Este mal, al parecer se ha vuelto endémico y ya se ha ganado inclusive un nombre entre las patologías que estudian los especialistas. Se lo denomina FoMO por sus siglas en inglés "Fear of Missing Out" (literalmente, "miedo de perder", o bien o"temor a quedar desconectado") y describe una obsesión por no perderse nada, de estar todo el tiempo conectado al mundo tecnológico o virtual.
Las personas con FoMO consultan compulsivamente las redes por temor a no enterarse de lo que sucede en su entorno, quedar excluidas de algún evento, o que otras personas hagan cosas más interesantes que ellas.
Consejos para prevenir o desterrar el FoMO de nuestras vidas:
Establecer prioridades
La cantidad de información que somos capaces de manejar es limitada por lo que no debemos perder capacidad de acción en cosas secundarias y en cambio debemos concentrarnos en las personas y los datos que realmente sean relevantes o puedan ser útiles.
Dosificar y planificar la presencia en las redes
Esto tiene un doble beneficio. Primero es positivo porque reduce el tiempo disponible para interactuar en las redes y en segundo lugar porque como corolario esto trae aparejado una mejoría en nuestra imagen y reputación online.
Más vida de protagonista y menos de espectador
Disfruta de las buenas experiencias es algo que nos cuesta cada vez más. Especialmente si estamos pensando en cómo las verán los demás cuando las publiquemos. Es bueno programar más actividades deportivas y sociales y apagar cámaras y celulares mientras estamos con otras personas. Sentiremos al principio la abstinencia, pero luego, como todo, nos iremos acostumbrando y disfrutaremos más de esos momentos.
Ser conscientes de nuestra problemática
Una forma de medir nuestro nivel de FoMO es contar las veces por día que uno abre el celular de manera innecesaria, es decir, sin tener ninguna notificación nueva. Hay un sitio llamado Rate My FoMO ("mide mi FoMO"), en el que se puede llenar una encuesta en inglés con preguntas realmente reveladoras sobre la cantidad de veces que usamos las redes sociales, así como la ansiedad que nos genera ver la actividad de nuestros contactos.
Planificar los momentos de ocio
En este mundo cada vez más hiperagendado, donde cada minuto debe ser aprovechado productivamente debemos recordar algo. Es necesario desenchufarse y recargar energías. Para eso podemos aprovechar los momentos diarios de ocio o las vacaciones. La palabra vacaciones deriva justamente del término vacante, es decir que es ese lapso de tiempo donde no tenemos nada programado para hacer. Un buen momento para dedicarse a descansar, a no hacer nada, a estar con familia y amigos, a practicar las aficiones.
Recuperar el lenguaje verbal entre los amigos
La amistad debe ser cultivada y nada mejor que una conversación franca y directa, personalmente o por teléfono con nuestros amigos para despegar os de las redes y fortalecer los vínculos. . El tono de voz y los gestos son insustituibles a la hora de transmitir emociones.
Fuente: https://www.nuestrasvoces.com.ar



