Cuando hablamos de planificar la ciudad, necesariamente abarcamos prácticamente todos los aspectos de una gestión. Y esto es porque del plan Director de una ciudad salen los cálculos de recursos y la planificación de las inversiones públicas. Al menos esto es así en el mundo desarrollado. Por ejemplo la planificación de las infraestructuras y la ejecución de obras vinculadas a ella surge de un esquema de desarrollo esperado dando prioridades a determinadas obras y sectores.
Esa es la lógica más simple de los libros de planeamiento. Considerar a la ciudad como un todo sistémico donde todas las áreas de gestión pública convergen a un plan de desarrollo global. Pero siempre hay un factor humano encolumnado en ciertos factores que se convalidan con el pretexto de los "criterios políticos". Y estos famosos criterios a veces discrecionales distorsionan este simple esquema lógico de la planificación.
En enero de 2017 publiqué un artículo sobre la cuestionada tasa vial. Esta se promocionaba como la panacea descubierta para la solución de la inversión en pavimentación urbana. Recuerdo algún defensor político por allí alegando que con esto se iban a pavimentar los barrios enteros. Con mi humilde información recuerdo haber estimado un monto de recaudación global y también recuerdo haber analizado la relación costo beneficio de una medida tan urticante. Es más el análisis fue replicado en el portal surtidores, donde se difunden noticias de la cámara de proveedores de nafta. Esta tasa fuertemente cuestionada en su momento se aprobó en nuestro Concejo deliberante si mal no recuerdo gracias al voto doble de la Presidencia del Cuerpo deliberativo, es decir que en aquel momento tenía ya una mesa de opiniones muy divididas. Mi cálculo era que la recaudación global no iba a satisfacer seriamente los costos de la pavimentación que tan alegremente se pregonaban.
En la nota del domingo 8 de enero de 2017 en este mismo diario, hice mención a que mi cálculo de incidencia en el costo del combustible iba a rondar en unos 40 centavos y que la recaudación global iba a representar alrededor de 1,4 a 1,6 millones por mes. La tasa creo que se empezó a aplicar en marzo o abril, posteriormente a la asamblea de mayores contribuyentes que fue si mal no recuerdo el 20 de enero de 2017. A la luz de los hechos y según lo enunciado en las noticias de prensa de esta semana la recaudación total por ese concepto fue de 11 millones de pesos, monto algo menor a mi estimación de aquel momento. También recuerdo que mi cálculo de inversión no permitía pensar en mucho más de 10 u 11 cuadras de pavimento con esa recaudación esperada en función de los costos de una cuadra de pavimento según lo publicado por la Cámara de empresas proveedoras de asfalto.
Quizás no tuve en cuenta en esa estimación que la aplicación de RAP es probablemente más barata que la ejecución del asfalto que yo considere porque a mi estimación de aquel momento le agregué las necesarias obras de arte que corresponden a cordones, cuneta, saneamiento de zanjas, cruces de calle y obras de hormigón complementaria, que probablemente sea diferente a lo que se está haciendo.
El contexto ha cambiado y la situación hoy exige una austeridad que la misma Gobernación provincial está liderando al promover la supresión de tributos distorsivos y eliminación de cobros accesorios en las facturas de servicios además de un plan de austeridad publica.
A fines de abril pasado se votó en la Legislatura Provincial la poda de tributos accesorios promovida por Vidal, menor a la propuesta por el ejecutivo provincial pero significativa según los dichos de la propia Gobernadora. Un análisis muy interesante del debate se publicó en el diario El Dia, de La Plata, en la edición del 27 de abril, donde se reproducen las palabras de Vidal: "Se quitarían todos los impuestos incluidos en las facturas de los servicios que pagan los usuarios residenciales de la Provincia". De esa manera, explicó," la boleta de luz tendría una rebaja del 15,7%, la de agua, 6,3% y la de gas, del 6,2%".
Este alivio tributario, también debiera ser acompañado por estas deducciones en otros rubros como por ejemplo este tema del combustible que a la luz de los hechos poco beneficio genera en términos de planificación y ejecución de obras.
Hoy la tasa vial ha sido derogada en el Concejo Deliberante, y quiero destacar una frase pronunciada por el Concejal Colella respecto de esta compleja situación financiera, "si lo sufre el Estado, más aún lo sufren los vecinos", lo cual me lleva al origen de todos mis razonamientos, antes de promover cargas tributarias es necesario tener un plan Director de Desarrollo, consensuado con la población.
A partir de ese plan es posible coordinar con toda la sociedad las cargas más convenientes para llevarlo a cabo, a pesar de que esas cargas a veces resulten pesadas. Nadie se niega a aportar si el destino final es una decisión concertada, tal como decía Henry Mintzberg, en su libro El Proceso Estratégico, Conceptos, Contextos y Casos, "El plan está antes que cualquier acción".
Arq. Jorge Bader - Matrícula CAPBA 4015



