Ser argentino y tomar conciencia que somos un territorio de sacrificio, nos lleva a planteos, a actitudes cotidianas, sobre qué hacer con esta visión, con esta terrible certeza, de que futuras generaciones nacerán con una deuda externa per capita de dólares 7,500 por lo menos y no podrán disfrutar de la tierra, del agua y el ambiente como un bien colectivo.
Hace falta remarcar algunos resultados del Gobierno Nacional y del acompañamiento de Provincias como la de Buenos Aires y Municipios como el de Campana, en lo que va de estos tres años y que define el futuro de nuestros hijos, de nuestros nietos, nuestro presente.
El acuerdo con el FMI, la destrucción del aparato productivo e industrial, la caída del consumo, la inflación y las altas tasas de interés, en resumen la pauperización de la calidad de vida de millones de argentinos lo cual agrava una situación de pobreza estructural.
Con un discurso basado en la modernidad se avanza con proyectos que lejos de generar inclusión popular en la toma de decisiones, se toman, en oscuros despachos y con los poderes del Estado vallados en una clara actitud de cobardía, como sucedió cada vez que nos endeudaron, cada vez que remataron una PyME, cuando cerraron una escuela rural, vacían programas de niñez y adolescencia precarizando a sus trabajadores y trabajadoras; o cuando maquinan de qué manera van a entregar el territorio a cambio del pago de la deuda externa, la cual condicionará políticamente cualquier intento de ser un país libre y soberano.
Los incapaces que nos gobiernan, por llamarlos de alguna manera, buscan cómo distraernos. Pagan cientos de horas en medios de comunicación para contarnos un cuento que se cae, cuando firman un decreto o votan una ley que los deja en evidencia. Entonces es cuando vallan la democracia para cumplir con las tropelías comprometidas con el poder financiero, con el poder económico concentrado.
Quieren aprobar el presupuesto para el proximo año sin viabilidad técnica, financiera, ambiental, ni social. Llegan a cambiar los votos de senadores por obras y favores, aprovechando la situación de provincias endeudadas y con Estados sin capacidad de reacción. Es un cambalache de espaldas al pueblo y de frente a la tan necesaria reelección del Presidente Macri .
Este relato de miserias tiene una contraparte: la oposición, desde la cual debemos construir un nuevo camino por que así no podemos seguir. Se debe capitalizar y transformar en votos, marchas y resistencias… que la esperanza perdida vuelva a las grandes mayorías , para terminar con la falacia y la infamia.
Necesitamos recuperar la ilusión robada, y es aquí donde descansa la responsabilidad del arco opositor, sería terrible que no existan diferencias, capacidades para generar felicidad, justicia y equidad, no podemos quedar sumergidos en egos , esta crisis se resuelve con la unión del campo popular, tarea nada sencilla, simpatizantes, militantes, y dirigentes deben buscar la unión haciendo foco en los empobrecidos más que en los personalismos de las dirigencias.
Al pueblo no funcional se les arma causas. Lo quieren aleccionar para que vos que estabas pensando en lo mal que esto va, que te estas animando a salir a la calle porque no llegas a fin de mes, te enganches en el relato que distribuyen por medios de comunicación, te paralices, y mires como enemigo al que te está advirtiendo: ojo hermano, nos están estafando.



