El gobierno ya no sabe cómo ocultar imparable deterioro de las condiciones de vida de la mayor parte de la población lo que produce un impresionante aumento de la pobreza tal como consta en el reciente informe del Barómetro de la Deuda Social de la Universidad Católica Argentina que da cuenta que en el último año 600 mil chicos cayeron en la pobreza llegando a la desgarrante conclusión de que 1 millón 467 mil niños y adolescentes experimentaron hambre por falta de dinero.
Ante esta realidad al poder ejecutivo no se le ha ocurrido otra respuesta que repetir que obras de pavimentación, agua corriente y cloacas mejoran la vida de los más humildes y por lo tanto los pobres viven mejor. Debemos recordar que absolutamente todos los gobiernos pasados pueden mostrar las obras públicas hechas durante su gestión y además que en el anterior el promedio de realización fue mayor. Eso sí, como dice un video de la Cuidad Autónoma de Buenos Aires, se hicieron escuelas donde antes no había, esto también cabe para la obra pública, se hizo donde antes no había. Menos mal que no lo hicieron donde había.
Este razonamiento que entre otros utilizan Mauricio Macri y María Eugenia Vidal para hacer creer que este gobierno está trabajando para reducir la pobreza resulta sumamente indignante para toda persona bien nacida porque a nadie se le ocurre combatir el hambre con obra pública.
No deja de asombrar que los dichos del presidente Macri no sólo no coinciden con la realidad sino que son absolutamente lo contrario. Hace poco dijo para justificar las bondades del camino elegido, que nadie puede vivir de prestado cuando su gobierno ha batido todos los records de endeudamiento y el martes para deslegitimar el paro de los trabajadores dijo que la gran enseñanza que le dejó su padre es el trabajo, justo él, descansador serial.
Quizás admiran tanto a Lilita Carrió que ellos también están perdiendo la chaveta.
Pese a los increíbles esfuerzos gubernamentales para impedir el paro del 30 que incluyó amenazas y conciliaciones obligatorias la medida fue contundente y la manifestación en Plaza de Mayo multitudinaria. Esta inédita utilización de conciliaciones obligatorias llegó al ridículo en el caso de Aerolíneas Argentinas donde se dictó después de que los vuelos habían sido cancelados y por lo tanto ese día la empresa no tenía actividad alguna.
El poder de convocatoria de los gremios y movimientos sociales que lo promovieron puso de manifiesto la cada vez más notoria falta de representatividad de la CGT que no adhirió al paro mostrando ser un sello vacío que no puede o no quiere romper los lazos que los unen al gobierno. La realidad legitima con creces la protesta. A la brutal baja de los salarios se agrega que los despidos no dejan de crecer, el promedio mensual del primer trimestre de este año es de 6.627 mientras que el del año pasado fue de 5.800.
Esta división en el movimiento sindical no es ninguna novedad, siempre hubo combativos y dialoguistas que varias veces dieron lugar a rupturas de la central obrera, riesgo siempre latente aunque, según manifiestan en público, todos quieren evitar. Deberían recordar, una vez más, aquello que decía el General Perón de que el pueblo avanzará con sus dirigentes a la cabeza o con la cabeza de sus dirigentes. Después no vale el pido gancho.



