Resulta evidente que la elección del domingo pasado no tuvo para el pueblo el carácter de primaria donde se eligió candidatos, sino un verdadero plebiscito sobre este modelo de país que ya lleva tres años y medio con las consecuencias por todos conocidas que ha sumido a la gran mayoría en un continuo empobrecimiento que no tiene fin.
Si bien casi nadie dudaba del triunfo de la fórmula Fernández-Fernández, pocos esperaban que la diferencia con la de Macri-Pichetto fuera de 3.797.024 votos que representan algo más del 15%. Esto muestra el contundente rechazo al actual gobierno, máxime si se tiene en cuenta que en nuestra provincia la candidata estrella del oficialismo sufrió una derrota aún más contundente al obtener Kicillof-Magario 1.569.107 votos más que Vidal-Salvador, o sea alrededor del 20% de diferencia si los cálculos se realizan correctamente, tal como lo establece la ley electoral provincial.
Ante la posibilidad cierta de un resultado grandemente adverso al macrismo, se montó una operación con la previsible complicidad de los medios adictos que engañó a los llamados mercados y posibilitó a los "vivos" de siempre obtener pingües ganancias al vender acciones a un mayor precio y a algunos medios publicar que los mercados ya habían votado a favor del oficialismo.
Como irremediablemente pasa esta opereta se hizo trizas al chocar con la realidad y terminó con la proclamada confianza de los mercados en este gobierno. Lo cierto es que muchos tomaron conciencia que este nuevo ciclo basado en la acumulación financiera, también conocida como timba financiera, había tocado fondo.
Nuestra historia nos muestra que estas experiencias neoliberales terminan por la imposibilidad de seguir endeudándonos y no por el resultado de una elección. Esto sucedió otra vez cuando nadie en el exterior atendió el teléfono. Es sabido que los negocios tienen mayor prioridad que las relaciones amistosas por carnales que éstas sean.
Los llamados mercados saben que este modelo en insustentable en el tiempo pero también saben que les brinda una excelente oportunidad de hacer grandes negocios. Es en este sentido que no sólo lo aprovechan sino también lo impulsan. Muchos se acuerdan de las palabras de Luis Barrionuevo quien en otra época de gobierno neoliberal como lo fue el de Carlos Menem dijo que en este país nadie hace la plata trabajando.
Llama la atención la extrema inestabilidad emocional de nuestro presidente y que se ha ido agudizando de un tiempo a esta parte a partir de los gritos desaforados que incurre en sus recientes discursos de campaña y que algunos medios estimaban como muestras de carácter.
Al día siguiente de recibir una impresionante paliza Mauricio Macri en conferencia de prensa acusó a los ciudadanos a quienes responsabilizó por la suba del dólar y el riesgo país fruto de no haberlo votado demostrando su pensamiento antidemocrático cuando en realidad el miedo es hacia su gobierno y no a los ganadores de las PASO tal como dijeron medios sumamente influyentes como el estadounidense diario de negocios Financial Times.
El miércoles vimos a un Macri calmado y compungido que pidió perdón y anunció algunas pocas medidas que durarán hasta después de las elecciones generales para tratar de conseguir algunos votos más y que están lejísimo de solucionar algo.
La verdadera sorpresa del 11 es que todavía haya un 34% de los argentinos que aún lo voten.



