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» Este artículo corresponde a la Edición del miércoles, 03/jul/2019 de La Auténtica Defensa.

Te hago el cuento:
La Fragilidad de los Cuerpos
Por Marisa Mansilla






Marisa Mansilla

¿Qué hace hoy en día que una novela sea un "éxito editorial"? ¿Qué la hace trascender del lectorado nacional y proyectarse hacia otros lectores de Latinoamérica e incluso de Europa? ¿Qué elementos la ponen en consideración para que su historia y su narrativa literaria sea transformada en narrativa audiovisual filmable en el formato de una serie televisiva de ocho capítulos? Sin lugar a dudas, la respuesta más espontánea que en lo personal se me ocurre, y que alcanza a los planteos de las preguntas siguientes, en cualquier tiempo y lugar, es que esté "muy bien escrita". Respuesta que peca, por otra parte, de no poder escapar a otras preguntas: ¿Qué es "estar bien escrita"?, ¿Para quiénes?, ¿Acaso es un criterio único e invariable en el tiempo y en las diferentes culturas?

Pero sin entrar en estos debates, podría decir que esto es lo que sucede con una novela de nuestro ya referido escritor Sergio Olguín, "La fragilidad de los cuerpos", cuya primera edición es de noviembre de 2012; así como la serie televisiva homónima producida por POL-KA, El Trece, Cablevisión y TNT que se pudo ver en el 2017.

El autor mismo cuenta que el origen de la trama se lo dio un artículo de Fabián Polosecki en el que investigaba casos de suicidios que se cometían arrojándose a las vías del tren, y que posteriormente profundizó y llevó a la pantalla en su programa "El otro lado" (1993-1995) mediante una entrevista que hiciera a un maquinista que le contó inclusive desde qué lugar se arrojaban los suicidas. En ese mismo lugar Polosecki se suicidará en 1996.

Para "Polo" las "buenas historias" siempre tenían que ver con el amor, la muerte, el deseo o el miedo y Olguín, profundamente conmovido por este disparador tan potente se aboca a su tarea de novelista construyendo una trama en la que estos elementos la recorren una y otra vez recursivamente.

"La fragilidad de los cuerpos" es una novela del género policial negro, pero si Polosecki había dado un rotundo giro a los formatos periodísticos televisivos, Olguín también dará un fuerte golpe de timón en el género en que inscribe su novela, que se inicia no con un crimen de cualquier índole ni un asesinato, sino con un suicidio. El personaje que se suicida es Alfredo Carranza, quien se pega un tiro en la terraza del edificio a donde iba a ver a su analista. Desde allí, su cuerpo se desploma y cae al vacío hasta que se estrella en la calle. Carranza se sentía culpable de cuatro muertes de personas con intención suicida o no, pero no podía perdonarse la última, de un niño que parecía esperarlo en las vías del tren.

Una periodista joven, Verónica Rosenthal, que encarna cierta representación no tradicional de lo femenino (usa el cabello corto, acumula una "variedad demencial de perfumes, talcos, tinturas…" aunque su arreglo siempre es ligero, se reúne con amigas y toman vino hasta emborracharse, fuman porros, no son hacendosas, sólo medianamente solidarias y no están pendientes del matrimonio ni de la maternidad como único destino posible para sus vidas) será quien circunstancialmente se ocupe de la investigación que dará origen a la crónica del caso.

Ser hija de Aarón Rosenthal, abogado de prestigio y profesor universitario le abre las puertas en Tribunales para ver al juez Romanín que llevaba el caso del suicida Carranza. Y a partir de la entrevista con este juez, Verónica comienza a involucrarse cada vez más, ya que su investigación le hace percibir una trama oscura y perversa que ya no podrá abandonar y que desea obstinadamente develar. Así es como conoce a Lucio Valrrosa, otro maquinista que había sido elegido por la empresa TBA junto a un vocero del ferrocarril para informarle acerca de lo sucedido y aunque no la ayudan mucho en cuanto a los progresos por ella deseados, le permiten acercarse a Lucio con quien traba una relación sexual apasionada, no exenta de violencia y sadomasoquismo. Aquí hay otro componente de impacto en la novela: menos erotismo y más sexualidad.

También un delegado sindical que había sido despedido le informa a Verónica de los bajos salarios, las persecuciones gremiales, la falta de contención de la empresa para con aquellos maquinistas afectados por suicidios u otro tipo de accidentes que no alcanzan a evitar, sobrefacturaciones, movimientos ilegales de dinero, altos niveles de corrupción y políticas empresariales propias de la etapa postindustrial del capitalismo, relacionadas en Argentina con el menemismo, que las liberaban groseramente de responsabilidades ineludibles.

Pero si bien estas revelaciones son una nítida foto de época, tampoco le alcanzan a Verónica para llegar al meollo de la cuestión. Será recién con los datos que le van aportando diversos personajes que llegará a descubrir el negocio de las apuestas y del juego perverso al que someten a niños de muy humilde condición social, procedentes de familias en su mayoría disfuncionales que pueden ocuparse tanto como desentenderse, según cómo resuelvan sus conflictos estructurales, del destino de esos chicos, incluso de su desaparición o muerte. Y será un club de fútbol barrial adonde los chicos van a probarse llenos de ilusión en sus capacidades deportivas, el origen de toda esta red dirigida por un político corrupto que encontró en esto el filón macabro que le brinda ganancias y estimula el morbo por la dádiva miserable a unos niños pobres o bien la muerte segura, sin que ninguna reserva moral los afecte o les impida continuar.

Uno de los epígrafes que preceden al texto de la novela corresponde al historiador francés Jacques Le Goff, que en su libro "La Baja Edad Media" afirma : "[…] debilidades estructurales en todos los campos, desventajas fundamentales considerables: una técnica y una economía atrasadas, una sociedad dominada por una minoría de explotadores y dilapidadores, la fragilidad de los cuerpos, la inestabilidad de una sensibilidad tosca, primitivismo del instrumental lógico, el imperio de una ideología que predica el desprecio del mundo y de las ciencias profanas. E indudablemente todos estos rasgos se seguirán dando a lo largo de todo el período que abordamos y que, sin embargo, es el de un despertar, un auge, un progreso."

¿Es una reformulada Edad Media la Argentina que aparece representada en "La fragilidad de los cuerpos"? En esta novela los cuerpos de hombres y mujeres adultos, los infantiles, los suicidas, los violentos, arriesgados y temerarios, los inclinados hacia una sexualidad exasperante padecen de la misma fragilidad: la de ser víctimas del tiempo en que nos tocó vivir donde parecieran haberse quebrado los principios de una ética social y todos estamos parados frente a las vías esperando ser lo suficientemente rápidos para pegar el salto hacia el lado de la vida, evitando que el tren nos arrase. Olguín, afecto también a la filosofía, no desconoce la afirmación de Baruch Spinoza: "Nadie sabe de lo que un cuerpo es capaz", cosa que pasa con todos los cuerpos en lucha en la novela.

Sin lugar a dudas, la fortaleza de la historia y su elaborado ritmo narrativo en aceleramiento permanente (no tan logrado en las demás novelas de la serie de Verónica Rosenthal, "La extranjeras" del 2014 y "No hay amores felices" del 2016) son elementos de peso en la consecución del éxito editorial de esta novela que hoy sugiero a los lectores.


¿Es una reformulada Edad Media la Argentina que aparece representada en “La fragilidad de los cuerpos"? Imperdible.


Marisa Mansilla/ Taller Álgebra y Fuego / marisamansilla2000@yahoo.com.ar


 
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