InicioFarmacias#DifusiónArchivoBúsquedaSesiones HCD
  Ir a la edicion del dia
MEDIO DIGITAL DE CAMPANA
BUENOS AIRES, ARGENTINA
sábado, 02/may/2026 - 02:06
 
Parcialmente nuboso
14.4ºC Viento del Suroeste a 17Km/h
Parcialmente nuboso
Política y EconomíaInfo GeneralPolicialesEspectáculosDeportesNacionales
Twitter Facebook Instagram
» Este artículo corresponde a la Edición del miércoles, 27/mar/2019 de La Auténtica Defensa.

Te hago el cuento:
De Dioses, hombrecitos y policías
Por Marisa Mansilla






Marisa Mansilla

Éste es el título de una de las novelas de Humberto Costantini publicada en nuestro país recién en 1984, pero escrita a fines de 1975 e inicios de 1976 y que lleva la siguiente dedicatoria: "Dedicar este pequeño libro a una veintena de personas, decir que sin su apoyo solidario y corajudo el libro no hubiera podido escribirse, parecería una mera frase de cortesía, o por lo menos, una exageración. Sin embargo me veo obligado a aclarar que todo es rigurosamente cierto: sin la ayuda providencial de esas personas el libro, y tal vez el autor, no existirían. Escrito en un momento particularmente difícil para el país y para mí, cuando hasta disponer de una mesa, una silla, una luz y un rato de tranquilidad era poco menos que imposible, debo reconocer que nunca faltó quien me proveyera de esos lujos.[…] No puedo olvidar a quien celosamente iba guardando capítulo a capítulo, copia de los originales (se tenía demasiado presente la suerte corrida por Haroldo Conti), ni a quien, en horas de trabajo, me ayudaba a adelantar con la novela, ni a quien me proveía el papel, ni a quien me construyó un extraño artefacto (no patentado todavía) para poder escribir con un brazo enyesado, ni a quienes leyeron parcialmente los originales y confiaron en el libro mucho más que el autor, ni a los seres cercanos y queridos quienes en cierto momento decidieron mi salida del país (para no decir que me sacaron directamente a patadas), ni a quien, con un gesto de amistad, hizo posible mi viaje a México. Tampoco puedo olvidar a quien, ya en México, pasó en limpio toda la novela, ni a quien me dio (y me sigue dando) fuerzas para continuar escribiendo. Fueron evidentemente muchos. Dije una veintena pero debieron haber sido más. A todos ellos, pues está dedicado este libro. Una historia de amor, de humor y de poesía bajo la pavorosa amenaza de la muerte. Más o menos la vida entonces. Sólo que nunca una breve historia como ésta pudo ser atribuida, con justicia, a tantos autores".

Efectivamente, la novela ficcionaliza el momento de mayor violencia y criminalización del Estado donde las fuerzas militares y policiales cayeron y se impusieron con una ferocidad inusitada sobre el cuerpo social prácticamente indefenso y hasta ignorante o incrédulo de la situación, pero suma a este contexto en el que se inscriben los hechos que componen su historia humor, lirismo, ironía y magnífica sátira de los textos clásicos "La Ilíada" y "La Odisea" en los que los dioses del Olimpo entablan sus peculiares diálogos.

Los hechos de la novela se dan en dos planos y tiempos: uno de ellos es el terrestre a fines del año 1975 en el que convivían a pocas cuadras la agrupación literaria y poética llamada Polimnia, situada en la calle Teodoro Viladerbó 2562 del arbolado barrio de Villa del Parque, adonde todos los miércoles acudían sus miembros para desarrollar sus tertulias literarias, y la Superintendencia de Seguridad Nacional en conexión con la Comisaría cercana, donde se reunía un siniestro grupo de agentes parapoliciales y policiales encabezados por el sombrío y funesto "el Chivo". Y el otro plano es el celeste y atemporal adonde desde una alta y solitaria cumbre del monte Olimpo la bella Afrodita, nacida de la espuma y amante de las sonrisas, el veloz Hermes que salvó a Odiseo, fecundo en ardides, dándole la raíz de la plantita llamada "Molly", la menta, para engañar y vencer a la hechicera Circe, y Atenea, la orgullosa e indómita hija de Zeus armada con el refulgente escudo y la pesada e infalible lanza se disputaban el poder de influir sobre los sentimientos y destinos de los miembros de la barrial y modesta agrupación literaria.

Los miembros de Polimnia eran varios: la Sra. Viviana Mastrocarbone de Gianello, una poetisa lamentable; el Sr. José María Pulicicchio, encargado de valores al cobro; la casta e intelectual Srta. Irene Bengoechea, recientemente nombrada como revisora de cuentas; el presidente de la entidad, el Sr. Romualdo Chávez, republicano, antifranquista y masón; el Sr. Aníbal Frugoni, peronista de viejo cuño como su mujer; el narrador que era radical ; la Sra. Sara Zimmerman, actriz de teatro vocacional judío y comunista; el Sr. Carlos Argentino Mastandrea, cultor del soneto, conservador, adventista del 7mo. Día y nacionalista rosista, la cultísima profesora de alemán Srta. Kistermacher, antinazi; el Sr. Pasco, autor de bonitas letras y canciones folklóricas y Romilio Sosa, extraordinario recitador de resonancias telúricas y peronista. ¿Quiénes son todos estos personajes? ¿Qué historias podemos a priori imaginar de cada uno de ellos? Costantini lo resume magníficamente: "Hombrecitos, hermanos, entretenidos camaradas de especie, compañeros en esta despiporrada, transitoria aventura que llamamos vida, pasajeros fugaces de esta pelota efímera que pelotudamente gira, y gira en el espacio.[…]Hombrecitos, carajo, pulguientos, asustados, enfermos monitos marchadores, aparecidos por pura carambola de vaya a saber qué jodido entrevero de los genes en algún mono mishio y atorrante (pero flor de padrillo, la verdad sea dicha).[…] Hombrecitos, adoradores del fuego, sopladores de flautas, golpeadores de parches, tocadores de cuerdas tendidas en un arco, aulladores, proferidores de piantados discursos que provocan el éxtasis, o el pavor, o el deseo, o la risa. Hombrecitos, carajo, conocedores de la muerte, desesperados inventores de parodias de vida, desesperados inventores de juguetes inútiles: el perfil coloreado de una mano en la piedra, una máscara, un dolmen, la Biblia, el Taj Mahal, un enanito de jardín, los versos de la señora de Giannello, todo lo mismo, siempre, siempre lo mismo, voces chivando en el desierto, hermanos, angurria de no morir del todo, y bueno. Hombrecitos, sí, pero de pronto generosa entrega, coraje, centelleos de hermosa piantadura, amor, prodigiosa belleza o heroísmo…".

Y mientras estos y otros hombrecitos escriben, recitan, cantan, se enamoran y desenamoran los policías van elaborando los "prontuarios" de cada uno de ellos y consideran a Polimnia una "célula subversiva" contra la que hay que actuar rápidamente en salvaguarda de "los sagrados intereses de la Patria".

Pero la hermandad que logra la literatura y la poesía ablanda el corazón de las diosas Atenea y Afrodita que acuerdan en no combatir entre ellas y colaborar sin disputarse a sus protegidos mientras les dure la vida a los integrantes de Polimnia y permitirles tanto el goce del amor como el goce intelectual hasta que finalmente, también será una plantita de menta la que los salvará del ataque infausto que ya les tienen preparado.

La relación política – literatura está en nuestra literatura desde el siglo XIX con "El Matadero" de Esteban Echeverría y es una tradición fuerte que puede recorrerse desde ese momento fundacional hasta nuestros días. "De Dioses, hombrecitos y policías" se inscribe en esa línea y es una novela magnífica que merece ser leída aunque se hayan escrito y publicado después numerosas ficciones que referencian los años más oscuros de la última dictadura cívico – militar en Argentina. En tiempos en que pareciera querer borrase o negar la historia que dice quiénes somos y por qué circunstancias dolorosas hemos pasado en tiempos no tan lejanos, estará en nosotros, los lectores, que esta literatura tampoco sea negada, se reedite, vuelva a visibilizarse su vigencia y se siga leyendo y redimensionando, así como a 43 años del nefasto 24 de marzo de 1976 seguimos sin resignar nuestro pedido de ¡Memoria, Verdad y Justicia!


Ganadora del Premio Casa de las Américas en 1979, la novela de Costantini fue publicada en México, Cuba, Bulgaria, Alemania, Israel, la entonces Unión Soviética y Estados Unidos. Estuvo prohibida en la Argentina hasta 1984, cuando la editó Bruguera.


Marisa Mansilla/ Taller Álgebra y Fuego / marisamansilla2000@yahoo.com.ar


 
P U B L I C I D A D






Av. Ing. Rocca 161 (2804) Campana - Provincia de Buenos Aires
Tel: 03489-290721 - E-mail: info@laautenticadefensa.com.ar
WhatsApp: +54 9 3489 488321.-