El 1º de enero se renovará automáticamente el cupo anual de 180.000 toneladas para acero y aluminio. Pero con Canadá y México pulseando por quedar fuera de los aranceles, el nuevo Nafta podría perjudicar a Argentina.
Hace ochos meses Estados Unidos excluyó a la Argentina del pago de aranceles a la importación de acero y aluminio, fijados por la administración Trump en 25% al acero y 10% al aluminio, en el marco de la Sección 232 de la Ley de Expansión Comercial de 1962 (amenaza a la seguridad nacional), con muy pocas excepciones (Brasil, Argentina, Corea del Sur y Australia). El cupo acordado se renovará automáticamente el 1º de enero, pero el panorama podría cambiar con la renegociación del Nafta.
Entre los perjudicados por la decisión de Washington están China, la Unión Europea y también México y Canadá, los dos socios en el Nafta, el acuerdo rebautizado ahora como T-MEC (Tratado México, Estados Unidos y Canadá). En ese marco, Argentina podría sufrir un impacto si finalmente Canadá y México consiguen una reducción de aranceles o incluso la excepción cuando se discuta la letra chica del nuevo Nafta.
El pasado 30 de noviembre, en el marco de la Cumbre de líderes del G20 en Buenos Aires, los mandatarios de EE.UU, Canadá y México suscribieron el nuevo tratado comercial trinacional en reemplazo del Nafta, de 1994. Pero no se logró avanzar en los aranceles al acero y al aluminio, una de las principales demandas de los vecinos de Trump.
El acuerdo que se había alcanzado hace ocho meses entre los gobiernos de Argentina y EE.UU. establece la exención definitiva con un cupo de exportación de 180.000 toneladas sin arancel. Esto, siempre y cuando la administración Trump o un sucesor mantenga las condiciones.
La medida benefició a Tenaris. productor de tubos de acero sin costura para la industria petrolera, y Aluar, el único fabricante argentino de aluminio. Las cuotas de exportación se cumplieron con regularidad, respetando los límites fijados por trimestre, dijeron fuentes sectoriales.



