El gobierno quedó encerrado en una microeconomía monetaria y financiera que desgasta y empobrece a la ciudadanía. No hay una comunicación clara de para qué estos esfuerzos.
El Banco Central parece haber quedado atado de manos en un juego donde aumentar la tasa de interés es deseable porque permite disuadir la compra de dólares hoy (si algo quedó claro con el nuevo programa monetario es que están dispuestos a disuadir cediendo tasa, etc.) pero al mismo tiempo es un factor no deseado porque genera mayor expansión monetaria a los siete días cuando vencen las Leliq.
No lo pienso solo yo, sino economistas anti-populistas como Carlos Rodríguez, Ph.D. de la Universidad de Chicago y reconocido macroeconomista de la ortodoxia argentina. Dado el breve plazo de vencimiento las Leliq funciona como si fueran dinero. De modo que este gobierno que tanto cacheteó la idea de que la emisión monetaria para financiar déficit fiscal es inflacionaria, sigue "dándole a la maquinita" solapadamente.
La primer diferencia es que no financian déficit fiscal, es decir, obras públicas, construcción, empleo, educación y hospitales. Sino que financian fuga, y eso es importante decirlo, y repetirlo hasta el cansancio: se endulzaron con la timba financiera y ahora no saben cómo salir.
La segunda diferencia es que con este "sofisticado" terruño monetario el aumento de la tasa de interés es inflacionario y una potencial baja de la misma (¿en 2019?) también. También lo dice Carlos Rodríguez, quien relata la experiencia argentina de reducción de la tasa de interés de los encajes remunerados previo a la reforma de 1982. Un nuevo espiral inflacionario en 2019 sólo sería evitable si se cumpliera el déficit fiscal 0%. Difícil, o ficticio.
Juan Carlos de Pablo, otro reconocido macroeconomista local, explica el efecto inflacionario de las tasas altas en un contexto como el actual: las empresas ven incrementado el costo de su fondeo a través del sistema bancario y trasladan dicho incremento a precios, o cierran. Muchas cierran, desgraciadamente. Como se conoció esta semana, la cadena de pagos del sector medio empresarial se tensó drásticamente, alcanzando el máximo de cheques rechazados desde el año 2000. Eso también hay que decirlo claramente: si el déficit fiscal financiaba un crecimiento por encima de lo "normal", la emisión para la timba financiera cuesta una recesión económica de la que no vimos lo peor aún (y eso que estos meses no fueron holgados).
El economista Lucas Llach prefiere tildar de "anormal" al país en vez de a la política macroeconómica, e insiste que en este suelo la alta tasa de interés no golpea al consumo, solo define en qué moneda ahorrará el acaudalado argentino promedio. Estrechez de visión (corazón) aparte, el fulano se refirió al verdadero objetivo de la política económica. Es que si entre populistas parece haber cierto nuevo consenso respecto de la importancia de la sostenibilidad de las cuentas públicas, entre liberales no pueden desatender la necesidad imperiosa de estabilizar el tipo de cambio para frenar la suba de precios.
Como dijimos, las Leliq son emisión monetaria (se verá más claro en un período que no tardará en llegar; ya lo dijo el locuaz Melconian: "se está criando al primo hermano del monstruo") si bien se presentan como lo contrario (y sorprende). Las Leliq son el instrumento que utilizará el BCRA para desarmar el stock de Lebac (de hecho ya superan al stock de Lebac) y garantizar el crecimiento 0% de la base monetaria hasta junio de 2019, sostiene el Plan Monetario publicado en su web por el Banco Central esta semana.
Ahora, de dicha publicación se eliminó apenas minutos más tarde la filmina en donde se presentaban las estimaciones -relativamente sencillas si el objetivo fuera sólo el recién mencionado- de las emisiones de Leliq para lo que resta del año ($ 473.400 millones) y la primera mitad de 2019 ($ 28.100 millones). Pero, como se vió esta semana, el Central anuncia que habrá licitaciones de Leliq cuando el tipo de cambio se escapa de cierta banda implícita que maneja el directorio. Además complementa sus intervenciones con algunos "etc." como la venta de de futuros de dólar por debajo de la paridad pautada como techo de la zona de intervención/no intervención tanto en octubre, noviembre como diciembre.
Es un interrogante la combinación de Leliq, encajes, tasa, tipo de cambio y reservas que garantizará el cumplimiento del "rústico" 0% de crecimiento de la base monetaria que sugirió el Fondo y Cambiemos acata con gusto. También es un interrogante el efecto que tendrá equiparar el crecimiento de la base con las reservas si la oferta de dólares no aumenta ¿o acaso volverá el discurso de la lluvia de inversiones? Parece que se apuraron: había que crecer antes de endeudarse y promover las exportaciones antes de desregular la cuenta capital.



