125 ANIVERSARIO CREACIÓN PARROQUIA SANTA FLORENTINA. 24 de febrero de 2019 - Año I - Edición Nº 19
LA VIDA DE LA PARROQUIA Y EL ROL DE LOS LAICOS
Por Carlos R. Echevarría
Cuando un grupo de fieles de la comunidad Santa Florentina nos juntamos para colaborar con el Padre Ariel Perez en los festejos de los 125 años de la creación de la parroquia, vimos que sería bueno generar un espacio donde los bautizados y los que todavía no lo son puedan informarse, conocer y/o revivir la historia de la parroquia Santa Florentina, que también es la historia de Dios con los hombres.
Cristo nos dejó a la Iglesia como el modo de ser cristianos, donde recibimos la Gracia de los Sacramentos que nos santifican. En ella vivimos la comunión de amor que nos une a Cristo, a través de los hermanos y nos alimenta de la Palabra de Dios.
La intensa renovación iniciada por el Concilio Vaticano II abrió las puertas de la Iglesia para que los laicos entráramos a ocupar el lugar que nos era propio. Esta renovación afectó profundamente la estructura parroquial haciendo de la parroquia el centro de las comunidades cristianas.
La Parroquia es esa comunidad de fieles constituida de modo estable en la iglesia particular que el Obispo diocesano encomienda a un Párroco o Cura (de almas) para su atención pastoral. En la unión con el Párroco manifestamos nuestra unidad con el Obispo y con toda la Iglesia.
La Parroquia es el signo más cercano de la realidad de la Iglesia Universal.
La Parroquia nos acompaña en nuestro camino de salvación, desempeñando una función integral dentro de la Iglesia, ya que acompaña a las personas y familias a lo largo de su existencia, en la educación y crecimiento de su fe. Y además es centro de coordinación y de animación de comunidades de grupos y movimientos.
Planteados estos aspectos fundacionales, TÚ ¿Conoces la historia de tu parroquia? ¿Cuándo se construyó? ¿Quién la construyó? ¿Su historia? ¿Los primeros sacerdotes? ¿Los primeros catequistas? El primer bautismo, la primera boda…
Hay mucha historia por descubrir y tú formas parte de esa historia. La parroquia nos acompaña en los momentos más importantes y también más cotidianos de nuestra vida.
¿Cómo puedes colaborar con tu parroquia?
¿Conoces cuántos grupos hay? Niños, jóvenes y adultos tienen, al menos, una hora semanal en la parroquia, y van conociendo cada día mejor a Jesucristo. Forman su fe porque hoy es más necesario que nunca dar razón de nuestra esperanza. ¿Por qué creo? ¿Para qué creo?
¿A cuántas personas visita el sacerdote en la semana? ¿O el grupo de Cáritas? ¿Y las personas que acompañan a los enfermos?
Y todo esto, ¿para qué? A lo mejor tú puedes colaborar en alguna actividad en tu parroquia. Puedes dar catequesis, visitar a personas mayores, recibir también catequesis y profundizar en la fe…
Quizá eso de sentarte en una reunión no te entusiasme demasiado. Pero hoy, por ejemplo, hay capillas que, desgraciadamente, no siempre están abiertas porque los sacerdotes no pueden llegar a todo, y es importante que haya templos abiertos donde poder rezar, donde encontrarse diariamente en silencio y orar… Tú podrías ofrecerte para atender el templo y sus visitantes una hora al día, o a la semana, o cuando puedas. Será un gran y valioso servicio.
¿Tampoco? Y ¿Rezar? Fíjate qué importante. Rezar por tu parroquia, por los niños que van a recibir la primera comunión este año; los jóvenes que recibirán el sacramento de la confirmación; los que se van a casar; o por los que han fallecido… Rezar para que la parroquia sea en medio de tu barrio o de esta ciudad un lugar de puertas abiertas, un lugar de misericordia y de esperanza.
¿Trabajaste alguna vez como colaborador en Cáritas Parroquial o voluntario en el Oratorio de María Auxiliadora del Barrio Lubo?
¡Hay tanto por hacer! ¡Tantas necesidades materiales y espirituales! ¡Tanta falta de consuelo y de esperanza!
La mayor de las virtudes es la caridad. En nuestra parroquia tenemos que vivir con fortaleza en la fe, con seguridad en la esperanza y con constancia en el amor. Hacer de la parroquia un lugar cercano, cálido…
Igual que en nuestras casas, también la parroquia tiene gastos mensuales: luz, agua, teléfono, limpieza del templo y los salones de catequesis, calefacción, las flores que embellecen el altar…
Como en nuestras casas, periódicamente se necesitan algunas reformas: el techo, la red eléctrica u otras obras de mantenimiento. ¿Te has interesado alguna vez por esta cuestión? ¿Conoces el presupuesto anual? ¿Conoces los gastos y los ingresos? ¿Qué se puede estar necesitando? En el tema económico también puedes ayudar. Con mucho o con poco. Esporádica o mensual, trimestral, semestral o anualmente.
¿Y en la celebración litúrgicas, sabes que tu lugar no se limita al espacio que ocupan en los bancos? Los laicos pueden y deben participar vivamente en cada una de las celebraciones como lectores, en la organización de las procesiones, ofrendas o formando parte de los distintos coros que existen en nuestra parroquia.
Todos están convocados para que estas celebraciones sean dignas y que realmente lleven a la comunidad a un encuentro con Dios y con los demás hermanos.
Tú, puedes ayudarnos a hacer realidad el sueño de UNA PARROQUIA DE PUERTAS ABIERTAS.
Misa con los abuelos
Procesión Inmaculada Concepción-2018



