Dueño antiguo de las flechas...
Indio toba.
Sombra errante de la selva.
Pobre toba reducido.
Dueño antiguo de las flechas.
Indio toba.
Ya se han ido tus caciques,
tus hermanos chiriguanos,
abipones, mocovíes...
Sombra de kokta y noneto.
Viejos brujos de los montes.
No abandonen a sus hijos.
Gente buena, gente pobre...
Indio toba,
el guazuncho y las corzuelas,
la nobleza del quebracho.
Todo es tuyo y las estrellas.
Indio toba ya viniendo de la cangaye.
Quitilipi, aviaterai, caguazú,samuhu,
matará, guacará, pinaltá,
matará, guacará, pinaltá...
Indio toba no llorando aquel tiempo feliz.
Pilcomayos y bermejos llorando por mi.
Campamento de mi raza la América es
de mi raza de yaguareté.
Es la América, es...
Toba dueño como antes del bagre y la miel.
Cazador de las charatas, la onza, el tatú.
Toba rey de yararás, guazupír y aguarás.
El gualamba ya es mío otra vez.
Otra vez, otra vez...
Letra: Félix Luna.
Música: Ariel Ramírez.
Los tobas (qom o nam qom), integran el grupo étnico y lingüístico denominado guaycurú. Su presencia fue documentada por la penetración española en la zona central y meridional del Gran Chaco.Los que habitaron al sur del río Pilcomayo, recibieron de los españoles el apodo de frentones, por su costumbre de rasurarse el centro de su cabello hasta la frente. Aunque históricamente casi no han tenido conexiones directas, han recibido desde afuera, la denominación general de tobas.
Desde los tiempos precolombinos los tobas cazaban, recolectaban miel y pescaban durante la crecida de los ríos. Las presas más codiciadas eran los ciervos, los pecaríes, los tapires, los ñandúes, algunos roedores y distintas tipos de aves silvestres. Grupos de mujeres de diferentes edades según la estación del año llevaban a cabo la tarea diaria de recolección de frutos silvestres (algarrobo, chañar, tunas y mistol) y el aprovisionamiento de leña, que transportaban en grandes bolsas de caraguaté que cargaban al hombro; completando de esta forma su subsistencia básica.
El deterioro ecológico de la región y su gradual proceso de urbanización ha forzado a las familias tobas a establecerse en comunidades agrícolas sedentarias o a migrar masivamente a las grandes ciudades de la región. A partir de la segunda mitad del siglo XX, los tobas transformaron sus pautas de subsistencia hacia un modelo agricultor sedentario, combinándolo con la comercialización de cueros y artesanías, el trabajo estacional en la cosecha de algodón, la realización de changas, la venta de mano de obra barata y el trabajo asalariado.
Las mujeres se trasladan desde las zonas rurales a los pueblos y localidades para procurar bienes y alimentos de puerta en puerta, práctica que es interpretada por la sociedad no indígena como mendicidad. Otra fuente de ingresos de los tobas migrantes es la venta de artesanías en la vía pública, en ferias artesanales y en establecimientos escolares.
El sedentarismo a que los obligaron los europeos inmigrantes los forzó a instalarse en pequeñas parcelas de tierra. Ésto llevó a que muchas familias les fuera imposible sobrevivir por medio de estas técnicas tradicionales de caza y recolección. Hacia finales del presente siglo, cuando las industrias azucareras y algodoneras comenzaron por diversas razones, a prescindir de la mano de obra asalariada, las demandas en el mercado laboral de la región decrecieron y provocaron la migración masiva de los tobas. Sus asentamientos se conocen con el nombre de "barrios tobas". Allí, los hombres realizan changas" del cirujeo.
El contrato llevado a cabo con la sociedad hispanohablante ha pejudicado notablemente a este pueblo originario pues ha contribuído entre otras cosas a la pérdida de la lengua vernácula en los jóvenes.
A principios de Setiembre de 2007, la provincia del Chaco presentó ante mediante la Defensoría del Pueblo al gobierno de la Nación, una demanda mediante la cuál exigió que se detuviera el exterminio silencioso, progresivo y sistemático de los tobas, ya que la muerte por desnutrición en estas comunidades era cada vez mayor; debido al arrebato de tierras y su posterior entrega a grandes propietarios con el consecuente arrasamiento de los montes de la región; agravando la situación la falta de atención en salud, vivienda y educación.
Aún hoy, viven en precarios ranchos de barro y cañas, techos de paja dónde asolan las vinchucas. Gente con cuerpos escuálidos, desnutridos; gente sin acceso al agua potable, ni atención sanitaria. Personas en el más vergonzoso estado de pobreza y abandono, en condiciones de extrema miseria.
Comprender en toda su dimensión la situación actual de los tobas, a pesar de la profunda subestimación y los enormes prejuicios que han caído sobre ellos a partir de la conformación nacional y pese a las transformaciones sociales sufridas, puede contribuir a comprender la realidad en que viven los pueblos originarios y entre ellos a los tobas.



