Cristo en el mundo. No tenemos una candidatura definitiva, lo único que podemos decir: "Señor, mi vida es Tuya, si pudiera entrar en el Reino de Dios seré muy feliz, de lo contrario hágase Tu voluntad". Todo lo que hacemos tiene que ser en función de la Misión de Cristo para la renovación del mundo, como por ejemplo trabajar en favor de una causa justa, la espiritualidad, el activismo social, ayudar a los niños, denunciar las injusticias, ayudar a las personas justas. Quiero que penséis en el hecho de que Jesús está aquí, aunque no sepáis dónde vive, física y humanamente. Él es nuestro director, nuestro Maestro, nuestro Gurú, nuestro Guía, nuestro Avatar. Claro está, todos querríamos tener un diálogo directo con el Señor, yo pagaría hasta con la vida si esto fuera suficiente para que os pudiera hablar en mi lugar, pero hágase Su Voluntad y no la mía. El Señor me encarga que os de los mensajes, pero no soy el único que tiene contactos (sueños, etc.) con Jesús. Tenéis que pensar en Él como si fuera un amigo que está presente.
Continúa el próximo domingo.
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