La decisión se conoce tras el anuncio del fin de la fabricación de autos en la planta Campana. El objetivo es asegurar un determinado volumen de ventas.
Tras la confirmación por parte de Honda de su salida de la Argentina como fabricante de vehículos, la firma reestructura todo su negocio en el país: se centrará, desde el punto de vista industrial, en el segmento de motos y prepara la baja de persianas en concesionarias.
Desde mayo próximo cesará la fabricación del modelo HR-V que se monta actualmente en la planta de Campana. A partir de entonces la automotriz realizará una fuerte reestructuración para convertirse en una marca importadora de vehículos.
La primera consecuencia será la disminución en la participación del mercado. De las aproximadamente 10.000 unidades que comercializará este año, el objetivo de la marca será retener un volumen de ventas entre 4.000 y 5.000 vehículos, la mitad que en la actualidad, según informaron medios nacionales.
Para el nuevo esquema, ya está negociando una reducción de su red de concesionarias. De las 27 agencias oficiales actuales, el objetivo es quedarse con 18 locales. Esto les permitirá a los dealers sobrevivientes compensar la baja de volumen con una disminución de la competencia para que el negocio siga siendo atractivo.
Honda buscará fortalecer sus ventas en la parte más alta de su gama, con modelos como CR-V, Accord y Civic, donde la rentabilidad es mayor y se obtienen mejores resultados económicos.
Mientras tanto, la terminal está negociando el futuro de los empleados afectados a la fabricación de la HR-V, alrededor de 350 operarios de convenio más decenas de administrativos, comerciales y jerárquicos.
El gremio Smata, con representantes tanto regionales como locales, se puso al frente de la negociación que comenzó el último viernes y podría extenderse varios meses. Una opción es trasladar la mayor cantidad de mano de obra posible a las líneas de motos, segmento donde Honda continúa liderando el mercado.



