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» Este artículo corresponde a la Edición del miércoles, 28/nov/2018 de La Auténtica Defensa.

Charlas en el café:
¡Qué país generoso!
Por Vicente Blasco




"Ché, Perrín, ¿viste que ayer me dijiste que a las Gallinas no le gustaba la idea de que los Bosteros dieran la vuelta olímpica en Nuñez? Ya la dieron una vez, en el ‘69. Con el empate era campeón Boca y terminó 02 a 2…" le dije al Perro con el Clarín en la mano.

"Chocolate por la noticia, bebé… a ver ¿qué más sabés?", contestó mi amigo en tono paternal. "Bueno, ché, yo no estaba ni en los planes de mis viejos en esa época. Tampoco me sobrés así. Lo leí en la columna de Alejandro Borensztein. Dice que la platea local los aplaudió y todo, cuando los jugadores de Boca pasaron dando la vuelta olímpica. Que era otro país".

"¿Eso escribió el hijo de Tato Bores? Mirá… y vos qué opinás?" me interpeló el Perro con los ojos párpados a media asta, listo para comerme de un solo bocado. "¿Qué sé yo? Dicho así, parece que tiene razón… el partido se jugó con hinchada visitante, les dieron la vuelta olímpica en la cara, y los tipos los aplaudieron y todo", le dije como para argumentar algo.

"Mirá, todo bien con Alejandrito... no sé qué edad tendría en 1969 pero seguro que andaba de pantalones cortos. Lo único que espero de ese tipo es que haya tenido un lapsus intelectual y no haya sido un comentario intencional. Porque si es así, es un reverendo hijo de puta. Porque además, no lo crió cualquier mamarracho. ¡Es el hijo de Tato Bores! Entonces, ese pibe, que además terminó siendo guionista de su padre, tiene una mirada de la realidad por encima de la media ¿se entiende? No es Mirtha Legrand", me dijo el Perro.

"Sí, se entiende… ¿y eso qué tiene que ver con que sea un reverendo hache de pé?", pregunté. "Bueno, ¿En qué año decís que se jugó ese River – Boca?" Preguntó. "1969", dije. "¿Gobernaba?" preguntó. "Frondizi", arriesgué. "¿Gobernaba?" preguntó otra vez. "¿Ilia?" pregunté yo. "No, animal. El nefasto Juan Carlos Onganía, quien con un golpe volteó a Don Arturo Ilia: el radical que hizo caer los contratos petroleros, mandó a freir churros a Rockefeller en la cara, se metió con los laboratorios extranjeros, y llegó a destinar más del 20% del Presupuesto Nacional en Educación. 23%, si mal no recuerdo porque nadie más lo llevó hasta ahí".

A esta altura ya me estaba mareando, no recordaba bien de qué estábamos hablando y también me preguntaba si el Perro era Radical. ¿Cómo se acuerda que era el 23%? me pregunté.

"Claro que era otro país –siguió el Perro- si era un desastre. Borenstein, ¿no se acuerda de la Noche de los Bastones Largos? ¿No se acuerda del Cordobazo o del Rosariazo exactamente de 1969? ¿Qué dice este tipo? ¿Desde qué lugar dice que era otro país? Sí, era otro país porque todavía había algo de conciencia obrera, y los estudiantes se solidarizaban con la clase trabajadora, papá. ¿Y sabés por qué? Porque en gran parte, eran sus hijos que por fin empezaban a acceder a estudios terciarios y universitarios. ¿Y los caídos en esos enfrentamientos? Que no hable boludeces ¡Por favor! Ahora estamos coptados por las mafias, y no podemos jugar ni con público visitante. Pero tampoco me defiendas la dictadura de Onganía porque unos plateístas de River, seguro todos cajetillas, aplaudieron la vuelta olímpica de Boca… Y hablando de boludeces, ¿No se acuerda este muchacho que también prendieron los regadores para cortarles el camino por la pista de atletismo a los jugadores de Boca? ¡Qué país generoso!", dijo el Perro… sacudiendo el diario que tenía abierto en las manos y se puso a leerlo.

No le dije más nada, porque cuando se pone así, mejor no hablarle por un rato. Me quedé pensando en todo lo que me dijo. Y sí, en esa columna Alejandro no parece ser el hijo de Tato Bores. Y estos radicales, tampoco se parecen mucho a los de Don Arturo. Tomé un sorbito de café y me puse a leer sobre el despliegue de seguridad para el G-20. "Perro, ¿Viste los blindados que trajeron los chinos?", le dije entusiasmado. Levantó la vista, me miró a los ojos, pero no me contestó.

Vicente Blasco / tiovicenteb@gmail.com


 
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