Le ganó 2-0 a Gimnasia de Mendoza con goles de Miño y Recalde y consiguió su quinta victoria consecutiva como local. Sacó adelante un partido muy complicado y así se afianzó en zona de clasificación al Reducido antes de tener fecha libre.
Las estadísticas sirven, en ocasiones, para ilustrar el presente de un equipo. Y en el caso de Villa Dálmine dicen mucho. Es que el Violeta alcanzó ayer su quinta victoria consecutiva como local y estiró a doce partidos su invicto en esa condición (ocho triunfos y cuatro empates); y además volvió a terminar con su valla en cero por sexta vez en sus últimas siete presentaciones. De esta manera cosechó 19 de los últimos 24 puntos que disputó (80% de efectividad) y trepó del 15º al 4º lugar en la tabla de posiciones, afianzándose como uno de los protagonistas en la lucha por clasificar al Reducido por el segundo ascenso a la Primera División.
Para ello, ayer obtuvo una victoria fundamental contra un rival directo como Gimnasia de Mendoza. Fue por 2 a 0 en Mitre y Puccini gracias a los goles convertidos por Mariano Miño y Federico Recalde en el segundo tiempo, después de un primero en el que el Violeta lució incómodo e impreciso, sufriendo por momentos la propuesta del rival.
Pero allí surge un aspecto clave que ha conseguido incorporar el equipo de nuestra ciudad con el trabajo de Walter Nicolás Otta y su cuerpo técnico: la fortaleza para pelear los partidos y mantenerse en juego aún en condiciones adversas. En ese sentido, el orden táctico, la solidez defensiva y la entrega han sido pilares esenciales. Y cuando ello se resquebrajó ha surgido Juan Marcelo Ojeda, figura en el empate en Vicente López el pasado fin de semana y también ayer con intervenciones puntuales que terminaron siendo determinantes, del mismo modo que resultó vital la decisión de "Nico" de mantener en cancha a sus referentes ofensivos cuando su conjunto se quedó con diez jugadores por la expulsión de Fernando Alarcón y el encuentro todavía estaba igualado.
Por eso, cuando Miño acertó con su zurdazo cruzado, gran parte del mérito del campanense fue no haber resignado sus posibilidades de victoria aún con uno menos, porque incluso Lesman, clave en el inicio de dicha acción, ingresó para darle un nuevo aire a la ofensiva campanense junto a Protti, que le bajó una gran pelota al correntino devenido en goleador. Y para que el cierre sea ideal, en la última jugada del partido, Fede Recalde aprovechó una cesión de Lesman para establecer 2-0 y darle rienda suelta al festejo Violeta.
Así, Villa Dálmine se afirmó en el cuarto puesto y tras quedar libre en la próxima fecha seguirá estando en zona de clasificación al Reducido para afrontar sus últimos cinco partidos del campeonato con la misma ilusión con la que ayer se fueron sus simpatizantes de Mitre y Puccini.
EL PARTIDO
Para este encuentro, Walter Otta decidió el regreso de Comachi (en reemplazo de Spinaci) a la formación titular y así reacomodó piezas en el mediocampo: Miño retrocedió por izquierda y Molina volvió a jugar cerca de Ballini en el centro de la cancha. En tanto, Comachi conformó nuevamente la dupla de ataque con Protti.
Pero el arranque le dejó en claro al Violeta que iba a tener que trabajar el partido, porque Gimnasia se acomodó de mitad de cancha hacia atrás y le cedió la iniciativa, negándole los espacios. Es que el visitante sabía que, de contar con claros para contratacar, podía lastimar por la capacidad de su cuarteto ofensivo: Baldunciel y Bazán por los costados, y Cucchi y el gigante Matos por el centro.
Y el desarrollo del trámite se fue adaptando justamente a ese libreto que trajo consigo el elenco de Mendoza, que supo neutralizar los primeros avances de Villa Dálmine para, a partir de ello, empezar a explotar sus virtudes ofensivas y generar peligro sobre el arco de las vías. Entonces, a los 10 minutos, Bazán probó de media distancia y obligó a Ojeda a desviar el balón por sobre el travesaño; y a los 11, Matos le ganó la posición a Martínez y generó otra buena intervención del arquero local.
Ese mejor andar de Gimnasia provocó dudas en el Violeta, que empezó también a cometer errores en la salida desde su campo (imprecisiones de Alarcón, Molina y Miño casi consecutivas), una situación que acentuó el momento del juego (en una de esas pérdidas debió intervenir en extremo Ballini para evitar la definición de Matos). Incluso, a los 20, Ojeda volvió a brillar al tapar abajo un cabezazo de Cucchi, quien apareció solo por el segundo palo.
Por entonces, el equipo de nuestra ciudad estaba muy largo. Así no lograba sostener la tenencia del balón y le dejaba espacios entre líneas al Pituco, que era amenazante en cada avance.
Sin embargo, en el tramo final de la primera parte, el mejor momento del visitante fue quedando atrás. Pero ello tampoco generó que los dirigidos por Otta pudieran resolver sus problemas. De hecho, se siguieron sucediendo imprecisiones en el manejo del balón y todo quedó reducido a los pelotazos lanzados en dirección a Comachi y Protti, aunque sin éxito. La única excepción fue un movimiento que comenzó con un pase interno y que luego permitió el desborde de Sansotre por derecha, en una acción que concluyó con un despeje en extremo de Márquez dentro del área chica tras el buen centro del lateral derecho.
Para el complemento, Otta soltó a Miño, quien pasó a jugar como enlace, por lo que Molina se corrió más a la izquierda. A partir de estos ajustes, el Violeta buscó pelear el encuentro varios metros más adelante y encontrar un nexo para sus movimientos ofensivos. Y de arranque pareció darle resultado esa modificación, porque Miño apostó a su gambeta para tratar de desordenar al fondo visitante y, por momentos, lo logró. Incluso, a los 10 minutos tuvo una opción de frente al arco, pero su remate fue muy débil y murió manso en las manos del arquero Marchiori.
Pero la repetición de un error ya visto en el primer tiempo le costó muy caro a Villa Dálmine: a los 14, Ballini falló en un pase, generó una contra de Gimnasia y en su afán de cortar el avance, Alarcón le cometió falta a Cucchi y vio la segunda amarilla.
Rápidamente, Otta mandó a la cancha a González para rearmar la defensa y salió Cuevas, por lo que Miño retrocedió como volante por derecha en una apuesta de "Nico" al seguir manteniendo en cancha a sus dos delanteros y al propio Miño.
Y esa decisión del entrenador Violeta rendiría grandes frutos, porque a los 28 minutos, Lesman (que posteriormente suplantó a Comachi) bancó una pelota sobre la izquierda y buscó por el centro a Protti, quien le bajó el balón a Miño, que encaró, se hamacó para pisar el área y sacó un zurdazo cruzado que se hizo inalcanzable para el arquero mendocino.
Fue un gran golpe de efecto en un partido que empezaba a inclinarse sobre el área de Ojeda. Incluso, tres minutos antes del gol, el arquero local mostró brillantes reflejos para manotear al córner un desvío de Matos después que Cucchi se abriera de piernas para dejar pasar el centro bajo de Aguirre.
Pero el gol llenó de interrogantes a la visita. Y a los 30, dos minutos después del 1-0, Cucchi le tiró un patadón de atrás a González que fue advertido por el asistente Nicolás Bravo. Así, tras el informe al árbitro Lobo Medina, el delantero mendocino vio la roja y el encuentro quedó 10 contra 10, envuelto en un clima de nervios
En ese marco, a los 39 minutos, Molina no pudo aprovechar una clara situación para liquidar el pleito tras un gran desborde de Protti por derecha; y a los 40, Ojeda siguió agigantando su figura al achicarle rápidamente los espacios de definición a Cortizo, quien apareció solo por el segundo palo en una segunda jugada tras una pelota parada.
En los minutos finales empezaron a llover centros contra el área de la avenida Mitre y, entonces, González, Martínez (especialmente) y compañía se cansaron de rechazar, incluso también en los cinco minutos de adición, que terminaron con otra expulsión (Fernández, por golpe en el rostro a Protti) y con el gol de Federico Recalde, quien llegó libre al área tras la cesión de Lesman y definió cruzado para desatar por completo el festejo en Mitre y Puccini. Y no es para menos: este Villa Dálmine se supo sobreponer a un trámite complicado y sigue ganando como local, ilusionando a todos sus simpatizantes con pelear nuevamente el ascenso a la Primera División.
SÍNTESIS DEL PARTIDO
VILLA DÁLMINE (2): Juan Marcelo Ojeda; Nicolás Sansotre, Fernando Alarcón, Gastón Martínez, Juan Ignacio Alvacete; Lucas Cuevas, Matías Ballini, Emanuel Molina, Mariano Miño; Martín Comachi e Ijiel Protti. DT: Walter Nicolás Otta. SUPLENTES: Juan Ignacio Dobboletta, Cristian González, Marcos Martinich, Federico Recalde, Renzo Spinaci, Fabricio Brener y Germán Lesman.
GIMNASIA DE MENDOZA (0): Tomás Marchiori; Lucas Fernández, Diego Mondino, Lucas Márquez, Leandro Aguirre; Lucas Baldunciel, Pablo Cortizo, Diego Auzqui, Gonzalo Bazán; Patricio Cucchi y Sebastián Matos. DT: José María Bianco. SUPLENTES: Tomás Giménez, Gabriel Fernández, Juan Bauza, Sergio Oga, Santiago López, Ignacio Morales y Neri Espinosa.
GOLES: ST 28m Mariano Miño (VD) y 51m Federico Recalde (VD).
CAMBIOS: ST 15m González x Cuevas (VD); 23m Lesman x Comachi (VD); 26m Morales x Matos (G); 36m Oga x Márquez (G) y Bauza x Baldunciel (G); 37m Recalde x Miño (VD).
AMONESTADOS: Ballini (VD); Márquez, Auzqui y Mondino (G).
EXPULSADOS: ST 14m Alarcón (VD), por doble amarilla; 30m Cucchi (G), por agresión; 50m Fernández (G), por agresión.
CANCHA: Villa Dálmine.
ÁRBITRO: Luis Lobo Medina.
LA DEFINICIÓN DE MARIANO MIÑO PARA ABRIR EL MARCADOR. SU REMATE CRUZADO FUE PRECISO Y SE HIZO INALCANZABLE PARA EL ARQUERO MENDOCINO.
MARTÍN COMACHI OFRECIÓ SU HABITUAL ENTREGA EN SU REGRESO A LA TITULARIDAD.
RECALDE Y SU EMOTIVO ABRAZO CON LUCAS CUEVAS TRAS EL FINAL DEL PARTIDO.
MIÑO: "LUCHAMOS MUCHO PARA LLEGAR A ESTA POSICIÓN DE PRIVILEGIO"
El autor del 1-0 destacó el esfuerzo del equipo y apuntó: "El plantel está con ganas de pelear cosas lindas".
El pequeño Noah asistió ayer por primera vez al estadio de Mitre y Puccini. Y lo hizo con su correspondiente camiseta Violeta. En su espalda lucía el 7, al igual que su papá dentro del campo de juego. Y le llevó mucha suerte: Mariano Miño fue determinante en el partido con el tanto que convirtió a los 14 del segundo tiempo.
"Es la primera vez que lo traía. Ahora va a venir siempre y va a llegar antes que yo", se río el correntino en conferencia de prensa, feliz por la victoria y por su reencuentro con el gol: "Siempre es lindo convertior y más en el momento en que me tocó hacerlo hoy, cuando estábamos con un hombre menos y todo parecía muy difícil. Así que estoy muy contento de poder ayudar a mis compañeros que hicieron un gran trabajo".
En su análisis del encuentro, el atacante explicó: "Nos sorprendió un poco el planteo de ellos, de esperarnos para salir de contra. Nosotros no estuvimos precisos con la pelota en la primera parte y no encontramos espacios. En el segundo tiempo nos acomodamos de otra manera, yo pasé a jugar de enganche y se nos abrieron los espacios. Y a pesar de tener uno menos pudimos llegar al gol y encaminarnos a este gran triunfo".
Con este triunfo sobre Gimnasia de Mendoza, el Violeta llegó a cinco victorias consecutivas como local y ha ganado seis de sus últimos ocho encuentros: "Ganar siempre da un plus para lo que se viene. Es lindo acostumbrarse a ganar después de haber luchado mucho para sacar adelante una temporada que arrancamos complicados con los Promedios. Y ganar a pesar de no jugar bien es lo que diferencia a los equipos que pelean arriba de los que pelean abajo. En otro momento hacíamos este partido y perdíamos 1-0. Y hoy lo pudimos ganar. Pero hay que seguir trabajando con humildad", señaló Miño.
Y en cuanto a la consolidación de Villa Dálmine en el cuarto puesto de la tabla agregó: "Luchamos mucho por llegar a esta posición de privilegio. Y vamos a dar todo para cuidarla, porque todo el plantel está con ganas de pelear cosas lindas".
Finalmente, dejó un agradecimiento para los simpatizantes Violetas: "Hoy se sintió mucho el apoyo de la gente, sobre todo cuando nos quedamos con uno menos. Y eso es algo importante para nosotros, lo valoramos mucho".
MIÑO ANOTÓ SU SEGUNDO TANTO DE LA TEMPORADA, DESPUÉS DEL QUE LE HABÍA CONVERTIDO A TEMPERLEY POR LA SEGUNDA FECHA.



