"La voluntad de Dios nunca te llevará a donde la gracia de Dios no pueda cuidar a ti".
Si deseamos estar bajo las atenciones y protección del Señor; si deseamos contar con las bendiciones y sostén del Señor; si soñamos con el éxito de todos nuestros propósitos, debemos buscar, con diligencia, estar en el centro de la voluntad de Dios.
Si seguimos un camino listo por el Señor, llegaremos al mejor lugar donde podremos estar. Si obedecemos al Señor, si colocamos en práctica sus enseñanzas, tendremos una vida espiritual sólida. Si luchamos nuestras batallas seguros en la mano de Dios, no hay hipótesis de no ser vencedores.
Que nuestra voluntad sea siempre la voluntad de Dios. Que nuestras actitudes muestren siempre el amor de Dios. Que nuestra esperanza jamás deje de confiar en Dios. Él siempre estará a nuestro lado, abrazándonos, confortándonos, supliendo nuestras necesidades materiales y espirituales.
Por la gracia del Señor fuimos salvados. Por su gracia nuestras vidas fueron transformadas. Por su gracia tenemos una vida abundante.
Somos hijos de Dios, benditos del Señor.
Si Cristo conmigo va, puedo ir a cualquier lugar... sin sustos.
Claudio Valerio. Foto: Archivo.



