En el inicio de la adolescencia, la cocaína y otras drogas pueden aparecer de manera habitual en las conversaciones de chicos y chicas, a menudo se trata de una manera de demostrar que se ha dejado atrás la infancia. Las drogas han conseguido un grado de difusión mayor que en cualquier momento de la historia, como un elemento transgresor para desinhibirse, protestar o identificarse con el grupo. La generalización del consumo puede inducir a los adolescentes a pensar que tomar drogas es una cosa normal y que no comporta ningún peligro. Y no es así.
Hay que hablar de drogas en casa, de manera franca, evitando crear situaciones dramáticas innecesarias y huyendo del tono catastrofista que acostumbra a reforzar las convicciones de los adolescentes. Es importante intentar no banalizar el tema.
Lo más importante es encontrar un tono sencillo, razonable y directo, que sea útil y efectivo para alertar de los riesgos de las drogas. La mejor manera es tener un conocimiento real de las drogas, estar convencido de sus consecuencias negativas y demostrarlo con el ejemplo personal.
Pautas orientativas de una adicción
Pérdida de responsabilidades, Bajo rendimiento en la escuela, bajo nivel de atención, poca asistencia a las clases y ausencias no justificadas o descuido en su trabajo, Aislamiento físico, tendencia a aislarse en su habitación, Disminución de la comunicación verbal y afectiva, enfriamiento en las amistades, Empobrecimiento del vocabulario y/o enlentecimiento en la verbalización. Repetición de palabras y frases frecuentemente, Abandono de aficiones e intereses, Cambios bruscos de humor, depresivos y taciturnos, Trastornos del sueño con insomnio y/o pesadillas incluso con temblores, Pérdida de peso o apetito excesivo, Cambio brusco en el cuidado y aseo personal.
Análisis y detección de consumo de cocaína y de otras drogas
En aquellos pacientes que sí reconocen el consumo de cocaína, pocas veces el consumidor puede tener certeza de que la droga que ha consumido o utiliza regularmente no haya sido adulterada con otras sustancias. Estos adulterantes permanecen ocultos a simple vista, pero sí pueden ser detectados bioquímicamente y pueden modificar el efecto adictivo en la persona que los consume.
Se suele utilizar la detección de drogas en los siguientes casos:
- Consumo de drogas de abuso o sustancias psicotrópicas en adolescentes y adultos.
- Seguimiento de tratamientos de recuperación de adicciones.
- Implicación del consumo de alguna droga en algún tipo de accidente (de tránsito o laboral), y la coexistencia de sustancias adulterantes en la droga consumida.
- Dosificar fármacos a utilizar en diversas afecciones del sistema nervioso.
- Métodos para aprobar el ingreso o continuidad de operarios en las empresas.
Tipos de análisis de detección de consumo de cocaína y de otras drogas
Existen en el mercado diversos tipos de test de drogas, algunos más espectaculares que otros. Piense que un test no comprobado y que ofrezca un resultado erróneo (positivo en caso negativo y viceversa) puede producir serios problemas personales, tanto a nivel emocional como profesional.
Dependiendo de la muestra a analizar distinguimos cinco tipos de análisis de detección de cocaína o de otras drogas*: Orina, Pelo y uñas. Saliva (Contenidos gástricos. Vómito), Sangre, Sudor. * Es esta clasificación prescindimos de la detección mediante aliento ya que sólo se aplica para detectar el alcohol.
Todos los análisis, deberán acompañarse preferentemente de una exploración bioquímica, endocrinológica, hepática y renal, y evaluar así una posible afectación a nivel de los ejes hormonales y de estos dos órganos nobles, comúnmente afectados por las drogas y sustancias sintéticas.
Imagen ilustrativa.



