Más atelieres y espacios de experimentación para el aprendizaje: Arte, Ciencias Naturales, y Ciencias Sociales, en el Nivel Primario e Inicial, con metodologías de Reggio Emilia, el ambiente educador, el alumno protagonista. Una clase puede durar hasta dos horas. "No sólo no se aburren, cuesta pedirles que salgan al recreo", señala.
"Cuando tomamos la decisión de encaminar una implementación educativa es porque ya hay evidencia científica en el mundo de que eso funciona. Si no, no la implementamos", dice Nora Taret, Directora de la Unidad Académica Armonía, mientras recorremos la institución y vemos una clase de Geografía en el SUM de la primaria. Los chicos están sentados en el suelo, y uno de los que más participa, está directamente acostado con los brazos cruzados bajo su nuca, a modo de almohada.
Taret y su equipo están implementando lineamientos pedagógicos del "Zero Proyect" de Harvard. El colegio de la calle Vicente López arrancó con didácticas innovadoras para sus estudiantes secundarios, proyectos interdisciplinarios para trabajar por competencias para un joven que construye conocimiento con creatividad.
Así como vemos en las películas norteamericanas, los alumnos del Armonía ya no pasan toda su jornada escolar, que es extendida y bilingüe, dentro de la misma aula. De hecho ni siquiera llevan mochila a la escuela. Todo lo que necesitan para trabajar está ahí, porque ya fue gestionado de antemano. Es una modalidad que en el Armonía se va implementando progresivamente desde el Jardín de Infantes, el Primario, y el Secundario.
"Somos –señala Taret- el único colegio que estamos haciendo punta en nuestra región al llevar a la práctica las nuevas tendencias pedagógicas del mundo. La novedad de este año académico son los nuevos atelieres de Arte, Biología y Ciencias Sociales que habilitamos al inicio de este año lectivo y en abril nuevas aulas digitales actualizadas, se suman a la ya existente, para el aprendizaje atravesados por la tecnología".
Así, el colegio comenzó en 2019 con la continuidad a nivel secundario del constructivismo, el trabajo por competencias, por proyectos y todo lo que es el pensamiento visible, y la educación para la comprensión que propone el "Zero Proyect" o Proyecto Cero de Harvard; y que ensambla con los preceptos de la filosofía pedagógica o escuela de Reggio Emilia, a la cual está alineada el Armonía.
"Reggio Emilia y el Proyecto Cero tienen la misma ideología filosófica, metodológica y pedagógica de base. De hecho, nacen contemporá-neamente, y consideran al alumno como el activo partícipe de su conocimiento", explica Taret y agrega: "El Proyecto Cero de Harward se inició hace unos 50 años y que después fue evolucionando. Año a año, surgen una serie de actualizaciones y de mejoras para todo lo que es la visibilidad del pensamiento, cuáles van a ser los núcleos importantes de conocimiento, cómo trabajar en la interdisciplinariedad, cuáles son las rutinas de pensamiento que generan que el docente pueda interpretar si el alumno aprendió, y a su vez que el alumno pueda saber si se adueñó del conocimiento propuesto. Hablamos de un cambio de paradigma en cuanto al lugar del alumno, del lugar del docente y del lugar del saber. Entonces, el docente, ya no es el único que sabe: es el facilitador de conocimiento".
Por supuesto, hay ciertas cuestiones básicas o la incorporación de información dura que no cambiaron. Por ejemplo: saber las tablas de multiplicar, el alumno las tiene que saber. Pero el aprendizaje de cómo llegar al conocimiento, o cómo establecer una interrelación de los contenidos de una materia y del resto de las materias entre sí, tanto en el discurso verbal como en la producción escrita, la mirada filosófica de base es la misma. Las dos escuelas pedagógicas toman el arte como recurso que atraviesa el espacio educativo.
ESPACIO DE BIENESTAR
El Atelier es un concepto de laboratorio y de experimentación. El alumno rota por los espacios de las aulas y los atelieres para profundizar y fijar un aprendizaje determinado. "El maestro –ejemplifica Taret- puede estar trabajando Matemática en una aula estándar (pero con bancos agrupados de a 4 o 6 alumnos que fomentan la integración y el trabajo en equipo), pero luego utilizar el atelier de Arte para hablar de las mismas cuestiones pero a través de elementos no formales y recursos de materiales reciclados. Hablamos de recursos que tienen que ver con la pintura, la arcilla, o recortar y pegar para armar láminas de manera tal de trabajar en otro contexto que no sea siempre la carpeta. Ese espacio preparado especialmente, y que provoca y facilita esas acciones, es mucho más interesante tanto para el docente como para el alumno. Lejos de los 40 ó 50 minutos estándar que puede durar una clase, acá una clase puede durar hasta dos horas. Los alumnos no sólo no se aburren, cuesta pedirles que salgan al recreo".
Según Taret, esta modalidad de trabajo pedagógico también implica un conocimiento del docente de lo que quiere hacer, una elaboración de los proyectos, estar dispuesto a escuchar las proposiciones de los alumnos para ir ajustando y alineando la estrategia, e implica una movilidad constante en los alumnos por los espacios del establecimiento. "Todo el colegio es un laboratorio y un espacio de bienestar", dice.
Además de la figura de la pareja pedagógica, como parte de las estrategias en el aula; en el Armonía también existe la figura de los facilitadores. "En nuestro colegio el Preceptor es un actor jerarquizado y formado. Se encarga de la observación de los alumnos, del registro de sus discursos, de ver cómo discurre la planificación de acuerdo a los tiempos. Su rol es acompañar al docente desde una mirada más externa. Nuestros preceptores, e incluso nuestras secretarias, son las manos, los ojos, los oídos y la comprensión de lo que está pasando, y reportan al Director Académico y el de Inglés, dado que somos un colegio bilingüe. Los Facilitadores trabajan en el aula junto al docente. En nuestro colegio no tienen más un rol pasivo o meramente administrativo. Están involucrados en la construcción de conocimiento y que ese conocimiento sea aprehendido por nuestros alumnos".
Finalmente, Taret señala que las aulas del Armonía "no son un lugar de igualación" y que el conocimiento "se construye y se socializa. Esa es la diferencia, y también lo que nos hace como docentes salir de nuestro estado de confort. Porque un aula repleta de alumnos motivados, que nos asombran porque facilitan que suceda el asombro, también implica un desafío para nuestros docentes en términos de formación, de indagación, de registro… y funciona. Porque por encima de todo eso está la vocación de enseñar y sobre todo, de seguir aprendiendo en un proceso de mejora continua".
En el Armonía, los alumnos rotan por aulas y atelieres para profundizar y fijar un aprendizaje.



