La Alergia Nasal origina un marcado deterioro del sector medio-facial (nariz, ojos, labio superior) que se pone de manifiesto por las características ojeras y bolsas alérgicas, las arrugas del párpado inferior (de Dennie Morgan), el labio superior corto y los ojos hundidos, pequeños y llorosos característicos de los alérgicos nasales, todas manifestaciones estéticas que se superan en la medida que se controla la alergia.
Por éstas razones el paciente alérgico nasal presenta un rostro característico de dicha afección, que se define habitualmente como la "cara cansada, alargada y triste" del alérgico.
El deterioro de la Calidad de Vida del paciente alérgico se produce por la reiteración de episodios caracterizados por obstrucción nasal, prurito, secreción acuosa abundante, estornudos, tos crónica, congestión ocular, otitis media secretoria y pérdida del gusto y del olfato.
El tratamiento exitoso de la rinitis alérgica (nombre científico de la alergia nasal) logra importantes cambios desde el punto de vista estético al desinflamar la cara del paciente, sobre todo de su apéndice nasal, evitando las ojeras características y pliegues de Dennie Morgan en el párpado inferior producidas por la congestión facial crónica y la acentuación de las arrugas de expresión, originadas por la alergia.
Entre las causas más importantes de las apneas del sueño se cuenta la obstrucción nasal, que termina afectando el rendimiento físico y deportivo, además del intelectual.
Como enfermedades asociadas a las apneas se observan además complicaciones cardíacas, hipertensión arterial, cefaleas, somnolencia y extremo cansancio diurno.
También ansiedad y depresión nerviosa, así como deterioro intelectual y trastornos de la líbido y la memoria.
Dr. Miguel A. Lacour, Especialista en Otorrinolaringología, Alergia e Inmunología y Administración Hospitalaria



