Dueño de una de las voces más personales y sugerentes de la historia del tango.
Ignacio Corsini, nació en la provincia Siciliana de Cataña, el 13 de febrero de 1891, duró poco su vida en Italia, pues cinco años más tarde su madre y él emigraron a Buenos Aires, estableciéndose en el barrio de Almagro.
Ignacio pasó su niñez trabajando en una fonda que la madre había instalado en las cercanías de la intersección de las avenidas Boedo y Belgrano.
En 1903 fue enviado a una estancia situada en Carlos Tejedor, donde se desempeño en las más humildes tareas rurales, pero los 17 años lo encontraron ya en la urbe porteña iniciando su vinculación con el mundo del espectáculo.
En 1909 y 1910 Corsini trabajó en calidad de actor, cantante y bailarín en la compañía de José Podestá y durante los tres años siguientes actuó en giras circenses por el interior del país. De vuelta a los escenarios de la Capital emprendió una intensa actividad teatral, que se prolongaría hasta bien avanzada la década del 20 y a lo largo de la cual interpretaría una gran cantidad de dramas, piezas del repertorio gauchesco y sainetes.
Acaso su mayor éxito lo alcanzo con la piedra del escándalo, de Martín Coronado, también incursiono en el cine, medio al cual se adaptaba particularmente bien por su apostura y elegancia. De todos modos sus más lúcidas actuaciones cinematográficas fueron posteriores, en la era del sonoro, ídolos de la radio (1934) de Eduardo Morera con Ada Falcón, Olinda Bozán, Tita Merello y Tito Lusiardo, "Y Fortin Alto" (1941) de Luis Moglia Barth, acompañado por Agustín Irusta y Nini Gambier.
Ya durante sus primeras actuaciones con los Podestá, Ignacio había conocido a quien sería su primer y definitivo amor Victoria Pacheco. Se casaron en 1910 cuando el novio tenía veinte años y la novia apenas diecisiete y al poco tiempo nació el único hijo de la pareja, que más tarde fue un destacado profesional de la medicina.
El viraje hacia el tango de la carrera de Corsini comenzó con el estreno de "Patotero Sentimental" de Manuel Joves y Manuel Romero, durante la presentación de la obra de este ultimo. El bailarín de Cabaret en Mayo de 1922. Pero su orientación hacia la canción, se produjo con el auge de la radio, a partir de los últimos años veinte y fue en ese medio donde por más de dos décadas desarrolló lo mejor de su talento.
Su particular timbre de voz y su estilo melódico lucían especialmente en algunos tangos, pero más que nada en valses, milongas y canciones camperas. Fue así que produjo inolvidables versiones de "Caminito", "Milonga Triste", "El Regreso", "Martirios del Alma" y "Palomita Blanca" y nadie contó como el "La Pulpera de Santa Lucía" y "La Mazorquera" de Monserrat.
En la radio, lo acompañaba un magnifico trío de guitarras, integrado por Armando Pages, Rosendo Pesoa y Enrique Marciel, este último compositor de algunos de los éxitos más perdurables de Corsini. "La Pulpera de Santa Lucía", "La Viajera Perdida" y "El Adios" de Gabino Ezeiza, siempre con versos de Héctor Pedro Blomberrg.
Corsini fue también un compositor bastante prolífico, pero pocas de sus obras resistieron el paso del tiempo, la más destacable "Tristeza Criolla", con letra de Julián de Charras.
La desaparición de Victoria, su esposa, en 1948 resultó un golpe insoportable para Corsini que decidió resistirse en Mayo del año siguiente y con excepción de una aparición en televisión no volvió a presentarse en público hasta su muerte, que se produjo en Buenos Aires el 26 de julio de 1967.
A través del tiempo sus interpretaciones cobran más vuelo.



