Entré al café y sentí enseguida la diferencia de la climatización. Afuera está insoportable desde temprano. Calor y humedad, en un enero que nos llevó por todos los terrenos: desde mañana frías de 7 grados a lluvias día por medio. Hoy la caminata se sintió y mi cara así lo transmite.
"¡Buenos días Vicente! ¿Te sentís bien? Estás colorado como un tomate…" dijo el Perro apenas me vio entrar.
"Sí, sí. Ya me voy a reponer. Es que le puse ritmo al recorrido y la verdad que hace calor para andar. ¿Me ves más flaco?" le pregunté. "No. Estás igual" contestó rápida e impiadosamente mi amigo, con esa sinceridad brutal que lo caracteriza.
-"¿Estás leyendo lo de Venezuela? Está knock-out Maduro me parece… Esta vez no zafa".
-"Pienso igual. Podrá elegir dar un paso al costado y evitar que se derrame más sangre o llevar esto a consecuencias extremas de enfrentamiento. Pero con todo el continente y el establishment en contra, deberá entender que no tiene chances de seguir" reafirmó el Perro, mientras leía Clarín, que lo tiene como título principal en su portada con una foto del joven ingeniero venezolano y un titular que dice "Trump avala como presidente a Guaidó y Maduro rompe con EE.UU."
-"Creí que ibas a estar como loco, puteando a Trump, Macri, Bolsonaro y todos los que se le pusieron en contra el chavismo venezolano… Te veo como resignado. ¿Y el ¡Hasta la victoria siempre! dónde quedó?" le disparé como un dardo, buscando sacarlo de su zona de confort.
-"Me haces cagar de risa Vicente. ¿Vos me estás hablando en serio? ¿Qué mirada tenés del progresismo latinoamericano? Una cosa es que a mí me parezca mejor una política distributiva que una política de concentración de riqueza en unos pocos. Otra que me crea que la Latinoamérica de Kirchner, Lula, Chavez, Evo Morales, etcétera hayan sido modelos socialistas… ¿Vos te creíste ese verso?", me dijo el Perro, dejando prolijamente el diario a un lado como preparándose para profundizar en la charla.
- "Mirá, creo que hay un cambio de tendencia en todo el continente. Es más, creo que en todo el mundo. Se está saliendo de los populismos, hay una tendencia a buscar Estados menos intervencionistas y también menos corruptos. Creo que no hay retorno y que hay que acostumbrarse a más esfuerzo y menos subsidios…" le dije convencido.
-"¡Qué fácil que sos! Durán Barba morfa de gente como vos. Te subís a cualquier bondi que pasa y aunque te lleven como vaca al matadero, te gusta. Vamos por partes... Primero y principal: ¿Qué rareza ésta que el continente se aliñe bajo un modelo "impoluto" que persiga una corrupción "estructural", no? ¿Cómo sería? ¿Cómo un contagio? ¿Una gripe? No lo creo. Esto es una gran estafa a un sistema que tiene imperfecciones y se llama Democracia. Primer punto que te quiero aclarar, es que para mí hay desde el comienzo de este proceso un intervencionismo y, me ahorro ponerle nombre y apellido. Pero si es como vos decís que se busca que el Estado deje espacio al mercado, pareciera que no importa el intervencionismo venga desde otro lado. Por eso, creo que partimos de premisas falsas: hay injerencia para que en Latinoamérica esté este cambio de tendencias y hoy te diría que el proceso ya está casi en su fase final".
-"¿Es decir que siempre la culpa la tiene el Tío Sam? Nosotros, los venezolanos, los brasileños, los paraguayos, Ecuador… ¿no tenemos nada que ver con lo que nos pasa? No estoy de acuerdo con eso Perro. Siempre le echamos la culpa a otros y no nos hacemos cargo de lo que nos pasa", le dije.
-"Si querés hacerte cargo, hacéte cargo. No me molesta. Si querés entender los procesos geopolíticos, abrí la cabeza. Pero bueno, paso al segundo punto importante para mí. ¿Latinoamérica tuvo gobiernos de izquierda o socialistas? La respuesta es un rotundo no. Y es un no, porque siempre estuvo condicionado a parámetros mercantilistas. Nunca hubo una revolución, lo que se desarrollaron fueron políticas inclusivas, las cuales aplaudo; pero mientras tanto se codearon con los banqueros, honraron deudas (aunque con quitas en el caso Argentino) que quién sabe para qué, quiénes y de qué manera se contrajeron, la banca extranjera siguió ejerciendo políticas abusivas… Es decir, ¡izquierda un carajo! Así que no está bien que compares a nadie con el Ché Guevara, ya que él tenía un ideal revolucionario y lo defendió hasta sus últimos días" dijo el Perro con tono muy mesurado, no muy característico en él.
-"¿Pero vos decís que hay que alzarse en armas contra las corporaciones? No te entiendo. ¿Ese es el camino para poder vivir mejor? No lo creo… El otro día me dijiste que todos ustedes acuerdan que la violencia armada fue un error"
-"Yo no digo que hay hacer nada de eso. Lo que digo es que no te vendan algo que no es verdad. Acá no hubo ni movimientos socialistas, ni izquierdas convencidas, mucho menos comunismo. Hubo un cambio de tendencias, o de interpretación del capitalismo. Un modelo con interés en un estado de bienestar al estilo europeo contra un modelo agresivo y exclusivo más parecido al estadounidense. Pero siempre dentro de una economía de mercado y dentro de lo que a los CEO´s le gusta llamar el Establishment".
-"¿Entonces lo que se quiere terminar en Latinoamérica es el estado de bienestar? Yo quiero ser sincero, para mi hay que romperse el culo y que cada uno tenga lo que merece".
-"¡Ahí diste en la tecla! Eso es justamente lo que se busca, que ese pensamiento sea transversal. ¡Sí se puede! Decía la hija pequeña de Juan Guaidó, lo ví en el noticiero. Nos están lavando la cabeza para que nos creamos que nada es nuestro, que tenemos lo que nos merecemos y que hay que jugarse la vida por un laburo. La autoexigencia, el emprendedurismo puesto a disposición de los grandes capitales. Ya no se necesitan obreros, necesitan gente que muera por el trabajo, enfermos del trabajo y de la idea del ¡Sí se puede!, esclavos de uno mismo diría Bung Chul Han".
-"Volviendo a Venezuela ¿Es el último bastión bolivariano el que se caé? Porque me parece que estás esquivando el bulto…" lo enfrenté al Perro.
-"No sé qué esperás escuchar. Creo que no entendés que es lo que quiero decir. Pero si te empeñas en leer la formalidad y no la profundidad del tema, te cierro con un par de cosas: Franco fue presidente de Paraguay en 2012 reemplazando a Fernando Lugo (él era el vicepresidente), que fue destituido sin un debido proceso judicial. Temer fue presidente luego de la destitución de Dilma Ruseff (también era vicepresidente) en lo que muchos consideran una escandalosa muestra de cómo la voluntad popular del voto poco importa. Acá en la Argentina, luego del lio con el campo en 2008, casi casi Cleto Cobos se queda con la presidencia… Ni hablar lo que pasó en 2002, cuando Duhalde se queda con la banda presidencial cuando en realidad había perdido. En este caso, Guaidó, es el jefe de la Asamblea Nacional de Venezuela, llegando ahí luego de ser diputado y de allí a autonombrarse presidente de Venezuela. La Democracia no es perfecta, queda claro, porque lo que la gente elige se lo pueden cambiar con un poco de manejo judicial y apoyo mediático".
-"Me parece, Perrín, que este pibe venezolano tiene futuro y que Maduro es el pasado…" expresé convencido.
-"Bueno. Ojalá los venezolanos, la gente, pueda vivir mejor. La viene pasando mal desde hace mucho tiempo, Chavez fue el emergente de un pueblo diezmado por las oligarquías. Y Venezuela es un país como el nuestro, un país rico y hermoso. Lo único que voy a decirte es, y sólo para reflexionar: ¿Sabés cuantos votos obtuvo Guaidó para ser Diputado en 2015 por el estado de Vargas?"
-"No, ni idea", le dije con cara de asombrado por la pregunta.
-"Juan Guaidó sacó el 26% de los votos para representar al Estado de Vargas. Fueron exactamente 97.492 votos. ¿Suena a poco, no? Tengamos en cuenta que Venezuela tiene casi 32 millones de habitantes". El Perro tomó el último sorbo de café, me palmeó la espalda de pasada y me dijo "Se cagan en las mayorías..." y se fue caminando con sus sandalias marrones, imagino que a su casa.
Vicente Blasco / tiovicenteb@gmail.com



