Después de 25 años, Enriqueta "Pochi" Camusio deja la presidencia de la Asociación de Vecinos del Barrio Dálmine. En una charla con La Auténtica Defensa, recordó los comienzos, habló de los desafíos del barrio y de la nueva generación de vecinos que seguirá sus pasos.
Fomentista durante los últimos 25 años y vecina del barrio hace más del doble, Enriqueta "Pochi" Camusio renunciará en los próximos días a la presidencia de la Asociación de Vecinos del Barrio Dálmine, entidad que fundó y preside de manera ininterrumpida desde 1993 y a través de la que trabajó para mejorar la calidad de vida de sus vecinos. "Ya cumplí una etapa importante. Necesito disfrutar de mi familia", le dijo a La Auténtica Defensa tras recibirla en su casa para repasar su gestión y hablar de los desafíos pendientes de uno de los barrios más tradicionales de la ciudad.
-¿Por qué decide dejar la presidencia ahora?
-Ya cumplí una etapa importante. Ya basta. Necesito disfrutar de mi familia. Tuve que esperar también el recambio generacional. Los hijos de los jóvenes que compraron casa en el barrio se van a criar acá. Esto es de ellos ahora.
-¿Cómo recuerda los inicios? ¿Qué motivó el surgimiento de la Asociación?
-La Asociación la arrancamos hace 25 años. El barrio estaba a la miseria, lleno de pozos, y había que hacer el pavimento de nuevo, la red de agua, los cables de luz y las veredas. También forestar los espacios abiertos. El circuito, para que la gente no vaya caminando por la calle, nosotros logramos que se haga. En los inicios, Siderca y el intendente Dellepiane nos ayudaron mucho.
Creo que habíamos llegado a ese punto por dejadez, porque nadie se hacía cargo. Cuando empezamos, convocamos a los vecinos y se llenó la Capilla Santa Bárbara, porque todos tenían una queja para hacer. Y después, con el tiempo, los llamábamos y no venía casi nadie: quiere decir que estaban conformes con lo que estábamos haciendo.
-¿Cuál fue el secreto de esa exitosa gestión?
-La educación es fundamental. La buena convivencia. Mi basura no tengo por qué tirársela al otro, hay que sacarla en horarios de recolección. Para llegar a eso hubo que tocar muchos timbres, pero se entendió. Ahora hay un cambio generacional y espero que los nuevos acompañen. Creo que hay gente muy valiosa que va a continuar lo que nosotros hicimos. Pero lo importante es educar, es lo que perdura.
-¿Cuál cree que es la esencia del barrio Dálmine?
-La esencia de este barrio es el respeto por el otro en muchos sentidos. No puedo tener una casa que es un desastre al lado de vecinos que tienen todo arreglado. Eso es una buena convivencia. No hacer ruidos molestos. Creemos que es lo esencial para vivir bien.
Enriqueta "Pochi" Camusio deja la presidencia de la Asociación de Vecinos del Barrio Dálmine
-¿Qué responsabilidades tiene la Asociación de Vecinos del Barrio Dálmine?
-Hoy tenemos más del 70 por ciento de los vecinos del barrio asociados. ¿Qué hacemos con eso? Pagamos seguridad, la luz de la casilla de vigilancia, Nextel, cobrador y jardinero. Quienes vigilan son policías con horario más extendido los fines de semana. Pero seguimos teniendo el problema de las motos. Hoy, a las 3 de la madrugada, una persona con una sola moto puso el barrio patas para arriba. Ahora mejoró bastante, porque antes venían 40 coches y se armaba un boliche: vos te despertabas y no sabías si estabas en el baile o en tu casa. Así no se puede vivir bien.
-El barrio fue cambiando en los últimos años. ¿Ve igual de comprometidos que su generación a los nuevos vecinos?
-No digo que todos, pero tenemos un grupo maravilloso de chicos jóvenes que ya se están haciendo cargo. Se han reunido y han creado varias subcomisiones que van a ayudar mucho. Yo he hecho este trabajo con mucho amor. Me gusta modificar la realidad para bien. Se puede. Ese es el mensaje que quisiera dejarle a los jóvenes: siempre podemos vivir mejor. Solamente hay que poner un poquito de amor y buena voluntad. Transformar la realidad es maravilloso. A mi hija le dije "no te voy a dejar plata, pero mirá todos los árboles que te dejo".
-¿Qué logros piensa que le quedarán pendientes?
-A veces cuesta muchísimo conseguir algo. Yo me voy sin haber resuelto el tema de las cañas que han colocado vecinos a un costado de las vías del ferrocarril, que se han vuelto como una pared y creado un microclima que provoca más hongos, epífitas y humedad. Hace años que estamos pidiendo que se retiren, porque además es un criadero de ratas y evita el escurrimiento del agua. Y otra cosa que no pude resolver son los desagües. El caño maestro está totalmente obstruido. El barrio es muy bajo y desagota todo lo que cae de la avenida Mitre. Da Vinci, cuando llueve, es un río. Es un tema importante porque el agua que queda se contamina con las cloacas y acá cerca está el jardín de la Dante.
-Otro problema persistente del barrio son las motos. ¿Ha mejorado la situación en los últimos tiempos?
-Nosotros dimos todos los pasos. Más no podemos hacer. Creo que las autoridades han tenido mucha voluntad para cambiar las cosas y que se han hecho modificaciones, pero no ha sido suficiente. Sinceramente, no sé qué pueden hacer. A lo mejor, cerrar el tránsito de las 10 de la noche a las 6 de la mañana, al menos alrededor de la plazoleta. No sé. Es feo que ocurran esas explosiones de escape intempestivas, que te hacen dar un salto de la cama. La basura es otro tema. Pero hay que reconocer que el intendente manda todos los lunes a recolectarla.
Pochi recordó los comienzos de la Asociación y los retos pendientes: habló con esperanza de las nuevas generaciones que viven en el barrio.



