En el mundo moderno después de pasar por varias etapas de procesos de urbanización, suburbanización, integración y desintegración territorial, los gobiernos van abandonando la política de planificación central del territorio para ceder esa potestad cada vez más a las regiones y los municipios.
Como siempre nosotros estamos lejos de dar ese debate. Seguimos aferrados a un esquema de planificación central heredado de la época militar, y la Ley de uso del suelo de la Provincia sigue incólume, como el principio rector de la fragmentación del suelo de la provincia. Una ley cuya adaptación al tipo de subdivisión administrativa de los terrenos urbanos no da un resultado muy lógico y donde lo que se privilegia es una ecuación cuantitativa y no una expresión de morfología y diseño urbano.
El diagnóstico que el mundo hoy analiza tiene algunas premisas que nos son también propias. Las construcciones totalmente nuevas son ahora más abundantes, la protección ambiental es una de las principales prioridades, las medidas de actuación se centran ahora en los incentivos e instrumentos financieros, para promoción de la vivienda, se promueve oferta de más vivienda y suelo urbanizable, simplificando los trámites de incorporación de esos territorios, se fomenta la propiedad de la vivienda como factor de consolidación de la pertenencia, se reestructuran suelos de uso industrial abandonados o subutilizados y se promocionan nuevos usos productivos, y por último se promueve la asociación entre el sector público y el privado, en un acuerdo ganar/ganar.
En este nuevo escenario mundial, el nivel municipal es el más importante, en lo que respecta al planeamiento urbanístico y su ejecución. Por ejemplo, en Alemania, donde más se está dando este proceso de descentralización en cada municipio, se elige un consejo urbanístico autónomo. Los derechos y obligaciones derivados de la autonomía local están expresos en la Constitución. Son entidades económicamente independientes. El proceso de planeamiento del uso del suelo urbano, a escala municipal, resulta crucial, al determinar directamente la reglamentación urbanística.
Para entender mejor la cuestión, es necesario distinguir entre el marco jurídico y las obligaciones legales de planeamiento del uso del suelo. El gobierno federal alemán tiene, entre sus objetivos, la creación de condiciones de vida en todo el país, si no idénticas, al menos del mismo nivel. Este principio está consagrado en la Ley de ordenación del territorio, que vincula también a los Lander (estados federados). En el Programa de ordenación del territorio alemán, se subraya la necesidad de ofrecer puestos de trabajo y viviendas en todo el país. Sin embargo, compete a los estados federados formular las finalidades y los propósitos y objetivos correspondientes a determinadas regiones y zonas. Este esquema de descentralización y transferencia de la responsabilidad administrativa de su propio territorio a las comunas es un avance en la gestión dinámica del suelo. Las competencias y las obligaciones de planeamiento vinculante de uso del suelo corresponden a los municipios y todos ellos deben formular su plan director y su programa de acción inscripto en los conceptos filosóficos de la ley federal.
Desde la década del 30 donde se pensaba que todo debía regularse en un afán por racionalizar la evolución urbanística subordinada a parámetros cuantificables, a la descentralización con potestades delegadas a los actores territoriales primarios, como decía la antigua publicidad de unos conocidos cigarrillos hace unos años, "has recorrido, muchacha, un largo camino ya".
En estos días se desarrolló el Congreso de Ciudades Inteligentes. Más allá de la oferta que se les propone a los intendentes como consumidores de propuestas tecnológicas, los foros de debate sobre sustentabilidad y crecimiento hacen hincapié en la planificación urbanística como eje de la evolución, y esto implica necesariamente un debate socio cultural, una reformulación de reglamentaciones y una planificación de las expectativas territoriales y los esquemas de desarrollo deseados. Todas estas aparecen como asignaturas pendientes si realmente pretendemos comandar nuestro proceso de crecimiento, y ser los verdaderos artífices de nuestro futuro.
Arq. Jorge Bader - Matrícula CAPBA 4015



