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» Este artículo corresponde a la Edición del jueves, 21/mar/2019 de La Auténtica Defensa.

El Rincón de Aléthea:
Belleza
Por Angela Monsalvo




"Si existe algo bello, además de lo que es bello por sí mismo, lo es porque participa de la belleza". -Sócrates.

Encontramos en la Mitología Griega que el dios Boecio del río Cefiso y una ninfa acuática llamada Liriope, tuvieron un hijo al que llamaron Narciso. Este niño era tan bello que su madre deseando saber qué le depararía el futuro, consultó al famoso vidente Tiresías; la predicción del mismo fue que el niño viviría muchos años, siempre y cuando no se viese a sí mismo.

A los 16 años, Narciso era un joven muy apuesto. Despertaba la admiración de hombres y mujeres. Como él era consciente de la atracción que ejercía sobre los demás, se había transformado en alguien sumamente arrogante, tal vez a causa de ello, ignoraba los encantos de los demás. Fue entonces, cuando una ninfa llamada Eco, que tenía la facilidad de imitar a cuántos se cruzaran con ella, al conocerlo se enamoró de él. Narciso, rechazó a la ninfa, tras lo cuál, presa de la desesperación por no poder lograr su amor, la joven languideció.

Su cuerpo, otrora joven y bello, se marchitó y sus huesos se convirtieron en piedra. Sólo su voz permaneció intacta. La diosa Hera estaba muy enojada con Eco y al ver que sólo le quedaba su voz, decidió castigarla, permitiéndole que sólamente repitiera las últimas palabras que escuchaba.

Cierto día en que Narciso caminaba por el bosque , preguntó: "¿Hay alguien aquí?" y Eco respondió: "Aquí, aquí". El joven al no poder verla, le dijo: "Ven". Eco salió de entre los árboles con los brazos abiertos. Narciso al verla, se impresionó profundamente y la rechazó, entonces la ninfa se ocultó en una cueva, hasta que se consumió y sólo quedó su voz.

Pero no fue la única a la que rechazó el joven y una de las despechadas quiso que supiese lo que era el sufrimiento ante el amor no correspondido. Este deseo se cumplió cuando durante el Verano, Narciso descansaba de la fatiga de estar cazando durante todo el día, junto a un lago de superficie cristalina en la que se proyectaba su propia imagen, Narciso se acercó al agua y se enamoró de lo que veía, quedando totalmente fascinado con ella, hasta tal punto que dejó de comer y dormir por el sufrimiento de no poder conseguir a su nuevo amor, pues cuando se acercaba, la imagen desaparecía.

Obsesionado consigo mismo, Narciso enloqueció. Némesis, la diosa de la venganza, castigó a Narciso por su vanidad, haciendo que se ahogue en el lago dónde se reflejaba su imagen. A partir de ese momento en el lugar comenzó a crecer una hermosa flor, la que fue conocida con el nombre de Narciso.

Se cree que ésta es una historia moralizante dirigida a los jóvenes griegos de la época, ya que en ese momento la imagen del varón en Grecia, era considerada la más perfecta creación, por lo que el culto y la atención a la figura varonil era algo común.

Posteriormente, será la psicología quién aborde el trastorno de la obsesión por la propia persona y tome del mito griego su nombre y denomine a este trastorno como narcisismo.


 
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