Golpearon la puerta. La mujer, con miedo que fuera el cobrador del alquiler, no la abrió.
La persona se fue. Era un amigo que traía el dinero que necesitaba.
Cerramos a menudo la puerta de nuestros corazones con miedo de todo.
Pero puede ser quien golpea trayendo paz y solución a nuestros problemas.
Si no abrimos, él se va y la bendición también.
¿Qué piensas?



