Cuando pensamos en diabetes lo primero que se nos ocurre es no comer hidratos de carbono o como se los llama comúnmente ¨harinas¨. Justamente quiero derribar este mito alimentario, hoy en día aquellos pacientes con riesgo de desarrollar diabetes o insulino resistencia o mismo aquellos que ya están diagnosticados con diabetes, pueden y deben comer hidratos de carbono.
El punto radica en aprender cantidades, frecuencia de consumo y combinaciones adecuadas con otros alimentos. Nunca deben dejar estos tips a libre elección, siempre es recomendable que acudan a una consulta nutricional para que aprendan mediante educación alimentaria las cantidades acordes a cada individuo en particular.
A grandes rasgos uno sabe que los signos de alerta son aumento en la frecuencia para orina, sed excesiva, mayor apetito, perdida de peso, cansancio, cicatrización lenta de las heridas y falta de concentración. Todos ellos pueden estar presentes en su totalidad o parcialmente según cada paciente en particular.
Es muy importante saber que los factores de riesgo para desarrollar una diabetes son: historia familiar (familiares que ya tengan el diagnóstico certero), alimentación poco saludable, sobrepeso y sedentarismo. Muchos de ellos los padecemos debido al estilo de vida actual. Por ello es fundamental la organización de la vida diaria. Si el fin de semana tenemos más tiempo libre usémoslo para ir al supermercado, carnicería, verdulería y programar las comidas de la semana, planificar los momentos libres para la actividad física, y disfrutar de momentos de relax en familia ya que esto genera endorfinas que al darnos mayor felicidad permiten que nuestro cuerpo se desestrese y funcione mejor.
En cuanto a la comida debemos alimentarnos saludablemente consumiendo 4 comidas y en lo posible 1 o 2 colaciones. Incorporar productos con semillas o salvado que ayudan a reducir el colesterol, consumir al menos 2 frutas al día y vegetales tanto crudos como cocidos (cuanta más mezcla y combinación de colores mejor!). Vital tomar al menos 2 litros de agua al día. Los productos congelados y enlatados son una buena opción a la hora de pensar en comidas rápidas aunque no deben ser seleccionados de manera diaria, sólo como ¨botiquín de emergencia¨.
Finalmente le aconsejo realizarse un chequeo anual completo incluyendo laboratorio de rutina, electrocardiograma, ergometría, fondo de ojo, ecografía abdominal, visita al médico con todos los resultados ya que la prevención esta al alcance de nuestras manos, es fácil y económica, aprovechémosla! Y si hay algún valor para corregir mediante alimentación siempre busquen un nutricionista matriculado.
Lic Irina Reboni, Coordinadora del Equipo de Nutrición Serenare
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