Con motivo de conmemorarse un nuevo 2 de abril, entrevistamos a dos campaneses que defendieron el suelo de Malvinas siendo soldados conscriptos a las órdenes de la Infantería de Marina de la Argentina.
Las historias de nuestros héroes campanense permanecieron durante décadas bajo un manto de neblina. El mismo que cubre a las Malvinas. Poco a poco, y curadas las heridas emocionales, pueden abrirse y compartir sus historias fuera del círculo de veteranos o allegados más íntimos.
Así, ya publicamos el relato Héctor "Coqui" Castellanos, quien sobrevivió de la batalla de Pradera del Ganso, desde donde despegaban los Puracá, y vio con sus propios ojos caer el Sky Hawk A4B de otro campanense: el Capitán Fausto Gavazzi; y también la historia de Raúl Omar Pérez, quien prestaba servicio en el ARA General Belgrano y pasó 28 horas a la deriva hasta que su balsa fue rescatada por el Destructor Piedra Buena. Hoy es el turno de Luis Mendoza, y de Claudio Milivinti, ambos Infante de Marina.
“Pisé suelo malvinense el 2 de abril alrededor de las 5:30 de la mañana.Todos lloramos de emoción mientras izaban nuestra bandera en Puerto Argentino", relata Mendoza.
“Una de las cosas más estremecedoras de la guerra es escuchar a tus compañeros gritando de dolor en la noche, pidiendo ayuda", señala Claudio Milivinti.
BULTOS
Luis Mendoza estaba en el Batallón de Anfibios de Punta Alta, y fue movilizado el 28 de marzo de 1982. "Cuando nos dijeron que íbamos a Malvinas todos pensamos que era una mentira y que entrábamos en guerra con Chile", relata.
Luis tenía 19 años y el 1 de abril lo encontró a bordo del ARA San Antonio, en alta mar, mientras ya tenían lugar las primeras batallas en Puerto Argentino. "Pisé suelo malvinense el 2 de abril alrededor de las 5:30 de la mañana. Recién ahí supimos que realmente estábamos en Malvinas. No me olvido más: pusieron mucho el acento en que tuviésemos buen trato con los civiles. Despacharon a los prisioneros ingleses a Montevideo y de ahí al Reino Unido. Todos lloramos de emoción mientras izaban nuestra bandera en Puerto Argentino".
Todos los equipos pesados, incluyendo los anfibios, quedaron inutilizados merced a lo blando del suelo malvinense. No había forma de transitar sobre la turba. Mendoza no entró en combate cuerpo a cuerpo: a pesar de su corta edad, era un destacado franco tirador. "Habían hecho una competencia de tiro en la base, y salí segundo mejor tirador con FAL y pistola 9mm. El primero había sido el Comandante de la base".
Luego de un paso breve por el aeropuerto, por esa condición Mendoza fue asignado a Puerto Argentino y entró en combate ya sobre el final. "Ellos avanzaban de noche y tenían mejor tecnología: camperas térmicas a batería, que para nosotros era ciencia ficción, y miras telescópicas nocturnas con visión de entre 600 y 1000 metros. Algunos de nosotros también teníamos, pero sólo tenían 100 metros de alcance. Tampoco es que ves como si fuera de día: le disparás a bultos que se mueven. Además, todas las balas de ellos eran trazantes. A nosotros nos daban 1 cada 5 ó 6… cuando se venían y se empezó a complicar, decidimos armar los cargadores con 1 trazante cada 3 y así logramos más precisión".
Fueron 3 días y 3 noches las más duras para "Mendocita". La del combate final. Y si bien se encontraba apostado en un lugar privilegiado, también pasó penurias durante sus 72 días en las islas. "Cuando nos capturaron, los ingleses nos trataban mejor que nuestros propios oficiales: se sorprendían de lo jóvenes que éramos, y lo duro que habíamos peleado. Nos daban toda la comida y bebida caliente que quisiéramos. Tenían con qué, porque los chilenos les habían ayudado con provisiones, si no se quedaban cortos… me acuerdo que cuando ya nos llevaban al continente, arriba del barco se llegó a decir que entre los Gurkhas, había un mercenario argentino".
No reniega de toda aquella pesadilla. Y se le encienden los ojos relatando los acontecimientos. Pero también es el día de hoy que le huye a los fuegos artificiales, y se estremece con la contra explosión provocada adrede por los motociclistas quienes hoy, tienen más o menos la misma edad que él cuando a le pusieron un FAL en sus manos.
EL HERÓICO BIM 5
Claudio Milivinti cumplía su servicio militar en Río Grande, Tierra del Fuego. Llegó a Malvinas el 5 de abril. Formaba parte del Batallón de Infantería de Marina 5, formado en un 75% de conscriptos. "Yo era el segundo tirador de una MAG. Rovacio fue recorriendo las barracas y nos iba diciendo que íbamos a pelar en Malvinas. Que si alguno no quería ir, que diera un paso al frente". Nadie en Río Grande se movió.
Eran unos 1200 hombres comandados por el Capitán Carlos Rovacio, que aguantaron 32 días de continuos cañonazos navales sin ser relevados. No se conoce en la historia de la guerra moderna un ejército que haya soportado tanto hostigamiento, agravado por las condiciones climáticas y la falta un suministro elemental: comida.
"La peor noche de mi vida fue el 1ero. de Mayo en el monte Happer, donde estábamos apostados. Empezaron los bombazos desde el mar y entré en pánico. Es inexplicable lo que se siente. El radar que habían puesto en la cima para detectar a los Sea Harriers quedó inutilizado esa misma noche. La esquirla de un bombazo le arrancó una pierna a un compañero que estaba cerca nuestro y murió desangrado. Podés pasar hambre, frío, miedo. Pero una de las cosas más estremecedoras de la guerra es escuchar a tus compañeros gritando de dolor en la noche, pidiendo ayuda".
Replegándose, el BIM 5 no sólo luchó hasta el final, y recién entregó las armas cuando llegó la noticia cierta de que se había firmado la rendición. "A mí me llevaron en el Bahía Paraíso hasta Bahía Blanca, y luego de vuelta a Río Grande, donde nos quería seguir bailando. Pero yo no quería saber más nada y andaba por ahí. Mi vieja no tenía novedades, y pensó que estaba muerto. Gracias a un radio aficionado, José Luis Castillo, me contactaron y se tranquilizó".
Milivinti pudo reahacer su vida y se casó bajo la única condición de que su esposa, jamás le preguntara por la guerra. Recién pudo empezar a desahogarse hace 12 años atrás, cuando su hija Selene, quien tenía 7 años, le empezó a preguntar si era verdad de que él había estado en Malvinas.
Luis Mendoza, a la derecha, posando frente a uno de los anfibios argentinos que desembarcó el 1 de abril, con 93 impactos de bala.
Milivinti, durante un franco en su casa frente la escuela Normal. Cuando terminó el conflicto, su madre pensó que había muerto en las islas.
CAMPANA CONMEMORA EL DÍA DE LOS VETERANOS
El Municipio anunció el cronograma de actos oficiales por el 37º Aniversario de la Guerra de Malvinas, que se realizarán el martes 2 y el viernes 5.
El cronograma iniciará hoy, Día del Veterano y de los Caídos en la guerra de Malvinas, con un acto en la plaza Eduardo Costa. Será desde las 8 frente al monolito erigido en la plaza con la participación de autoridades municipales, ex combatientes, familiares, y comunidad en general.
El viernes 5, en tanto, se llevará a cabo la inauguración del avión Pucará emplazado en el Parque Urbano. El acto central se iniciará a las 10 con la presencia de la Banda Militar de Música de la Fuerza Aérea Argentina y el Coro Polifónico Municipal. La jornada continuará a las 19 con la presentación en vivo de Jairo, quien brindará en el Parque Urbano un recital de entrada libre y gratuita a modo de cierre de una histórica semana de homenaje.



