Con la presencia de la premiada sommelier Valeria Gamper, Vinum organizó el último miércoles una degustación de 5 pasos de la mendocina Viña Cobos, dirigida por el renombrado enólogo Paul Hobbs.
La primera cosecha del Cobos Malbec, en 1999, obtuvo 95 puntos Parker y desde entonces ha marcado un hito en la vitivinicultura, desafiando los límites de la calidad para ubicar a la Argentina al lado de los grandes productores del mundo. El 70% de la producción de Viña Cobos hoy se exporta.
No tantos saben que el norteamericano Paul Hobbs, socio fundador y enólogo de la mendocina Viña Cobos, fue el que puso en valor y le dio fama mundial a la que hoy es la cepa insignia de la Argentina: el Malbec, una uva que había desaparecido de Francia tras una gran enfermedad que en 1860 había desbastado casi todos los viñedos galos, y que en nuestra tierra hasta la llegada de Hobbs, no era considerada relevante.
La historia fue relatada el miércoles por la noche en Vinum por la respetadísima sommelier Valeria Gamper, quien además señaló que en Viña Cobos "la calidad no se negocia". Tanto es así, que el Malbec 1998 para Hobbs no estaba listo y jamás salió al mercado. Y la cosecha 2006, obtuvo 99 puntos del influyente crítico Robert Parker.
Mientras Gamper iniciaba así la noche, la bienvenida fue con el Felino Chardonay, de una gran intensidad en nariz, y frutado. Es un vino elegante, perfumado con gran equilibrio y persistencia. Luego fue el turno del Felino Malbec, con 50% de uvas de Luján de Cuyo y otro tanto del Valle de Uco.
En ese sentido, Gamper señaló que, como todos los productos de Cobos, los racimos habían sido cosechados a mano, y antes del mediodía. "Eso genera una negociación constante con los cosechadores por el precio del ficha (testigo que se entrega por cada bandeja completada) dado que por la restrictiva consigna, pierden la tarde de trabajo.
Según Gamper, los vinos de alta gama en Cobos directamente se cosechan desde la medianoche hasta las cinco de la mañana, para que la uva llegue fría y dura. "Eso implica iluminar las hileras, por ejemplo, además del costo extra por nocturnidad. Estas cuestiones no son tan frecuentes en otros viñedos".
Pablo Da Pian era el encargado de ir sirviendo las copas y ya había largado la tradicional tabla de quesos y embutidos, acompañada por pan casero: queso Brit; Feta, Reblochón, y Morbier, además de finas longas de Morcillón con uva; y Jabalí ahumado. Y fue el turno del blend de la bodega: el complejo Cocodrilo Corte, del 2016, con 14 meses de barrica. Siguiendo la tradición del assemblage al estilo Bordeaux, está conformado por un 80% de Cabernet; y una selección de lo mejor de la bodega: 10% Malbec; 10% Merlot; 6% Verdot y 4% Petit Verdot.
Al final, llegaron los Bramare. De alta gama, el Malbec del Viñedo Chañares "tiene gran expresión aromática y mineralidad, fruta roja madura y sutiles notas de grafito, tabaco y chocolate amargo. En boca es un vino redondo, equilibrado y delicado, con final largo y persistente", comentó Gamper, mientras señalaba detalles de selección y guarda, tales como que si la uva está madura, al tirar del tallo, este arrastra a todas las semillas; y además en Cobos se realiza un estricto control visual en el que se descartan las rotas o podridas, antes de cargar el tanque a mano.
En Cobos, no todas las plantas son habilitadas para cosechar y son marcadas con una cinta. Incluso, depende el lugar, se podan más del lado en el que el sol les pega de mañana, momento del día en que la luz es más benigna. La introducción fue la llegada del Bramare Cabernet 2016, cosechado en Luján de Cuyo. Robusto y con gran personalidad, es untuoso en boca y elegante de prolongado final, que acompañó a un suave y elegante risotto cocinado en el momento.
La próxima cita es una exclusiva (y tal vez histórica) cata vertical de las añadas 2003 al 2007 del Yacochuya Malbec, con la presencia de Arnaldo Etchart hijo. Será el próximo 10 de abril.
Valeria Gamper, develó detalles del exigente proceso que tiene lugar en Viña Cobos durante la elaboración de sus vinos.



