La hepatitis es una inflamación del hígado que puede ser debida a diversas causas, aunque generalmente es un virus el responsable de la afección.
"En el hígado se llevan a cabo numerosas funciones de suma importancia para el correcto funcionamiento del organismo. Allí, los nutrientes y las drogas (toxinas, medicamentos, etc.) son transformados en compuestos más fáciles de asimilar o excretar por el organismo. En este órgano también tiene lugar la síntesis de la bilis, una sustancia que se almacena en la vesícula biliar y que se libera al duodeno tras la ingesta de alimentos, para facilitar la digestión de las grasas", explica a Infobae la doctora Cecilia Curia Infectóloga de la Federación Médica de la Provincia de Buenos Aires (FEMEBA).
Estas funciones del hígado pueden verse alteradas por la aparición de un proceso inflamatorio que recibe el nombre de hepatitis. Es la principal causa de cirrosis, cáncer de hígado, falla hepática y trasplante de hígado. Cuanto antes sea detectada y tratada, menor será el daño sobre el hígado, aclara la experta.
"En el caso de las hepatitis virales podemos distinguir los virus específicos de hepatitis A, B, C y D, aunque se conocen otros virus no específicos de hepatitis, que son aquellos que suelen manifestarse con otras patologías. Estos virus en ocasiones terminan provocando esta alteración hepática, como el virus Epstein Barr (causante de la Mononucleosis Infecciosa) y el Citomegalovirus", remarca Curia.
El doctor Luis Colombato, jefe del Servicio de Gastroenterología del Hospital Británico, alertó a Infobae que se debe aclarar que un porcentaje de los pacientes que contraen hepatitis B pueden curarse por sus propios medios sin necesidad de tratamiento con drogas antivirales.
"El tratamiento de la hepatitis B permite descender la circulación del virus en sangre hasta y negativizarla, pero una forma del ADN del virus persiste en el hígado dentro de las células hepáticas. Si bien la ausencia del virus en la circulación permite al paciente evitar o retrasar la aparición de cirrosis, sus complicaciones y el cáncer hepático, como se ha dicho, requiere que el tratamiento se mantenga por años", precisó el especialista.
Respecto a la hepatitis C, Colombato aseguró que los tratamientos aparecidos desde el 2014 con antivirales de acción directa tienen hoy una efectividad de alrededor del 95% para curar la hepatitis C en 8 a 24 semanas de tratamiento. "Hay varios esquemas ya aprobados en Argentina y otros en vías de aprobación. Los problemas son la detección de los pacientes, el costo del tratamiento y el acceso de los pacientes", afirmó.
El doctor Silvio Luis Aguilera, Director Médico de Vittal, explicó a Infobae, que dentro del universo de enfermedades a las que las personas nos enfrentamos en todas las etapas de la vida, la hepatitis es una de las más temidas, sin embargo, existen acciones que nos ayudan a prevenirla. "Además, saber identificar señales de alarma colabora para la detección temprana y la concreción de un tratamiento eficaz que permita a los pacientes una recuperación más rápida", resaltó Aguilera.
Éstos son: dolor o distensión abdominal, orina turbia oscura y deposiciones de color arcilla o pálidas, fatiga y cansancio, febrícula, picazón, ictericia (coloración amarillenta de la piel o los ojos), inapetencia, náuseas y vómitos y pérdida de peso.



